martes, 10 de septiembre de 2013

Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.

                                                                                                                                     Agustín Muñoz V.
 
 
 
Hoy 11 de septiembre de 2013 se cumplen cuarenta años del golpe militar chileno que puso fin a una democrática, pacífica y revolucionaria experiencia de mil días conducida por el Presidente Salvador Allende, quien muere en La Moneda defendiendo la institucionalidad y dejando para la posteridad un ejemplo de consecuencia política.
Con motivo de este aniversario la sociedad chilena se ha manifestado de diferentes formas. El gobierno ha emprendido recordatorios en un intento de reconciliación nacional. Los partidos políticos de izquierda han elaborado una intensa agenda política y cultural para recordar a sus mártires y para que las atrocidades cometidas por la dictadura militar y por los civiles que dócilmente la acompañaron en sus crímenes, no sean olvidados. Ha habido una proliferación de presentaciones de libros, de debates, de proyecciones de videos y films que muestran y analizan los años previos a la Unidad Popular, su advenimiento y las causas de su derrota, insistiendo en la responsabilidad que les cupo a los Estados Unidos , a la derecha, a la Democracia Cristiana y a los partidos políticos de izquierda.
En medio de una diversidad de declaraciones y de innumerables debates y toma de posiciones, en las semanas previas a este triste aniversario, se ha venido gestando una peligrosa tendencia cuyo objetivo es establecer una culpa colectiva tanto de los actores políticos y en general de la sociedad chilena de esos años. La tesis ha sido muy simple. Para avanzar hacia el futuro como nación y terminar con el pasado que nos divide, es necesario iniciar un proceso de reconciliación nacional, en el que cada uno de los protagonistas de entonces reconozca sus errores y su contribución al clima de intolerancia, de confrontación y de violencia del período del que nadie estuvo exento. En esta voluntad de involucrar al conjunto de los actores políticos de centro, de derecha, de izquierda y a los ultras de cualquier color político, la derecha ha sido extremadamente agresiva y en cierta forma hábil, pues ha logrado también cautivar a algunos personajes de la oposición.
La agresividad tiene su mejor expresión en el senador Alberto Espina (RN), quien declara públicamente que la izquierda de la época es la única culpable de lo que sucedió el 11 de septiembre de 1973. La faz opuesta es la del senador UDI, Hernán Larraín quien en el momento de presentar un libro editado conjuntamente con un ex senador socialista, pide perdón “por no haber colaborado de modo suficiente a la reconciliación en mi trabajo”.
El Presidente de la República, Sebastián Piñera, también ha realizados algunos aportes de interés. En una entrevista concedida hace algunos días a un medio de prensa expresa que durante la dictadura se atropellaron de manera permanente y sistemática los derechos humanos y las libertades esenciales, agregando que en estas violaciones no solamente participaron militares, sino que también hubo civiles, a los que denomina “cómplices pasivos”, que estando al corriente de lo que ocurría no hicieron nada; u otros, que no quisieron saber lo que sucedía y que tampoco hicieron nada. Luego se refiere a jueces y miembros del poder judicial, así como a periodistas que avalaron las atrocidades encubriéndolas o ignorándolas; refiriéndose sin lugar a dudas a los medios de prensa de la época liderados por El Mercurio, La Tercera y La Segunda; a serviles periodistas muchos de los cuales ya han fallecido y ciertamente a personajes que mancillaron el poder judicial como Urrutia Manzano, Israel Borquez y tantos otros magistrados que sirvieron como lacayos al régimen de facto.
En cuanto al tema de solicitar el perdón por los actos cometidos, Piñera estima que ello es un acto individual, refiriéndose de manera clara a diversas manifestaciones de perdón expresadas durante esos días por algunas personalidades políticas. Emerge entonces, nuevamente, el complejo tema del reconocimiento de culpas y del perdón.
El primero en realizar históricamente un mea culpa sobre el rol jugado entre fines de los años sesenta y los setenta, fue Patricio Aylwin, primer Presidente post dictadura y uno de los más encarnizados opositores a la Unidad Popular y al Presidente Salvador Allende. El emocionado pedido de perdón de Aylwin se realiza al inicio del periodo de transición, con motivo de la presentación del informe Rettig primer intento serio para mostrar a Chile y al mundo los crímenes de la dictadura. Más recientemente hubo otras experiencias.
Juan Emilio Cheyre, comandante en jefe del Ejercito de Chile, sin entrar directamente en la vía de los perdones, reconoció en noviembre de 2004, a través de una publicación titulada “Ejército de Chile: el fin de una visión”, que su institución participó en las violaciones a los derechos humanos durante el período de la dictadura militar. Agrega Cheyre algo de suma importancia: que aunque las actuaciones del Ejército se dieron en un escenario de conflicto generalizado, las violaciones a los derechos humanos no podrán nunca tener una justificación ética. Importantísima toma de posiciones de un comandante en jefe que durante su carrera como oficial fue testigo de cómo su institución participaba de numerosos casos de asesinatos y otras violaciones a los derechos humanos, entre otros, el paso de los integrantes de la llamada “caravana de la muerte”, cuando servía como teniente en el regimiento de La Serena. Cheyre no pide perdón, ni a título individual ni colectivo; pero sí reconoce que su institución participó activamente en violaciones a los derechos humanos y que ello no tiene justificación alguna.
Andrés Chadwick, actual Ministro del interior, ex colaborador y activo partidario de la dictadura militar reconoce, en una entrevista televisiva en el año 2012, que durante el gobierno militar se violaron brutalmente los derechos humanos y se arrepiente de haber sido partidario de un régimen en que se cometían atrocidades, las que condena y de no haber hecho nada para impedirlas. Este planteamiento lo reitera públicamente hace algunas semanas. Reconoce, condena, se arrepiente, pero no le solicita perdón a nadie.
La Asociación Nacional de Magistrados del Poder Judicial en un reciente comunicado pide perdón por las omisiones impropias de su función durante la dictadura, agregando que no es posible eludir su histórica responsabilidad en las violaciones a los derechos humanos, poniendo de relieve de manera especial el que hayan declarado inadmisibles miles de fundados recursos de amparo que de haber sido acogidos hubiesen salvado muchas vidas, el no haberse apersonado a los centros de detención y torturas y la sistemática negativa a investigar los crímenes denunciados. Invocan finalmente a los Jueces de la corte suprema a romper el pacto de silencio y realizar un mea culpa similar.
Algunos dirigentes de la oposición han ingenuamente entrado en este juego de arrepentimientos, perdones y autocríticas. El senador socialista Camilo Escalona, quien fuera dirigente estudiantil durante la Unidad Popular manifiesta que en aras de un compromiso tendente a reafirmar la democracia y evitar la confrontación, pide perdón “ por la conducta que yo pude tener de ser parte de la polarización y de una confrontación que nos llevaba a enfrentarnos a miles de estudiantes en la calle a peñascazos y de manera enteramente descontrolada, por el grano de arena que involuntariamente yo pude haber colocado en la agudización de esas contradicciones…”. Pero no es el único. A ello se suma otro importante dirigente del socialismo chileno, Osvaldo Andrade, Presidente de la colectividad quien de manera más cautelosa e inteligente respalda la posición de Escalona y agrega que como presidente del PS no tiene problemas en pedir disculpas o hacerse una autocrítica por el accionar pasado, recordando que esto ya fue realizado por la “Renovación Socialista” antes del advenimiento de la democracia.
El ex presidente Ricardo lagos, la senadora Isabel Allende y el ex ministro Sergio Bitar han también intervenido, expresando sus discrepancias con los personeros de izquierda que imploran el perdón. Ricardo lagos manifestó “No estoy de acuerdo con aquellos que creen que hay que pedir excusas por lo que hizo Salvador Allende en su gobierno. ¡No señor!". Agrega que sin dudas se cometieron errores durante la presidencia de Salvador Allende, pero no horrores, por lo que no es posible asimilar las violaciones a los derechos humanos cometidas por la dictadura, al gobierno de la Unidad Popular donde existía una clara separación de poderes que cumplía sus funciones y donde la democracia funcionaba . Los puntos de vista de Isabel Allende y de Sergio Bitar apuntan en el mismo sentido.
Cuesta entender esta desenfrenada carrera por solicitar perdón por actos cometidos en el ejercicio de funciones institucionales o políticas en un país que aún no ha cerrado las heridas producidas por el quiebre institucional y por los crímenes de la dictadura, la mayoría de los cuales están aún sin resolver, con pocos culpables detenidos y sin aclararse aún la mayoría de las desapariciones. Es difícil entender estas manifestaciones de perdón, sobretodo de parte de personeros de izquierda en un país que aún funciona políticamente en el marco de una Constitución elaborada por la dictadura; con un modelo económico idéntico al que impuso el gobierno de facto donde imperan las mismas fuertes desigualdades; con una legislación laboral que fue realizada bajo el régimen de Pinochet y con un sistema de elección binominal maquiavélicamente diseñado por el ideólogo de la dictadura, Jaime Guzmán. Sin descartar la sinceridad y la voluntad de reconciliación nacional de los que solicitan perdón, probablemente haya mucho de ingenuidad y de oportunismo en esas manifestaciones. En Chile el pedir perdón por actos políticos considerados erróneos no es frecuente. Hemos citado anteriormente algunos raros ejemplos durante los últimos veintitrés años y tal vez haya otros, pero sin dudas escasos, que hayamos omitido.
En otros países estas actitudes son más frecuentes, como en los Estados Unidos cuya tradición protestante invita al arrepentimiento público, por acciones públicas o privadas, lo que a veces aporta dividendo político al arrepentido. Esto es también frecuente en otras sociedades anglosajonas.
Sin embargo, la noción de perdón es más compleja, pues más allá de su amplio origen religioso, el denominador común es confundirlo con la disculpa, con el arrepentimiento y con otras nociones que lo hacen expandirse tanto en su concepto como en los ámbitos temáticos que abarca: filosofía, justicia, derecho, sociedad, religión etc.
Jacques Derrida filósofo francés fallecido en 2004, dirigió durante algunos años un seminario sobre “El perdón y el arrepentimiento”. Entrevistado por el sociólogo Michel Wieviorka, acerca del tema del perdón, Derrida expone de manera brillante tanto la génesis como la evolución y aplicación del concepto. En una de sus reflexiones Derrida manifiesta que el perdón perdona solamente lo imperdonable, lo que la iglesia llama el pecado mortal y que el perdón debe presentarse como lo imposible mismo. Uno de los daños imperdonables donde puede o no intervenir el perdón son los crímenes contra la humanidad y aludiendo a Hegel señala que todo es perdonable salvo los crímenes contra el espíritu.
En el concepto hegeliano la dictadura militar chilena cometió crímenes contra el espíritu y me atrevo a decir contra la humanidad, pues la tortura, los asesinatos y atentados cometidos en el extranjero en el marco de la Operación Condor, como fue el caso del general Prats, de Orlando Letelier, de Bernardo Leighton; los crímenes cometidos por la Caravana de la Muerte; los asesinatos de José Carrasco, de Eduardo Charme, de Tucapel Jiménez y de tantas otras personas; los restos calcinados de presos políticos descubiertos en los hornos de Lonquén,  los detenidos desaparecidos que aun no aparecen; los asesinatos del general René Schneider, del comandante Araya, edecán del Presidente Allende y otras acciones de terror cometidas a partir de fines de los años sesenta, constituyen lo imperdonable donde el perdón puede o no intervenir, siendo previo el reconocimiento de la culpabilidad, el arrepentimiento, la solicitud de perdón y obviamente la intervención de la justicia y el dictamen de la pena.
No fue la izquierda quien impuso el clima de terror y de confrontación en Chile. La historia ha sido clara y manifiesta. El informe Church del senado norteamericano, los documentos desclasificados y los testimonios de diversas personalidades cuya credibilidad es a toda prueba, así lo demuestran. La izquierda no tiene porqué arrepentirse ni pedir perdón por las terribles agresiones de que fue objeto. Los responsables del clima de terror y del golpe de estado fueron los civiles de la derecha, la gran mayoría de los demócratas cristianos, el gobierno de los Estados Unidos de la época con Nixon a la cabeza y los militares sediciosos. Ni los militantes ni simpatizantes de la Unidad Popular participaron del terror, ni impusieron la violencia. Afirmar lo contrario es querer transformar el pasado y manipular a la clase política actual en vías de una reconciliación nacional que será muy difícil de obtener sino se establece la verdad.
Los arrepentimientos y peticiones de perdón de nuestros líderes de izquierda por los pecados veniales cometidos, como las piedras lanzadas por Escalona, por su ingenuidad, nos obliga a evocar a Lucas en el Nuevo Testamento en sus versículos 23, 34: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.
 
11 de septiembre de 2013.

martes, 6 de agosto de 2013

CURIOSIDADES

                                                                                                             

                                                                                                         Agustín Muñoz V.
 
En anteriores crónicas nos hemos referido a algunas cosas curiosas de la política o de sus actores. Habíamos evocado, por ejemplo, las revelaciones públicas de algunos gobernantes o candidatos a serlo, de conversaciones sostenidas con difuntos encarnados en animalitos, de apariciones, de diálogos con fallecidas personalidades a través de los sueños, de consultas a adivinos, de sahumerios, de limpiezas de auras, como quien acude a un salón de belleza, etc.
Basados en esos sobrenaturales intercambios nuestros líderes elaboran sus programas, sus proyectos de país y toman decisiones a veces trascendentales para la humanidad, la mayoría de las veces equivocadas. Tal vez esta pueda ser una de las razones del descrédito de los gobernantes y de la enorme desafección de la ciudadanía hacia la política, hacia los políticos y hacia sus instituciones.
Hace pocas semanas la opinión pública internacional fue sorprendida por otra curiosidad. Esta vez el protagonista fue nada menos que el primer ministro japonés Shinzo Abe. Al parecer la residencia oficial del premier estaba invadida por un espíritu errante o almas vagabundas. Shinzo Abe se negaba a ocupar su oficial morada pues desde mayo de 1932, fecha de un golpe de estado militar en el que fue asesinado el primer ministro de entonces Inukai Tsuyoshi, ocurrían extraños fenómenos en la residencia. Caminatas, pasos, carreras, conversaciones, gritos, carcajadas y otros ruidos perturbaban la nocturna tranquilidad de los moradores. Documentos de la más alta importancia para la seguridad nacional aparecían en los lugares más insólitos. Las vestimentas de los ocupantes que normalmente eran cuidadosamente preparadas y ordenadas en olorosos closets y placares de finas maderas, aparecían al día siguiente cubiertas de polvo, de barro y de excrementos. Los servicios secretos de Japón tuvieron que tomar cartas en el asunto y no solamente desplegaron los más modernos equipos tecnológicos para dilucidar el misterio, sino que además se redobló la seguridad del primer ministro y de sus familiares, sin resultado alguno. Al visionar una de las cámaras, de improviso apareció un aterrado gato con los pelos erizados y las orejas en ristre. El felino fue el chivo expiatorio y sirvió para dar una escueta respuesta a la pregunta escrita de un diputado opositor que cuestionaba sobre la existencia de fantasma: “no hay presencia de espectros ni se observan fenómenos sobrenaturales en la residencia”. Sin embargo, el primer ministro cambió de lugar de habitación, atemorizado probablemente por las situaciones vividas y por las estadísticas que muestran que, en los últimos 7 años, sus pares predecesores que habitaron el lugar tuvieron una duración media en el puesto inferior a once meses.
El mito de las ánimas en pena utilizado de manera magistral por el mexicano Juan Rulfo en Pedro Páramo, es una vez más superado por la superstición política.
Argentina nos sorprende nuevamente con otra de sus curiosidades, aunque esta vez mucho menos trágica que algunos episodios de su historia. Se trata nuevamente de Evita Perón, madre del pueblo argentino, ídolo de los descamisados y de los oprimidos. La pobre Evita que después de su muerte continuó sufriendo los altibajos de la política siendo denostada, insultada, sus despojos trasladados de un lugar a otro para evitar que fuera objeto de culto. Esfuerzos inútiles, pues su nombre y su imagen continúan siendo venerados hasta nuestros días por generaciones de argentinos y de extranjeros. A pesar de ello, la polémica persiste y esta vez sobre el terreno financiero pues el gobierno de Cristina Fernández, hace ya casi un año, sacó un nuevo billete de cien pesos con el rostro estampado de la sacrosanta Evita. Al parecer el billete ha sido objeto de algún maleficio pues es imposible obtenerlo en los cajeros automáticos. Los comerciantes se niegan a recibirlo argumentando que su falsificación es simple y que, además, una vez recibido, las ventas disminuyen sorpresivamente. Los cien pesos se han convertido en una seria disputa política entre gobierno y oposición pues el peronismo, si bien es cierto, ha aceptado en parte y a regañadientes su responsabilidad en la represión durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón, en lo que respecta a la figura de Evita no claudica, aunque aparezca en un ya casi devaluado billete. El Papa Francisco ha sido discretamente contactado por el Gobierno para una eventual intervención y éste se ha reunido ya en tres ocasiones con el Cardenal responsable de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
El máximo héroe de la independencia de la India, el pacifista y austero Mahatma Gandhi a quien Winston Churchill despreciaba y se refería como “al faquir medio desnudo”, nos sorprende ahora con episodios poco conocidos. Resulta que para probarse a sí mismo en su camino hacia la santidad, dormía desnudo con dos núbiles sobrinillas que además lo acariciaban y masajeaban cuotidianamente. Como dirían en Chili: Señores, no hay salud que resista.
Es sabido que al dictador Francisco Franco cuando salía a practicar su deporte favorito: la pesca de salmones; dos experimentados buceadores de su guardia personal le introducían los rosados peces en el anzuelo. Esa técnica le fue igualmente aplicada en Chile a Enrique Urrutia Manzano, servil Ministro de la Corte Suprema de Justicia durante la dictadura de Pinochet.
Lo que es menos sabido es que al todopoderoso dictador, por estrictas ordenes del Mamo Contreras, le introducían putas vestidas con uniforme de oficiales de la Fuerza Aérea o de la Marina para inflarle su ego de conquistador. Todo se desmoronó el día en que el Brigadier general reconoció a la hija de un destacado alumno suyo de la Academia de Guerra y del arma de artillería. La joven en cuestión aficionada a una droga dura, redondeaba sus fines de mes ejerciendo como meretriz en el Maeva. El Mamo fue severamente reprendido, de las jovencitas vestidas de oficiales nunca más se supo, se acabaron las fáciles conquistas , el padre de la muchacha fue dado de baja de la institución y Pinocchio debió internarse de urgencia en el hospital militar para practicarse exámenes sanguíneos.
Y ya que hablamos de chilito, no podemos dejar de mencionar una de las más recientes curiosidades políticas: la renuncia a la candidatura presidencial de Pablo Longueira, que aunque en contacto con el más allá, no pudo resistir a la enorme presión del más acá de Bachelet y cayó, según dicen los periódicos, en una profunda depresión. Hay otros sabrosos ejemplos de estas curiosidades políticas. Los dejaremos para una próxima crónica.
 
Piana, Julio 2013.

miércoles, 10 de julio de 2013

LO SOBRENATURAL Y LA POLITICA


 

 

                                                                                                                       Agustín Muñoz V.

 

Mackandal, el célebre protagonista de la maravillosa novela de Alejo Carpentier, El Reino de este Mundo, utiliza los rituales africanos y sus poderes sobrenaturales para encabezar una rebelión contra la opresión en Haití. Gracias a estos actos mágicos, toma formas de animales diferentes  en su combate  por la libertad. Ti Noel, otro de los personajes, descubre igualmente el arte de la transformación, aunque no la utiliza para los loables fines políticos de su amigo Mackandal quien a pesar de disponer de superiores poderes, no pudo evitar morir en la hoguera.

 Lo sobrenatural no ha estado solamente presente en la literatura universal, sino que ha formado parte de la práctica cuotidiana de importantísimos hombres y mujeres políticas  en la historia de la humanidad.

Catalina de Medici, consultaba en su palacio que hoy ocupa el Senado de Francia, al célebre astrólogo Nostradamus. Garibaldi frecuentaba una vidente que además le proporcionaba otros placeres. Hitler y Mussolini tenían sus propios oráculos y al beato Franco le introducían secretamente y a su pedido, a un adivino disfrazado de cura.

Son demasiado los casos de la historia reciente en que los gobernantes o aspirantes a serlo, recurren a lo sobrenatural.

El gran Charles de Gaulle, no dejó nunca de consultar oráculos y adivinos en los momentos de su lucha por la liberación de Francia. Siendo presidente del cartesiano país galo, veía con regularidad a Germaine Soleil, más conocida como Madame Soleil. Ella lo guiaba con tino por las procelosas aguas de la independencia de Argelia, de las conspiraciones, de los atentados contra su persona   y de mayo de 1968. Es famosa la frase de De Gaulle respondiendo a una consulta sobre el futuro del país: “Je ne suis pas Madame Soleil”.

Latinoamérica no ha estado exenta de situaciones sobrenaturales, algunas de ellas muy curiosas, pues forman parte del mundo de las apariciones.

Soplaba una agradable brisa estival que junto a la  protectora sombra de la buganvilia, hacia olvidar  el calor tropical de la bulliciosa y caribeña ciudad. Maduro meditaba en silencio con el rostro entristecido por la pérdida del líder y conductor de la revolución. Reflexionaba sobre el futuro del país, sobre la continuidad del modelo revolucionario, pensaba en el enorme desafío que debía enfrentar. Surgían sus temores de siempre: aquellos que lo embargaban desde sus inicios en el sindicalismo; sus angustias ante la falta de argumentos que lo conducían a veces a actuar de manera irracional, con violencia innecesaria, aun en importantes foros laborales internacionales. El comandante siempre lo apoyó, le daba la confianza necesaria: era su maestro, su padre, su sicólogo, su confesor. De improviso, los piares agudos de  los gorriones caraqueños interrumpieron sus meditaciones y una mezcla de estupor y  miedo lo invadió cuando el gorrioncillo de pecho amarillo vuela alrededor de su cabeza y le comunica que es el Comandante; que no se preocupe, que desde el mas allá lo protege, que  todo irá bien, que su rival interno, por muy Diosdado que se llame, esta jodido y que el jovenzuelo petimetre de Capriles fracasaría una vez más.

Más al Sur, en un exclusivo balneario bañado por  las heladas aguas del Océano Pacifico y frecuentado por lo más selecto de la clase política chilena, saboreando un pisco sour a la peruana acompañado de unas empanaditas fritas de locos y preparadas solo para los socios del exclusivo club de golf, Longueira da cuenta a una sorprendida audiencia  compuesta por sus amigos más cercanos, de la reciente y  larga conversación sostenida con el desaparecido senador Jaime Guzmán. Explica como el ideólogo de la dictadura se le aparece en sueños con su carita tal cual era, sin mimetismos ni licantropías, con sus lentes, con su fina  chaqueta burberry, limpiecito, oloroso y junto con convencerlo de la inocencia de dos senadores de la UDI involucrados en un escándalo de pedofilia, lo insta a lanzarse en defensa de los valores que se están perdiendo, de la moral cristiana y sobretodo de esa Constitución Política que tanto le costó elaborar para impedir que la voluntad del pueblo se materializara algún día. Con una voz entrecortada por la emoción dice que Guzmán lo acarició suavemente y con su dedito le indica un difícil sendero que culmina en un torrente de luz. Luego de esta aparición Longueira no tuvo dudas y se aventuró convencido del triunfo en la larga maratón presidencial. La primera señal la tuvo al derrotar a su oponente en las primarias y ello dice que es obra de su gurú  que lo protege y lo acompaña.

Se podría pensar que los dos párrafos anteriores escritos en cursiva, podrían ser parte de una novela o de un cuento cuyos protagonistas son seres ficticios. Pero la verdad es que no. Corresponden a situaciones reales, forman parte  de declaraciones a la prensa de dos importantes políticos de nuestro continente: Nicolás Maduro y Pablo Longueira. Sin embargo hay más.

Los cercanos a un ex presidente del senado chileno, aseguran, sin dar mayores precisiones,  que Salvador Allende le habla y le pide que evite la confrontación, que establezca alianzas con la oposición y que ignore a los irresponsables, a los fumadores de opio que preconizan irrealidades y demagogias que no podrán cumplirse.

José López Rega que fungió de secretario privado de Juan Domingo Perón durante el largo exilio del general utilizó, según los historiadores, sus poderes sobrenaturales  para aconsejarlo diariamente. Lo mismo, pero de manera más brutal, hacía con Isabelita, la joven esposa del depuesto Presidente a la que además  convencía de  privadísimos asuntos que iban más allá de la política. El Brujo, como era apodado López Rega, jugó un papel importante en la represión argentina entre los años 1974 y 1976, fundando la asesina organización Triple A. Diariamente el brujo le leía a Isabelita la bola de cristal, manipulando su accionar político cuando la antigua bataclana fue electa Presidenta. Cuando Isabelita era reacia hacia sus deseos y que ni las caricias, ni las  cartas, ni la bola de cristal la convencían, López Rega recurría a las golpizas, abofeteando duramente a la Mandataria. En los documentos encontrados en manos del agente chileno de la DINA, Arancibia Clavel, relativos a la operación Cóndor, aparecen los testimonios de estas golpizas, dados entre otras fuentes por el agregado militar brasileño de la época. (Ver documento A0000175.TIF del 5 de noviembre de 1974. Chile, Operación Cóndor, Arancibia Clavel).

Los sahumerios son frecuentes. El Chamán boliviano Chamalú  le ha practicado algunos a Evo Morales; Oscar Tinajero apodado “Guardián del Fuego” se los ha practicado al sub comandante Marcos y  juntos han emprendido la tarea del cambio del Calendario Maya. Igualmente este Guardián tan sui generis le inculcó al sub comandante la idea de emular al Che Guevara en un iniciático recorrido en motocicleta, a lo largo y ancho de  México.

Antes de su muerte Hugo Chávez sostuvo en diversos foros que en él se había reencarnado el espíritu de Sucre y de Bolívar. Esmeralda Queen una periodista estudiosa del Tarot de Marsella le leyó las cartas, aunque solamente los Arcanos Mayores, prediciéndole su rol político y su enfermedad. Junto a Fidel Castro que le servía de guía, Chávez visitó a los más importantes santeros cubanos y ambos se prometieron, sin cumplir,  visitar en Lomé, capital de Togo, a Dr. Zorro, conocido brujo del Marché de la Sorcellerie de la capital togolesa.

Los  políticos mexicanos han sido recurrentes en sus consultas a brujos, adivinos, chamanes y videntes y en la utilización de pócimas, grigis y magia negra para llegar y controlar el poder. Carlos Salinas de Gortari; Cuauhtémoc Cárdenas; Beatriz Paredes, alta dirigente del PRI; la esposa del ex presidente Vicente Fox, el actual presidente Peña Nieto han consultado videntes de manera periódica y muchos de sus vaticinios se han cumplido con precisión. De esto tampoco se han librado los sindicalistas. Dicen que Don Fidel Velásquez autor de la célebre frase, que ya forma parte del vademécum político: “el que se mueve no sale en la foto”, consultaba regularmente a una tarotista caribeña apodada Tinos, ello le permitió presidir la CTM por más de cuarenta años.

Claro, en algunas ocasiones la quiromancia ha fallado como fue el caso de Carlos Salinas de Gortari acusado de desfalco y exiliado en Irlanda o de  Elba Esther Gordillo, líder del profesorado mexicano quien terminó procesada y encarcelada.

Los tres últimos presidentes de Colombia han consultado a un vidente de la localidad de Pereira, quien les ha indicado el camino a seguir para derrotar a la guerrilla y al narcotráfico.

Son muchos e interminables los casos de la mezcla entre lo humano, lo divino y lo sobrenatural en la política. Antes estas prácticas se mantenían en secreto. Ahora son vox populi y nuestros políticos no se avergüenzan de escuchar voces, de ver aparecidos, de conversar con los muertos.

Aunque apasionantes, me quedo en el mas acá y con El Reino de este Mundo.

 

Julio 2013.

 

domingo, 16 de junio de 2013

Camilo Escalona y « El valor de la política »

                                             
 
                                                                                                                          Agustín Muñoz V.
 
 
 
 
El diario El Mercurio de Santiago publica, en la rúbrica “opinión” de su edición del 14 de junio de 2013, un interesante artículo firmado por Camilo Escalona, actual senador socialista y ex presidente del Senado, como él mismo se encarga de recordar.
Más allá de las legítimas sospechas que cualquier persona puede tener ante el hecho de que el conservador medio de comunicación chileno otorgue tribuna a un alto dirigente del Partido Socialista de Chile, que se caracterizó en el pasado por haber sido un duro opositor a la dictadura y defensor de los sistemas políticos de la RDA y de Cuba, a quienes realizó ditirámbicos elogios, es de mucho interés analizar lo que expone en un momento en que el senador aparece como persona poco frecuentable en los medios políticos cercanos a la Concertación y a la futura Presidenta Bachelet.
Los planteamientos de Escalona en líneas generales pueden resumirse en tres cuestiones fundamentales:
La primera es que en el Chile de hoy el problema más significativo es la desigualdad existente y la no disposición del sistema político por resolver ese problema esencial que la ciudadanía cuestiona fuertemente. La inexistencia de proyectos políticos nacionales y la carencia o inconsistencia de proyectos de sociedad de parte de corrientes de opinión y de partidos políticos contribuye, según Escalona, a que no se aborde este y otros temas prioritarios, poniendo en dudas la legitimidad de la democracia y que se privilegien propuestas demagógicas o populistas que no se podrán cumplir. El rol de los partidos se restringiría a lo que él denomina “canibalismo político para destruir al adversario aunque sea de sus propias filas”, haciendo alusión sin dudas a lo que le ha ocurrido a él mismo últimamente.
Su segundo planteamiento es que la democracia se ve igualmente afectada por la farandularización del espacio público. Incluye en ello al conjunto de los actores políticos, muy especialmente a los parlamentarios, que en un desenfrenado afán publicitario ignoran lo esencial de su rol de legisladores, consagrándose a tareas que no les corresponden para congraciarse con la gente, lo que ha motivado que los partidos descarten a los “buenos legisladores” para reemplazarlos por inconsistentes demagogos. La democracia, según el Senador, se ve afectada igualmente por la debilidad y desprestigio de los partidos políticos que han descuidado la fortaleza institucional, la formación de sus militantes y por la conexión existente entre política y dinero. Lo anterior conduce a que significativos actores políticos, ante el temor de ser repudiados, se presenten ante la ciudadanía como si no fueran miembros de los partidos a los que pertenecen, por el creciente desprestigio de los mismos.
Su tercer punto de vista es que para superar lo anterior es imprescindible un cambio en el sistema binominal a objeto de reinstalar el valor de la política basada en proyectos societales, en aras del interés nacional y no de cuotas de poder que perturban el camino hacia la reducción de la desigualdad.
Más allá de las fuertes, duras y hasta groseras críticas que ha recibido Camilo Escalona en los últimos días por sus posiciones bastante divergentes con la socialista candidata a la Presidencia de la República, es necesario, en primer lugar, reconocerle su audacia política y el mérito incontestable de querer insertarse en el debate nacional con ideas y propuestas sobre temas esenciales que son básicos para la modernización del país y para la reivindicación de la política. Otra cosa es que estemos o no de acuerdo con lo que expone o que consideremos que muchos de sus puntos de vistas pecan igualmente de un alto grado de oportunismo.
Nadie puede estar en desacuerdo con que el problema de mayor significación en América Latina y de Chile durante los últimos cuarenta años ha sido el de la Desigualdad. Más recientemente, en 2002, David de Ferranti, Vicepresidente del Banco Mundial constataba que América latina era el continente más desigual y que Chile era uno de los países más desiguales de Latinoamérica. En otras palabras, Chile era y sigue siendo uno de los países más desiguales del mundo, según el coeficiente de Gini, por la colosal concentración del ingreso en el sector de la población con mayor renta, en desmedro de la población más pobre. A pesar de que este fenómeno es de larga data y que ha sido transversal a la dictadura de Pinochet y a la Concertación, recién ahora la candidata Michelle Bachelet asume el tema con prioridad máxima. ¿Por qué el camarada Escalona no enarbolô esta bandera de lucha desde el advenimiento de la democracia en Chile y no la tuvo como objetivo político prioritario del Partido Socialista? ¿Por qué asume tan tardíamente este objetivo y una vez que ya ha sido avanzado por los movimientos sociales e incorporado al programa de la candidata a la presidencia? Aunque muchos puedan decir que más vale tarde que nunca, una aclaración de su parte podría ser de mucho interés, pues indudablemente que tiene razón cuando dice que no ha habido disposición del sistema político para resolver ese problema, olvidando que él ha sido un actor de primera línea en el sistema político de los últimos veinte años y que nada se hizo en ese sentido.
Tiene razón igualmente cuando habla de que la democracia se ve afectada por la farandularización del espacio político, por el canibalismo de la política, cuyo único objetivo es destruir al adversario, por el desprestigio de los partidos, de la política y por la expandida corrupción. Cuánta verdad hay en sus dichos, pero ¡qué falta de memoria y qué falta de autocritica al respecto! Olvida el Senador que él ha sido la principal figura de una tendencia hermética, sectaria y poco tolerante al interior del Partido Socialista; olvida a los innumerables funcionarios y operadores políticos que pagados con recursos del estado actuaban para su fracción. ¡Qué bueno que ahora recapacite sobre estos asuntos y ponga su experiencia al servicio de la ciudadanía!
En el mismo orden de ideas, ha sido de mucho interés su punto de vista cerca de que la carencia de proyectos políticos o de reformas sociales contribuye a poner en dudas la legitimidad de la democracia y facilitan la emergencia de propuestas demagógicas o populistas. Nuevamente tiene razón y nuevamente surge la interrogante del ¿porqué él mismo no asumió un liderazgo desde el parlamento o desde el Partido socialista preconizando proyectos políticos o de reformas sociales que hoy en día la ciudadanía asume? ¿Por qué ha cuestionado la aspiración ciudadana de una reforma constitucional a través de una Asamblea Constituyente, tildando a los que la preconizan de “fumadores de opio? Ello junto con darle legitimidad a la democracia habría permitido cambiar el sistema binominal que forma parte de su tercer planteamiento.
Tampoco explica cuales fueron las razones para que en los decenios en que gobernó la concertación no se haya jugado por una reforma tributaria que permitiera avanzar en la disminución de la desigualdad; en una justa reforma educacional; en la gratuidad de la educación o por una reforma del actual sistema de salud? ¿Por qué no se refiere a la necesidad de realizar una adecuada reforma laboral que permita terminar con la actual legislación, herencia de la dictadura y del Plan Laboral del hermano del actual presidente y que permita el desarrollo de empleos decentes, de una adecuada organización sindical y de una moderna negociación colectiva?
Se refiere igualmente, Camilo Escalona, a los peligros de las propuestas irresponsables que puedan conducir al populismo. Sin dudas las propuestas a las que hace alusión son las mismas que hoy día forman parte del programa de Michelle Bachelet y que en ningún caso podrían ser consideradas irresponsables o demagógicas. Me refiero a aquellas que dicen relación con la lucha contra la desigualdad, con la gratuidad de la educación, con reformas laborales, con reforma tributaria y obviamente la reforma constitucional, sin descartar la Asamblea Constituyente.
Conviene, sin embargo, recordarle al camarada Escalona que los diversos movimientos ciudadanos que han surgido en Chile y en el mundo, no han sido producto de estas propuestas que él considera irresponsables, sino por los déficits sociales y por las desigualdades que han conllevado la aplicación de políticas económicas neoliberales que han atentado contra los principios democráticos, contra la soberanía, contra el medio ambiente, contra el bienestar de la población y todo ello con la complicidad del sistema político y de los partidos políticos de izquierda y de derecha.
Contra ello se han alzado las voces de los indignados. La desafección hacia los partidos, hacia sus dirigentes y hacia la política es producto de lo anterior y de no tener respuestas adecuadas los peligros son muchos, entre otros el autoritarismo, la intolerancia y el populismo.
La democracia necesita de partidos y de instituciones políticas solidas y creíbles. Ello es un enorme desafío que la futura Presidenta de chile ha comprendido, no así nuestro honorable Senador socialista.

miércoles, 20 de junio de 2012

PISTOLEROS DEL FAR WEST

                                                                                                                       Agustín MUNOZ V.



No menos de 35 metros separaban a los dos hombres que con gestos casi simultáneos, abrían y cerraban mecánicamente sus puños, en un incierto afán de precalentamiento ante el inminente duelo o como reacción al helado amanecer de esas desiertas tierras de Arizona. Poco o nada los diferenciaba. Ni el obscuro color de sus ropas cubiertas por un guardapolvo que en algún momento fue blanco; ni el sombrero de alas anchas; ni las usadas botas con espuelones de metal; ni la mirada felina de sus asoleados rostros. La única diferencia era la manera de portar las armas. Uno, lucía una negra y lustrosa cartuchera que pendía de su cadera derecha y que terminaba a la altura de la rodilla, atada a su pierna con un delgado cuero. Al interior de la funda relucía un colt calibre 45 LC Peacemaker de 12 pulgadas. Su contendor, portaba un colt Navy calibre 36, de cañón largo, enfundado en una sobaquera que salía del hombro derecho y que se cruzaba entre el pecho y la cintura, lo que facilitaba su rápida manipulación para una persona zurda; la gastada empuñadura mostraba alrededor de 6 finas marcas, trofeos esculpidos de vencidos adversarios. De frente, se miraron y se escrutaron durante unos minutos. La tensión era intensa y a pesar del frio, gruesas gotas de sudor perlaban ambas frentes. Sin mediar palabra en un simultáneo accionar ambos desenfundaron y el eco de las vecinas montañas reprodujo un solo y estruendoso ruido. Al cabo de algunos larguísimos segundos el pistolero diestro, se desplomó con su arma aun humeante de negra pólvora y con un orificio entre ambas cejas.
El largo párrafo anterior podría corresponder a una de las miles de novelas publicadas referentes al lejano oeste norteamericano. Marcial Lafuente Estefanía, pródigo escritor español especializado en este tipo de género describió casi con las mismas palabras infinitos duelos entre matones en busca de fama, tahúres, cazadores de recompensas, sheriffs, federales o simplemente borrachos pendencieros que pululaban en los míticos saloons de batientes puertas y de largos mesones de caoba de algunos de los nacientes pueblos. Estefanía quien peleó por la República española, adquiriendo como oficial artillero el habito de la precisión, se convirtió en escritor, describiendo de manera minuciosa los ambientes y lugares del lejano oeste que él mismo recorrió y recreó en sus novelas con la ayuda de un viejo mapa y de una guía telefónica para bautizar los personajes y sus historias que entretuvieron a generaciones de españoles, latinoamericanos y gringos de estirpes diversas. Sus relatos de un promedio de 100 páginas fueron casi todos publicados por la Editorial Bruguera, que también editaba las exitosas novelas románticas de Corín Tellado. El Mito del Far West cautivó a generaciones de adolescentes que se apasionaron con las proezas de estos nuevos caballeros andantes del siglo XIX que recorrían las despobladas tierras conquistadas a los aborígenes, no con lanza en ristre sino con el mítico colt a la cintura y fuertes deseos de aventura. La estructura entre las novelas del oeste y las de caballerías era casi la misma. En este último caso el caballero andante recorría los bosques europeos o las áridas tierras del oriente medio de regreso de alguna Cruzada tratando de reparar entuertos, de proteger a algún desvalido o simplemente en busca de aventuras que le dieran fama, riqueza y gloria. Los descarriados caballeros que representaban el vicio y la maldad eran enfrentados valerosamente por aquellos cuyo único interés era la virtud y la sola recompensa, además de la bendición divina, era por lo general una bella dama poseedora de bienes materiales que le permitirían a su liberador una vida sin privaciones.
Los pistoleros objeto de narraciones y películas aparecen poco antes de mediados del siglo XIX, aunque son mas rústicos y menos cultivados y elegantes que los Tirante el Blanco o los Amadîs de Gaula. Sus recompensas son también menos gloriosas: un puñado de dólares por la captura de algún forajido buscado por la justicia, fama efímera de ser reconocidos como rápidos o certeros tiradores, matrimonio con la hija de algún opulento ranchero y las más de las veces con alguna ramera de saloon o con una bella regenta de prostíbulo y, para los más probos, la propuesta de alguna plaza de sheriff.
¿De dónde emergieron estos pistoleros que se ilustraron en el lejano oeste? Al parecer lo más probable es que la fusión de tres situaciones esté en sus orígenes: la expansión de la frontera de los Estados Unidos hacia la costa del Pacifico, la prolongada migración de colonizadores o de personas en busca de riquezas y la guerra de secesión.
La expansión de la frontera y la prolongada colonización necesita de una importante mano de obra para la construcción del ferrocarril, de caminos, de obras públicas, de viviendas etc. desarrollando al mismo tiempo las comunicaciones, el comercio, la agricultura, la ganadería y la industria en los territorios que les son conquistados a los aborígenes de diversas etnias quienes, junto con ser expoliados de sus tierras, son o exterminados o confinados en inhóspitas reservas. La culminación de esta expansión es la unificación del territorio a través del ferrocarril que va reemplazando paulatinamente a las diligencias y a las famosas carretas de toldo blanco en que se movilizaban los colonos.
Dos importantes compañías apoyadas por el gobierno, tienen el monopolio de la construcción de las líneas férreas: La Union Pacific para el tramo Este - Oeste (partiendo de Omaha) y la Central Pacific de Oeste a Este, partiendo desde Sacramento. Ambas debían confluir en Utah. Esta carrera por la construcción del ferrocarril se inicia en 1862 y culmina en 1869. Los difíciles siete años que dura esta magna empresa comportan una feroz competencia entre ambas sociedades y significan una utilización intensiva de la mano de obra disponible como soldados o ex combatientes de la guerra civil, esclavos negros recientemente liberados, indios de reservas aledañas, granjeros empobrecidos y un número importante de inmigrantes chinos y latinoamericanos.
El ferrocarril favorece el desarrollo de la industria del carbón, del acero, de la madera y la emergencia de oficios y actividades diversas. Los conflictos laborales son frecuentes debido a las pésimas condiciones de trabajo, a las largas jornadas, a salarios discriminatorios y a la inseguridad. Las huelgas, que la historia ha silenciado, son reprimidas duramente con la ayuda de pistoleros especialmente contratados para velar por la seguridad de las faenas y a veces con el asesinato de los líderes. La gran huelga de los trabajadores del ferrocarril en 1867, (el mismo año en que se publica el tomo I del Capital de Marx) permitirá reglamentar las condiciones de trabajo y un incremento salarial menos discriminatorio a los chinos, a trabajadores negros y a inmigrantes diversos. Las expropiaciones de terrenos dieron origen a múltiples conflictos pues con el aval del gobierno, las propiedades se obtenían gratuitamente o a precios viles para asegurar el paso de las vías férreas y, una vez asegurada la construcción, se ponían en venta por el doble o el triple de lo adquirido. Alrededor de la vía férrea nacen algunas ciudades que perdurarán como Alburquerque, Dodge City y Fresno; pero por lo general eran poblados transitorios que se vacían una vez el trazado avanzaba, convirtiéndose en villorrios fantasmas, algunos de los cuales se conservan hasta nuestros días para regocijo de turistas.
La fiebre del oro atrae a importantes contingentes de aventureros de diversas nacionalidades en la que abundan latinoamericanos como chilenos, mexicanos y peruanos; convoca igualmente a prospectores de oro en pequeña escala, llamados también gambusinos, quienes en busca de riqueza contribuyen al desarrollo de la minería, del comercio y a poblar lejanos territorios.
El respeto de la legalidad es incierto. Los colonizadores, emprendedores y agentes de gobierno, en el marco de la teoría del Destino Manifiesto, imponen los valores de la supremacía norteamericana a sangre y fuego. La utilización de armas es una necesidad cuotidiana para combatir a los indígenas y defenderse de los delincuentes que actúan impunemente.
La aplicación de la ley la ejercen, por lo general de manera rápida, los propios ciudadanos al margen de cualquier consideración jurídica y de las múltiples injusticias derivadas de juzgamientos expeditivos. El abigeato y el asesinato son objeto de pena capital muchas veces in situ. La robusta rama de un árbol, un caballo, una carreta y un lazo de vaquero son los improvisados cadalsos en que se ejerce la rápida justicia. La defensa propia o legítima defensa es un argumento que evita la pena capital o la larga prisión, de allí que en todos los duelos o enfrentamientos es muy importante disponer de testigos para dejar sentado quien sacó primero el arma. La instalación permanente de jueces y abogados en los pueblos y ciudades que se forman es un proceso que durara muchos años. En el intertanto el sheriff, elegido por voto popular, y pagado por la comunidad, por un período normalmente de dos años, representa y ejerce la justicia con el apoyo de los Marshals, encargados de ejecutar las órdenes de las cortes federales. Los cazadores de recompensa, en general pistoleros avezados, son, de cierta manera, auxiliares de justicia pues ayudan a capturar a peligrosos delincuentes, aunque muchas veces ellos mismos caen en la ilegalidad.
La guerra de secesión, que se extendió entre 1861 y 1865, es el corolario de la oposición entre dos sistemas políticos, dos culturas y sobre todo dos modos de producción diferentes: el liberal e industrial nordista y el agrícola sudista, en fuerte disputa por la mano de obra esclava – denominada cínicamente “la cuestión particular” - en poder de los aristócratas algodoneros rurales del sur y muy necesaria al fuerte desarrollo industrial del norte.
Este sangriento conflicto que culmina con la victoria aplastante de las fuerzas nordistas marca el salto definitivo de los Estados Unidos hacia la modernidad y hacia el libre mercado, sin el estigma de la esclavitud. Algunos soldados, de ambos bandos, desmovilizados de la guerra civil, sin trabajo, sin oficios y sin perspectivas, contribuirán al desarrollo de la delincuencia al actuar en bandas organizadas para saquear bancos, asaltar diligencias, desvalijar ferrocarriles y fincas ganaderas, aprovechando su experiencia en el manejo de las armas. A pesar de que estas acciones fueron producto de minorías, la opinión y los intereses políticos del momento, las atribuyeron a ex soldados sudistas y hasta nuestros días el cine y la novela los grafican como asaltantes, provocadores, tahúres y asesinos vestidos con uniformes de la Confederación, con ciertas magistrales excepciones como en el laureado drama “Lo que el viento se llevó”, dirigida por cinco directores diferentes: Reeves Eason, Sam Wood, William Cameron Menzies, George Cukor y Víctor Fleming e interpretada por los inolvidables Clark Gable y Vivien Leigh.
¿Cuánto de verdad y de mito hay en el tratamiento que la historia ha dado a los pistoleros del far west? Sin lugar a dudas el mito supera con creces a la realidad, aunque ese mito se base en historias reales como la del romántico bandido chileno o mexicano – no se sabe a ciencia cierta su nacionalidad, Joaquín Murieta a quien el gran Pablo Neruda inmortalizó en su magistral texto dramático “Fulgor y muerte de Joaquín Murieta” o el joven asaltante Billy the Kid, muerto a balazos por su amigo el sheriff Patt Garret y que el otro genio de la literatura universal Jorge Luis Borges lo incluye en su incompleta “Historia Universal de la Infamia”, incompleta pues no alcanzó a incluir a criminales como Pinochet, Trujillo, Videla o Massera. Al decir de Borges, el racista Bill Harrigan más conocido como Billy the Kid, mató a 21 personas, “sin contar mexicanos”.
Jesse James, asaltante que distribuía una parte de sus latrocinios entre los granjeros pobres, los hermanos Dalton, Butch Cassidi, John Wesley Hardin y el gran Doc Holliday forman igualmente parte del panteón de la leyenda de los pistoleros del oeste.
Butch Cassidi, cuyo nombre real fue Robert Le Roy Parker, asaltó trenes, bancos y ranchos para partir luego a la Patagonia, seguido por los detectives de la agencia Pinkerton, donde se estableció como ganadero y reincidió como asaltante. Se cree que murió en San Vicente, Bolivia, alrededor de 1908, otros dicen que apaciblemente en su residencia de los Estados Unidos.
John Wesley Hardin hijo de un pastor protestante, se destacó por su rapidez y destreza con el revólver que le sirvió para liquidar a más de cuarenta personas en pleitos diversos, fundamentalmente por juegos de azar. Pasó 17 años en prisión donde pudo titularse de abogado y luego de salir en libertad trató de ejercer su profesión sin resultados por lo que volvió a las cartas y a los dados, siendo abatido por la espalda por un policía celoso.
El temperamental Doc. Holliday, dentista, jugador, pendenciero, bebedor empedernido y aquejado de tuberculosis jugó en la mayoría de los saloons del oeste junto a su amigo el también mítico Wyatt Earp. A pesar de ser muy rápido en desenfundar, era un pésimo tirador debido a algún problema visual o al temblor de sus manos producto del alcohol, por lo que la escopeta o el moderno rifle Winchester eran igualmente sus armas preferidas; sin embargo, se batió victoriosamente a duelo en múltiples ocasiones apostándose a no más de cinco metros de su rival, aprovechando la ventaja que le daba la rapidez que tenía para desenfundar el colt. Se ilustró junto a Earp y sus hermanos en el tiroteo del OK Corral en Tombstone dando muerte a la banda de los Clanton. Murió de tuberculosis a los 36 años.
También hubo mujeres que forman parte de la leyenda, aunque no son muchas. Las escazas mujeres que participaron en la conquista del oeste cumplen esencialmente una función reproductora, de amas de casa, de granjeras o de prostitutas y en otros casos son relegadas a las profesiones de enfermeras, periodistas o maestras de escuela. A pesar de ello la historia retiene innumerables episodios de coraje en la lucha contra los amerindios o contra los bandidos y en defensa de su propiedad.
La ficción supera a la realidad en cuanto a las mujeres pistoleras. El cine y las novelas muestran ejemplos múltiples de diestras y rápidas tiradoras que son por lo general fruto de la imaginación. Sin embargo, algunas de ellas han quedado como referentes: Calamity Janes, Belle Starr, Annie Oakley y Ellen Liddy Watson, esta última diestrísima con el colt, el lazo y el caballo, acusada de cuatrera fue linchada por instrucciones de una asociación de ganaderos.
Juanita Calamidad, cuyo nombre real fue Martha Jane Canary-Burke se destacó como experta en el manejo de las armas de fuego, hábil exploradora profesional y de un coraje sin límites. Trabajó para el ejército y para el ferrocarril, ejerció ocasionalmente la prostitución para solventar imperantes necesidades y combatió a bandidos y amerindios. Trabó importante amistad con el famoso pistolero, jugador y Marshall Wild Bill Hickok y trabajó como actriz en el espectáculo de Buffalo Bill. Murió a los 51 años y fue enterrada en una tumba aledaña a la de Hickok.
Myra Belle Shirley pasó a la posteridad como Belle Starr. Fue una mujer educada, refinada y culta, extremadamente hábil en el manejo de las armas y excelente equitadora. Las secuelas de la guerra civil y sus sureñas y no recomendables amistades la llevaron por el camino del bandidismo; Se enamoró y se casó con rufianes a quienes siguió y protegió. Actuó con ellos en asaltos y cuatrerismo, estuvo encarcelada y se enfrentó a tiros en incontables ocasiones. Era temida en enfrentamientos leales, tal vez por ello fue asesinada por la espalda.
Annie Oakley fue una de las tiradoras mas rápidas y certeras del oeste indómito, a pesar de que nunca asesinó ni se enfrentó en duelo con nadie. Se distinguió como cazadora y su puntería excepcional recorrió el país. Montó un espectáculo junto a su marido, Frank Buttler otro tirador magistral aunque inferior a ella. Annie disparaba dando en el blanco a una moneda lanzada al aire y desde treinta metros hacía orificios en cartas de naipes o en copas apostadas sobre la cabeza de voluntarios. Ella y su esposo formaron parte del show de Buffalo Bill.
Los registros de la alcaldía de Montana muestran múltiples quejas de vecinos y propietarios de saloons contra dos mujeres pistoleras de baja estatura y de genio y de revolver rápido, muy temidas pues actuaban simultáneamente a dúo haciendo estragos entre tahúres y matones. Una de ellas era apodada Sister, pues aparentemente era hermana de dos importantes políticos de la región y tal vez por ello, los archivos de policía del condado no registran el paso de estas atrevidas cow-girls.
El cine, las novelas y las revistas han sido los medios que han distorsionado la realidad de los hechos, presentando una imagen legendaria de muchos de estos personajes, machistas por excelencia y en general ligados a la delincuencia y al vicio, con excepción de los que imponen o representan la ley y de vengadores o reparadores de faltas a los que mitifican de manera diferente.
En el cine, destacan como directores, con el perdón de muchos grandes que no citamos, en primer lugar el legendario Tom Mix quien además fue actor y antes de su muerte en 1940 produjo y actuó en aproximadamente 400 films. Hubo otros de importancia: Robert Aldrich con Veracruz; John Ford en La diligencia o en El hombre que mató a Liberty Valence, interpretada por John Wayne quien se luce igualmente en la mayoría de otras películas del género como Río Rojo de Howard Hawks; A la hora señalada o High Noon dirigida por Fred Zinnemann e interpretada por Gary Cooper quien obtiene el Oscar por su interpretación; Anthony Mann se inspira de Shakespeare en El hombre de Laramie en que brilla James Stewart; Sergio Leone revoluciona el western y lo enriquece con la música magistral de Ennio Morricone.
Las interpretaciones de Clin Eastwood, Lee Van Cleef, Eli Wallach, Henry Fonda y Charles Bronson han dado realce a sus películas. Leone ha deleitado a millones de espectadores con algunas cintas inolvidables como: Erase una vez la revolución; Por un puñado de dólares; El bueno, el malo y el feo o Erase una vez el Oeste.
Contribuyeron igualmente al mito de los pistoleros los programas de radio, la televisión y las tiras cómicas en las que se destaca sin lugar a dudas el Llanero solitario que cabalga con antifaz en su caballo Plata o el aburrido Roy Rogers que montado en su caballo Trigger, dos pistolas nacaradas al cinto y con una guitarra en la mano adormeció a los adolescentes ansiosos de acción. Fue, Rogers, competidor triunfante del entonces popular y también muy aburrido Gene Autry. Ambos fallecieron riquísimos el mismo año. Estos dos personajes de ficción y realidad llevan los nombres de sus creadores.
El desarrollo científico, las nuevas tecnologías, el colosal intercambio comercial mundial, los diferentes sistemas políticos, las multinacionales, la banca internacional, la mafia, el terrorismo, los narcotraficantes, políticos corruptos, dictadores y otros agentes han traído nuevas preocupaciones y desafíos, pero no han podido sepultar el mito de los pistoleros del oeste, tal vez porque con otro nombre y otras apariencias, las generaciones actuales se enfrentan como justicieras a los nuevos cuatreros de la modernidad y, aunque aun impotentes, estas generaciones hacen esfuerzos por imponer mayor equidad, igualdad y solidaridad en un contemporáneo far west.

sábado, 12 de mayo de 2012

PREDICADORES

                                                                                                                                      

Agustín Muñoz V.



La Avenida Central de San José hormiguea de gente despreocupada, ligeramente vestida de colores vivos que observa con una mezcla de curiosidad, interés y desconfianza a los cientos de comerciantes ambulantes y de lotería que vocean sus mercancías, a pasos del solemne Teatro Nacional de Costa Rica. Ni los vozarrones de los vendedores informales, ni el estrepitoso sonido de la música de las tiendas establecidas, que tratan así de imponerse y de atraer la atención de los dominicales transeúntes, logran opacar la fenomenal voz amplificada por un micrófono de un individuo de proporciones gigantescas que con un dedo enorme como salchicha estrasburguesa apunta amenazante hacia una atemorizada y al mismo tiempo embrujada multitud que se inquieta ante las terribles palabras del personaje. Las mujeres, jóvenes en su mayoría, tratan de esconder inútilmente los desnudos muslos apenas cubiertos por los minúsculos pantaloncitos cortos, preocupadas por los moralistas propósitos del predicador. Su mensaje envuelto en un lenguaje prosopopéyico, vaticina castigos terribles a quienes se consagren a los placeres carnales y a otros gozos materiales y propone de inmediato la salvación del alma en la medida que los pecadores reencuentren al Creador a través de la Iglesia que él representa. Su prédica se acompaña de una música armoniosa, suave, en la que las guitarras y la trompeta se manifiestan discretamente hasta el momento en que invita al numeroso público a formar parte de la secta. En ese instante los prudentes ritmos son reemplazados por una música más pegajosa y cuya letra repite versículos de la biblia con loas a un todopoderoso que, más que un efecto místico, lleva a las parejas asistentes a contornearse e iniciar los clásicos pasos de la salsa aprendidos sin dudas en la popular academia de baile “Merecumbé”.
El mismo espectáculo, aunque con modalidades menos atractivas, se puede apreciar en otras latitudes. En Santiago de Chile por ejemplo, a solo algunos pocos metros de la Catedral metropolitana, en el corazón del casco antiguo de la capital, los predicadores se disputan a un público curioso y numeroso. Hay menos coherencia en los propósitos y el lenguaje de estos criollos predicadores se asemeja más a los de callejeros charlatanes que, ofidio en mano, publicitaban sus inútiles productos en los dominicales paseos de la Quinta Normal del oeste de Santiago. Los gestos son los mismos, amenazantes, al igual que el verbo premonitorio, ejemplos extremos y, al final, la puerta de escape: la salvación que se encuentra en la redención. La sola diferencia es que no hay música, nadie baila, hay solo palabras temerarias, ausentes de toda bondad.
Los barrios populares de Latinoamérica han conocido igualmente una prédica callejera más seria: la de los evangélicos. Es aun bastante frecuente encontrarlos en el limeño Zárate predicando biblia en mano y escuchar sus loas acompañadas de guitarras en medio de la indiferencia vecinal y de amenazantes ladridos de canes vagabundos.
El Ejército de Salvación compite con ventajas en Ciudad de Guatemala o en San Salvador. Sus uniformes, su disciplina casi militar y sus variados instrumentos musicales atraen curiosos y hasta turistas ansiosos de autenticidad.
¡Cuántos predicadores ha conocido la humanidad! Ha habido algunos célebres en la Iglesia católica, como los apóstoles y el propio Jesús. San Agustín; San Antonio de Padua; San Vicente de Paul; San Francisco de Asís, tal vez el primer gran ecologista de la humanidad - que por inadvertencia o pudor ninguna gran asociación o partido Verde ha querido adoptar su nombre- y otras figuras eminentes que junto a los protestantes Martin Lutero, Pierre du Bosc, sin olvidar a Calvino, son las columnas que sustentan el Panteón de la prédica histórica.
Los norteamericanos han sido verdaderos maestros. Cómo no recordar Elmer Gantry, esa maravillosa película de Richard Brooks basada en la novela de Sinclair Lewis e interpretada magistralmente por Burt Lancaster, lo que le valió el Oscar, y Jean Simmons en el rol de la hermana Sharon Falconer, mujer predicadora en los medios agrícolas tradicionales de los Estados Unidos de finales de los años 20. Este film, de los años 60, es una muestra muy impactante de lo que ha sido la prédica religiosa en los Estados Unidos, fuertemente influida por el movimiento Great Awakening cuyos itinerantes pastores, que realizaban el Circuit Riders, en algunas zonas geográficas específicas, preconizaban la salvación por medio de la fe, de la conversión y de una vida nueva, con lectura de la biblia, rezos y rectitud, en busca de la perfección. Entre estos pioneros destacaron John Wesley, Jonathan Edwards, Francis Asbury y el británico George Whitefield.
La evolución tecnológica y fundamentalmente la televisión e internet pondrá a otras figuras en la escena de la prédica. Emergen los tele y los ciber predicadores, la mayoría de ellos muy conservadores y puritanos como Pat Roberson y Billy Grahan de importante influencia en los medios políticos y hasta en varios gobernantes de Estados Unidos entre los que se contaba Richard Nixon. Otros que igualmente colectan millones de dólares entre sus numerosos seguidores, mantienen un tren de vida ostentoso y una moral disipada, diametralmente opuesta a lo que propician.
Jimmy Swaggart, pionero del tele evangelismo fue acusado de mantener relaciones con prostitutas. Benny Hinn tele evangelista conocido por sus “cruzadas de milagros”, se ilustró igualmente por sus equivocas predicciones al vaticinar la muerte de Fidel Castro en 1995 y la inminente destrucción de la comunidad homosexual, la misma a la que hace algunos días el presidente Obama le ha prometido la promulgación de una ley que permita el matrimonio entre personas del mismo sexo y de la adopción.
Famoso predicador homofobo ha sido el pastor Jerry Fallwell que ha condenado al mundo gay en base a curiosas interpretaciones de la Biblia, agregando, además, que los atentados del 11 de septiembre de 2001 correspondieron a una furia divina por el incremento de los derechos de los homosexuales en Norteamérica.
La prevaricación y la homosexualidad tantas veces combatidas por los nuevos evangelistas han igualmente, en algunos casos, formado parte de sus hábitos. Robert Tilton, hipocondríaco predicador, preconizaba la fortuna de los pentecostales y cobraba importantes sumas por orar en favor de sus fieles aquejados de alguna enfermedad. Fue enjuiciado por estafa en varias oportunidades.
Paul Crouch es un tele evangelista, propietario de la cadena de televisión religiosa más importante de los Estados Unidos y tal vez del mundo. A través de ella ha divulgado la teología de la prosperidad material de los creyentes, partiendo por él mismo, con un salario de más de 1 millón de dólares anuales, además de otros beneficios e inversiones personales fabulosas. Luego de una profunda investigación realizada por Los Ángeles Times, fue enjuiciado por prevaricación y acusado haber mantenido relaciones homosexuales con su pedófilo chofer y con empleados de su empresa.
El estadounidense de origen argentino Luis Palau convirtió al cristianismo evangélico en herramienta ideológica contra el marxismo- leninismo y a través de la televisión realizó importantes cruzadas políticas. Fue un invitado frecuente, y de marca, de varios presidentes norteamericanos entre los que se cuenta G.W Busch y mantuvo estrechas relaciones con siniestros dictadores centro y sur americanos.
La prensa da cuenta de la evolución y del comportamiento de muchos predicadores sean evangélicos o católicos. Predicen catástrofes y soluciones que ahora no están solamente en la fe, en la rectitud y en una conducta decente, sino también en una conversión política conservadora e intolerante. Los chilenos deben recordar al cura Hasbún que destilaba odio y amenazaba entre 1971 y 1973, a través de su programa televisivo, a izquierdistas y partidarios de la Unidad Popular.
La prédica se ha visto igualmente enriquecida con el power point, aunque a veces ello trae sorpresas poco gratas como lo que le ocurrió, en abril del presente año, al sacerdote irlandés Martin McVeigh quien al momento de ilustrar su charla acerca de la confirmación de los niños, proyectó, por equivocación, en la pantalla, ante una estupefacta audiencia, una selección de fotografías pornográficas de homosexuales masculinos en diferentes posiciones.
Muchos políticos actuales pueden ser asimilados a esos predicadores del miedo y de la odiosidad. El populismo irresponsablemente hace gala del temor, utilizando el mismo lenguaje grandilocuente, la misma estructura del discurso y el mismo colofón.
Recientemente la campaña presidencial francesa revivió la imagen de un gran predicador de la intolerancia y del odio: Jean Marie Le Pen y Marine, su hija candidata a presidente del país de los derechos del hombre y del ciudadano. A través de toda Francia, en medio de una crisis económica de proporciones revivieron la Brechtiana Bestia Inmunda entre los que han sufrido más los efectos de la crisis; predijeron calamidades mayores, culparon de todos los males a los extranjeros y propusieron la salvación a través de una redención política de apoyo a su Partido y a la candidata xenófoba, aplicada hija de un padre torturador en la guerra de Argelia. El diario Le Monde daba cuenta, recientemente, del fallecimiento de Mohamed Moulay quien, cuando tenía 12 años, presenció junto a toda su familia, cómo Le Pen, teniente en la época, torturaba salvajemente a su padre el que más tarde murió. Hubo un detalle: Jean Marie Le Pen olvidó, en el departamento de los Moulay, un puñal fabricado en 1936 para las juventudes hitlerianas con sus iniciales grabadas y el regimiento de paracaidistas al que Le Pen pertenecía, arma que el joven Moulay escondió durante años y que ulteriormente sirvió como prueba condenatoria en un proceso que el propio torturador intentó contra Le Monde.
A pesar de la prédica odiosa, cuyos contenidos retomó Sarkozy, lo que le valió su ulterior derrota y del 18% de los votos obtenidos por los partidarios del nacionalismo y de la xenofobia en la primera vuelta de la elección, la razón se impuso y el mensaje tolerante y lúcido del candidato socialista François Hollande logró la mayoritaria adhesión ciudadana en el país de la libertad, de la igualdad, de la fraternidad y de la solidaridad.

miércoles, 21 de marzo de 2012

PROSTITUTAS Y POLÍTICA




                                                                                                                                 por Agustín Muñoz V.



El prematuro verano mediterráneo mezclado con la fresca brisa que apenas traspasaba las montañas y que traían el perfumado aroma de Grasse, motivaban a una larga y despreocupada caminata por el concurrido Paseo de los Ingleses en Niza. Abriéndonos paso y a veces zigzagueando entre elegantes parejas de acomodados ancianos, de espectaculares francesas que cubrían sus nalgas solo con algo parecido a una minúscula cinta de regalo, de jóvenes risueños y veloces en sus estilizados patines y de africanos y árabes resueltos a vender sus inútiles mercancías, nos dirigíamos casi por intuición a la terraza de un atestado Negresco que a cada momento parecía más difícil de alcanzar, dificultad acrecentada por un pequeño grupo de personas que entorpecía más aún el desplazamiento. Intentamos en vano atravesar la calle, inhibidos más por las miradas y bocinas reprobadoras que por temor a los vehículos y continuamos en lenta marcha hasta el gentío que iba en aumento. Casi rodeada por una veintena de curiosos se levantaba de uno de los asientos que miran hacia el mar, altiva y con una dignidad ejemplar, una mujer de probables ochenta años, alta, delgada, elegante y con un rostro adusto, lleno de determinación y que a pesar de un no disimulado rictus de desagrado, tenía aún las huellas de una belleza que se fue. Muchos la fotografiaban, otros comentaban en murmullos y la miraban con una mezcla de admiración y sorpresa. Pensamos que era una famosa actriz de cine, tal vez una millonaria americana o alguna política europea desconocida para nosotros. Pregunto a un joven que parecía paparazzi o periodista a juzgar por las miles de fotos que tomaba desde diversas posiciones. Nos contestó al cabo de un silencio interminable, molesto por haber interrumpido su tarea: “Es Madame Claude” y corrió para alcanzarla. Sin ningún temor ni inhibición Madame Claude se perdió entre los vehículos, dejando la visión de una silueta vestida de negro que se hacía cada vez más difusa como en esos sueños inconclusos.

El mozo del bar del Negresco, que en más de una ocasión frecuentó Saint-John Perse, uno de los mejores poetas franceses de todos los tiempos, satisfizo nuestra curiosidad y nos habló del personaje que ha sido objeto de varias biografías, libros, artículos, crónicas y hasta de una exitosa película. Madame Claude fue una proxeneta de renombre en los años 60 que revolucionó a nivel internacional el mundo de la prostitución de lujo. Hija de una familia provinciana pobre de la Francia profunda, educada en los más estrictos cánones de la religión católica, emigra a Paris donde ejerce diversos oficios, incluido el de ramera. Fue una activa resistente durante la ocupación alemana e internada en un campo de concentración. Posteriormente se relaciona con personajes de la política y de la mafia hasta que le compra a una amiga una red de prostitución que en muy poco tiempo la transforma en uno de los negocios más rentables y prósperos gracias a la tecnología y a su toque personal. Todo se pasa a través del teléfono. Las citas, las peticiones extravagantes, las direcciones, el tipo de mujeres, los gustos especiales del cliente y por cierto la tarifa. Es el nacimiento de las call girls. Las chicas son estrictamente seleccionadas por su belleza, por su inteligencia y por su comportamiento en la cama. Para los dos primeros aspectos es Madame Claude, cuyo nombre real es Fernande Grudet, quien toma las decisiones. Para el tercer tópico es un conocido y envidiado escritor y cineasta de la época quien realiza los necesarios test. Una vez seleccionada entre cientos de postulantes, el noviciado se inicia con un proceso de culturización y de urbanidad en que las lecturas de algunos clásicos son obligatorias, así como visitas a museos, obras de teatro y aprendizaje de idiomas. La vestimenta, el cuidado del cuerpo y las joyas que deben combinar, forman parte de las lecciones que imparte la propia Madame. Todos los deseos de los clientes deben ser satisfechos, aun los más curiosos e insólitos. La discreción y la prudencia forman parte de las reglas de este selecto ejército de call girls de gran lujo y refinamiento. Son muchas las personalidades del mundo de la finanza, de la política, del deporte, de la cultura etc. que formaban parte de su clientela exclusiva y distinguida. Tal vez por ello fue ampliamente protegida. Dicen sus biógrafos que un conocido presidente de los Estados Unidos, amante de los puros y de las bellas féminas, recurría frecuentemente a sus servicios, al igual que un ya fallecido e importante hombre político francés que le brindó protección y que ella le retribuyó con algunos importantísimos secretos obtenidos en alcobas de altos dignatarios. En una ocasión, por ejemplo, una de sus muchachas le contó de la conversación telefónica que un dictador africano protegido de Francia, realizó en su presencia y que luego, agradecido por las maravillas que le prodigaba en su lecho, le dio detalles más precisos de su futura alianza con una potencia contraria a los intereses económicos galos. A las dos semanas de esta revelación los paracaidistas franceses tocaban suelo africano y el parlanchín dictadorzuelo era reemplazado por otro más leal. Los servicios secretos franceses utilizaban tanto a nivel nacional como internacional las confidencias de Jefes de Estado y de personalidades políticas para sus análisis de inteligencia en los que la red de Madame Claude fue fundamental. Todo cambió a partir de 1974 con la llegada de un nuevo mandatario, de una nueva legislación sobre la prostitución y los problemas de Fernande se acrecentaron, pues era una persona que ahora molestaba. Solo fue encarcelada en 1992. Luego de algún tiempo en prisión, fijó su residencia primero en los Estados Unidos y luego, al parecer, en Niza, donde vive una vejez apacible, a veces interrumpida por indiscretos paparazzi. No entregó jamás su famosa y voluminosa libreta negra desbordante de nombres y de secretos, a pesar de haber puesto, algunos de ellos, al servicio de varios gobernantes.

Nuestra conversación continúa y deriva hacia otros tópicos, pero el recuerdo de Madame Claude se impone. Pensamos en otras mujeres de profesión similar que hayan influenciado en política o que hayan servido a intereses políticos. Aparecen nombres dispersos que lanzamos como en un desordenado brainstorming en el que la cronología poco importa.

Aparece la infaltable espía múltiple Margharetha Geertruida Zelle, conocida como Mata Hari, quien se servía de su cobertura de bailarina y prostituta para obtener secretos militares que pasaba de inmediato a los enemigos de Francia. Fue fusilada por los franceses en octubre de 1917, poco antes del término de la Primera Guerra mundial.

“Il ne faut pas oublier La Paiva” nos susurra discreto el barman que ha seguido atento nuestra conversación, refiriéndose así a Ester Pauline blanche Lachmann que fue la más célebre de las prostitutas y cortesanas del siglo XIX. Hermosa, determinada y perteneciente a las no sometidas en el lenguaje policial, es decir a aquellas que no pudieron ser fichadas en el ejercicio de su profesión, se elevó a la cúspide de la riqueza y del poder, a pesar de períodos de enormes dificultades económicas, rayanas en la miseria. Cliente apreciada de Boucheron, los recientemente publicados archivos secretos de este joyero de renombre dan cuenta de los millones que gastó en brillantes y otras piedras preciosas. En pleno período de guerras y conspiraciones, sus influyentes amantes y amistades le proporcionaban, además de dinero, joyas y castillos, informaciones que transmitía a los prusianos. Tuvo que abandonar Francia acusada de espionaje, pero su matrimonio con el conde Guido Henckel de Donnersmarck, primo del canciller Bismarck corona su triunfo económico y le permite vengarse de las humillaciones sufridas en el hexágono. En el momento en que se negocia el armisticio con Prusia, logra influenciar a su esposo y al propio canciller para que la indemnización que debió pagar el país galo por costos de guerra fuese aumentada sustancialmente. Fue tanto el amor de su esposo por la Paiva que cuando ésta muere y ya casado con Catherine de Slepson, la joven esposa descubre con horror, en una de las dependencias del castillo, los restos mortales de la cortesana flotando en un urna de cristal repleta de una solución de alcohol.

Los nombres de Gaby Deslys quien en 1902 realiza, además de otros menesteres, el primer Striptease en Paris y que más adelante espió por cuenta del gobierno francés al propio rey Manuel II de Portugal; el de la alemana del este Gerda Munsiger que ejercía en un lujoso cabaret de Montréal a fines de los cincuenta hasta mediados de los sesenta y que aprovechaba de obtener secretillos de seguridad nacional a los ministros y parlamentarios que allí conocía, los cuales transmitía a las autoridades de la RDA, o el de Emilia, mujer bella, de gran carácter que ejerció una gran cantidad de oficios, incluso el del que hablamos. Logró seducir al avaro y beato dictador portugués Antonio Salazar y le probó su lealtad denunciando judíos importantes en plena segunda guerra mundial y leyéndole los astros .Le predijo algunas buenas noticias y el derrame cerebral que le ocasionaría la muerte algunos pocos años después.

Nos acordamos de John Profumo, Ministro de guerra británico en los años sesenta, que por intermedio de un médico y proxeneta de apellido Ward conoce a la bellísima Christine Keeler quien al mismo tiempo que le procuraba amor del bueno como dice José Alfredo Jiménez en Un Mundo Raro, le extraía secretos militares que transmitía al agregado naval soviético Yevgeny Ivanov. El desliz de Profumo terminó con su renuncia, con la condena de Christine Keeler, el suicidio de Ward condenado por proxenetismo, la partida de Ivanov y en un escándalo político de proporciones que motivó la renuncia del Primer Ministro Inglés Harold MacMillan, el mismo que poco tiempo antes, al bajar de un avión se emociona ante cientos de miles de melenudos jóvenes londinenses que gritaban entusiasmados; orgulloso le dice a su asistente que ante tanto fervor hacia su persona debe dirigir unas palabras a esa juventud agradecida. Su asistente no se atreve a mirarlo, pero le murmulla: - My Lord, esperan a los Beatles que vienen atrás, en clase turista.

El tiempo pasa raudo, el sol se ha escondido y ya ni contamos los vasos de etiqueta negra desbordante de hielo que han sido consumidos. Hablamos de todo: de las montañas ginebrinas, de la comida francesa, de la caza de gibiers, de felinos. No hay caso, el mono tema perdura y hasta interesa a otros habitúes. Un elegante italiano de Ventimiglia, tierra del Corsario Negro, a quien el barman lo trata de Commendatore, nos interrumpe y nos habla de la Cicciolina, de la escritora genovesa Griselidis Real, que ejerció como prostituta durante treinta años para dedicarse luego a luchar por los derechos de aquellas personas que han decidido ejercer oficios del sexo, Le refutamos con ardor sus dos ejemplos pues, independientemente de su profesión, se trata de militantes que ejercen la política que es algo diferente a lo que platicamos. Empecinado, insiste con la bella Ruby que tuvo por las cuerdas a Berlusconi. Nuevo rechazo pues argumentamos que no ejerció influencias políticas en el Jefe de Estado, solamente tarifó. Nos pregunta entonces, algo molesto, por América Latina. Nos dice que él está al corriente de que hubo incluso algunas heroínas y otras que incluso gobernaron.

Nos defendemos como diestros espadachines de esta provocación. De por medio está el honor de Latinoamérica. Le enrostramos su atrevimiento y hasta su ignorancia, pues tiende a confundir la profesión de artista de teatro, de variedades, de bailarina, con la de prostituta, confusión bastante frecuente y malintencionada. El habano de mi amigo casi le roza la cara cuando le dice con voz terrible que a las mujeres liberadas no se les puede confundir con meretrices. Nos rebate que no es así, que él ha leído, que su condición de asistente de bibliotecario le ha permitido saber muchas cosas. Nos desafía con consultar su flamante blackberry y hasta el Who is Who. No le aceptamos nada. Lo volvemos a increpar y le explicamos enardecidos que si se refiere a la “Güera Rodríguez”, patriota mexicana y mujer liberada e inteligente que contribuyó poderosamente a la independencia de América, es una injuria gratuita rayana en el neocolonialismo. Que la Perricholi, amante del Virrey Amat fue una gran artista teatral y que los que la han tratado de otra cosa son unos infames.

Irritado me espeta mencionando a la chilena Carlina y a Isabelita Martínez. Sorbo lentamente lo que resta en el vaso y le explico que doña Carlina Morales efectivamente fue una prostituta de renombre en el Santiago de los años 50 y que su burdel de la calle Vivaceta 1226 fue frecuentado por muchas personalidades, atraídos por un conjunto de travestis denominado el Ballet Azul, pero que a mi conocer no hubo relación alguna con la política. Lo desafío a que me contradiga. Calla por un momento y levanta las cejas esperando casi triunfante por lo de Isabelita. Continúo, molesto por su empecinamiento, que hay coincidencia en todos sus biógrafos que la argentina presidenta fue bailarina en el cabaret Pasapoga de Caracas. Mi amigo asiente entusiasmado y agrega que también bailó en el Caracol de Bogotá y que en el night club Happy Land de Panamá conoció en 1956 a Perón. Le insisto en que no hay pruebas ni testimonios de otra cosa y que si de algo se le puede acusar es de haber sido cómplice de López Rega y de sus 3A, de haber permitido en democracia la prisión, tortura y muerte de miles de compatriotas y extranjeros. Que ello es su sola e importante mácula.

Nos evoca entonces de manera casi triunfal un nombre sacrosanto. No lo dejamos terminar. Castigamos su insolencia y somos expulsados del local. El barman explica a los asombrados parroquianos: “Ils se sont disputés á cause de putes”.