lunes, 2 de mayo de 2016

Un 1° de mayo sin Reforma Laboral


                             

                                   

                                                                                                                                             
Hace 130 años, el 1° de mayo de 1886, las más importantes ciudades de los Estados Unidos de Norteamérica como Nueva York, Chicago, Baltimore, Milwanka y otras se paralizaron como resultado de la lucha de las organizaciones sindicales  norteamericanas por mejores condiciones  laborales, particularmente por la reducción de la jornada a ocho horas de trabajo.

En ese 1° de mayo el paro fue total, así como la brutal represión y la provocación policial ante los cientos de miles de trabajadores que se manifestaron en las calles. La continuidad de la huelga general fue seguida por una  mayor represión que deja como saldo, el día 3 del mismo mes, seis obreros asesinados pertenecientes a la empresa Mc Cormic Reaper, además de numerosos heridos y detenidos. La manifestación de protesta realizada el día siguiente, 4 de mayo, en Chicago, en Haymarket Square, culmina con una enorme tragedia al estallar una bomba puesta por un desconocido. Mueren 12 personas, ocho policías y cuatro trabajadores y más de 60 personas quedan en estado grave. Los organizadores y los principales oradores son inculpados y en uno de los juicios más infamantes de la historia se condena a ocho de los detenidos de los cuales  cuatro de ellos (Spies, Fischer,Engel y Parson) fueron ahorcados el 11 de noviembre de 1887; Louis Lingg se suicida en prisión; Schwad y Fielden fueron condenados a prisión perpetua y  Neebe a 15 años de reclusión. Seis años más tarde el gobernador de Illinois decide revisar el proceso y se decreta la libertad sin condiciones de los detenidos y la pública rehabilitación de los ejecutados.

La Segunda Internacional se reúne en Congreso en Paris, en 1889, con ocasión del centenario de la “Toma de la Bastilla”. Los delegados norteamericanos entregan un conmovedor testimonio de los sucesos de mayo de 1886 y por unanimidad se adopta la resolución de apoyar la decisión de la Federación Americana del Trabajo que en su reunión de St. Louis eligió el 1° de mayo de 1890 como manifestación internacional para manifestarse mundialmente por la obtención de  las 8 horas de trabajo. El movimiento por las ocho horas logra finalmente su objetivo que se consagra por una resolución de la naciente Organización Internacional del Trabajo (OIT), a través del Convenio núm.1 adoptado el 28 de noviembre de 1919 en Washington.

Luego de este triunfo, la tradición continúa; el 1° de mayo se convierte en el mundo entero en el día internacional de los trabajadores, salvo en los Estados Unidos y Canadá en que la conmemoración se realiza el primer lunes de septiembre y se conoce como el Labor Day.

En este 1° de mayo los trabajadores chilenos tendrán muchas cosas que conmemorar, pero pocas cosas que celebrar. Como es sabido y con su acostumbrado  cinismo  la derecha chilena se ha autoproclamado como la defensora de los derechos de los trabajadores impugnando una débil Reforma Laboral propiciada por el Ejecutivo y aprobada por el Parlamento, recurriendo de queja ante el Tribunal Constitucional por considerar que  ella transgrede las normas de nuestra Carta Magna, fundamentalmente  en materias de Libertad Sindical.

Cuatro  parlamentarios de la derechista agrupación “Chile Vamos” han celebrado que el Tribunal Constitucional, en un ideológico fallo dividido,  les haya dado la razón en lo que se refiere a Titularidad Sindical y Extensión de beneficios, aspectos centrales y uno de los pocos puntos positivos de la reforma recientemente aprobada. En efecto, los senadores Andrés Allamand y Hernán Larrain, más los diputados Nicolás Monckeberg de R.N. y Patricio Melero de la UDI, con enormes muestras de satisfacción en sus rostros han declarado ante el conjunto de los medios de comunicación de nuestro país que el fallo mencionado significa un triunfo para la democracia, para los trabajadores y para la libertad sindical.

No nos pronunciaremos aún sobre este polémico y arbitrario fallo pues hasta ahora el tribunal Constitucional no ha dado a conocer sus fundamentos. No obstante, no podemos dejar de interrogarnos acerca de una arbitraria declaración de inconstitucionalidad en un país que ha ratificado convenios fundamentales de la OIT que consagran los derechos de los trabajadores a afiliarse en sindicatos para que los representen, para negociar colectivamente y para ejercer el derecho de huelga. En un país que ha conocido múltiples llamados de atención de los órganos de control de la OIT por no respetar esos convenios fundamentales. No está de más recordar que en el pasado diversos países de América Central fueron unánimemente condenados internacionalmente por permitir la emergencia del llamado Solidarismo, movimiento propiciado y alimentado por los empleadores centroamericanos como una alternativa a un sindicalismo que consideraban lesivos para sus intereses, muy similar a lo que  pretenden los empresarios chilenos con los Grupos Negociadores.

Ha llamado la atención que parlamentarios como los aludidos y otros que con gran cinismo han celebrado el arbitrario fallo y que en el pasado apoyaron una de las más sangrientas dictaduras militares del continente, se proclamen hoy defensores de los derechos de los trabajadores. Nada dijeron cuando nuestro criollo sátrapa asesinaba a sindicalistas, suprimía las legítimas organizaciones de los trabajadores chilenos, encarcelaba y torturaba a sus máximos representantes y aniquilaba las históricas conquistas sindicales sustituyéndolas por un Plan Laboral adecuado a la protección de los empresarios y del gran capital. ¿Por qué no sacaron entonces su voz de pregoneros de los derechos de los trabajadores y de defensores de la libertad?  ¿Habrán defendido esos derechos  los senadores Larraín y Allamand cuando se encarcelaba y torturaba  a Manuel Bustos a María Rozas a Arturo Martínez o  cuando  asesinaron a Nicolás López, a Juan Gianelli, a Tucapel Jiménez o  a los dirigentes de la antigua CUT o cuando se reprimía al Comando Nacional de Trabajadores, a la Coordinadora Nacional Sindical, a los Trabajadores del Cobre? Por cierto que nada dijeron y nada dirían si esos terribles hechos volvieran a ocurrir, porque ellos defienden sus intereses que son los de los grandes empresarios, de los que se coluden, de los que explotan, de los que se han apropiado del país y de sus riquezas. Es ese poder económico el que los ha puesto donde están para que sirvan sus intereses con fidelidad y se opongan a cualquier intento, aunque sea mínimo, que persiga avanzar en equidad y justicia social.

Por esto es que en este 1° de mayo los trabajadores chilenos no tendrán mucho que celebrar, pero tal vez sí mucho que lamentar; entre otras cosas,  el no haber sido más combativos, el no haber tenido más independencia de los partidos políticos y el  no haber propiciado desde un comienzo, desde muy temprano, una amplia estrategia de movilización y de comunicación  por cambios sustantivos que incluyesen amén de lo laboral, una verdadera reforma constitucional a través de un democrático proceso constituyente.

Aún estamos a tiempo.

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Este artículo fue publicado el día 1 de mayo de 2016 en el análisis semanal núm. 672 de la Revista electrónica Primera Piedra.

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lunes, 21 de marzo de 2016

Reforma laboral: la mala memoria


                   


                                                                                  


El 10 de marzo recién pasado, el Senado culminó la discusión del proyecto de Reforma Laboral aprobando la mayoría de los articulados presentados por el gobierno. Sin embargo y más allá de algunos  progresos que este proyecto contiene  hasta el momento en relación con el Plan Laboral aún vigente, este segundo trámite constitucional castigó una vez más a los trabajadores chilenos al rechazar la negociación obligatoria interempresa y sus mecanismos gracias a los votos de la derecha,  más el de cuatro senadores  DC y un independiente. De igual manera y siguiendo el manoseado argumento que ha imperado desde el término de la dictadura del “sí, pero no” cuando se trata de profundizar la democracia, se votó el artículo 347 que reconoce la huelga como un derecho colectivo de los trabajadores  y el no reemplazo de los trabajadores que ejercen ese derecho, pero acto seguido le otorgaron  la potestad al empleador para que modifique turnos, horarios , realice  cambios y las “adecuaciones necesarias” que estime conveniente, disminuyendo notoriamente la eficacidad de la huelga y vaciándola de su contenido.

El Senado de la República al rechazar los articulados mencionados no solo va en contra de las legítimas aspiraciones de los trabajadores, sino que se ha pronunciado de manera opuesta a los principios de Libertad Sindical de la OIT; ha ido contra lo que  sostiene la doctrina en estas materias  y se ha opuesto además a otro poder autónomo del Estado como la Corte Suprema la que a través de sus reiterados fallos ratifica  los principios de libertad sindical, de negociación colectiva y reconoce que el derecho de huelga forma parte de los derechos humanos fundamentales.

La Reforma Laboral pasa ahora a su tercer trámite constitucional. La Cámara de diputados deberá pronunciarse y muy probablemente será la Comisión Mixta quien dirá la última palabra. En el intertanto la CUT realizó un paro nacional  y una concentración el 22 de marzo, los senadores de la derecha amenazan con recurrir al Tribunal constitucional y la Nueva Mayoría sufre un quiebre por la postura abiertamente anti sindical de los senadores DC, al haber votado y mantenido las mismas posiciones en estas materias que los sectores más retrógrados y conservadores del hemiciclo.

Es más, el país entero pudo apreciar el triste papel jugado por el entonces Presidente del Senado Patricio Walker quien  hizo desalojar, manu militari, las tribunas donde se encontraban los más altos dirigentes de la CUT, su Presidenta Bárbara Figueroa y numerosos sindicalistas de su partido, entre ellos su Vicepresidente Nolberto Díaz.

¡Qué mala memoria tienen esos pater conscripti que se aliaron en votos con lo más despreciable del pinochetismo! ¡Cómo se han olvidado de las luchas de los trabajadores por derrocar a la dictadura! ¡Cómo les ha fallado la memoria al no recordar la prisión, las torturas, la humillación, el exilio de tantos sindicalistas entre los que se contaban sus propios correligionarios como Manuel Bustos, María Rozas , Juan M. Sepúlveda, Rodolfo Seguel y la de otros sindicalistas de diversas corrientes de opinión como Clotario Blest, Lucho Figueroa, Nicolás López, Arturo Martínez, Tucapel Jiménez, Alamiro Guzmán y muchos más  que arriesgando sus vidas lucharon por la democracia y la libertad reconstituyendo el movimiento sindical en plena dictadura y haciendo oír la voz de la Coordinadora Nacional Sindical, de la CTC, de la ANEF, de los profesores, de los gráficos, de los petroleros, de los molineros, de los panificadores, de los textiles, de los metalúrgicos, etc.

¿Se recordarán sus señorías del boicot internacional anunciado por la ORIT y la AFL-CIO que hizo temblar a la dictadura?

¿Recordarán el episodio del viaje de Pinochet a Filipinas, el 23 de  marzo de 1980, para visitar al dictador Marcos y que por la presión de las centrales sindicales de su país y de la muy eficaz intervención de George Meany, Presidente de la AFL-CIO; de Otto Kerstein, secretario general de la CIOSL; de Dan Gallin, secretario general de la UITA , hizo que su visita fuese cancelada por indeseable y que el avión tuviese que aterrizar forzadamente en el aeropuerto de Nandú, Islas Fidji.? En ese mismo lugar  el dirigente sindical Bonifacio Topaz le tenía preparada una masiva huelga, los retuvo sin abastecimientos ni aire acondicionado en el avión y  se les permitió bajar solo después de “haber sido fumigados como vulgares mosquitos”, según cuenta El Mercurio en su edición del martes 25 de marzo de 1980 en la que además relata el episodio de los huevos que  les lanzaron al descender del avión, catalogando  a este viaje como una ofensa diplomática sin precedentes en la historia diplomática de Chile.

Estos son solamente algunos de los múltiples ejemplos  que muestran la enorme actividad desplegada por los sindicalistas chilenos para aislar a la dictadura, precipitar su caída y restablecer las libertades, incluidos los derechos laborales. Todo ello costó muy caro y Pinochet pasó una sangrienta cuenta como el asesinato de Tucapel Jiménez, la nunca aclarada muerte del dirigente panificador Luis Gutiérrez, las atrocidades infligidas a María Rozas, la prisión y relegación de Manuel Bustos y Arturo Martínez, la pérdida de la nacionalidad de Luis Meneses y Humberto Elgueta, la persecución, con la complicidad de otras dictaduras, a sindicalistas a través de la Operación Cóndor y el castigo a otros dirigentes con un exilio indefinido.

 Pueda ser que nuestros parlamentarios recuperen su memoria en honor a los trabajadores que lucharon por la libertad y la democracia, gracias a la cual los hermanos Walkers, Andrés Zaldivar  y Manuel Antonio Matta pueden ejercer sus derechos, aunque sean contrarios a los intereses de los trabajadores.
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Este artículo fue publicado por la Revista Primera Piedra en su número 667, del 27 de marzo de 2016.

 

 

 

 

 

 

domingo, 28 de febrero de 2016

Chile: ¿Un barco a la deriva?


                                            

                                                                                                                          


                                                                                                                                                     Últimamente en Chile los veranos suelen ser catastróficos: temblores de fuerte intensidad, incendios, bosques arrasados, inundaciones, salidas de mar, olas gigantescas y desde hace algún tiempo tormentas políticas de proporciones derivadas de una serie de escándalos de corrupción por financiamientos ilegales a la política, sobornos, cohechos, tráficos de influencias, colusiones y fraudes al fisco. Estos delitos que  han sido desde un comienzo y en una fuerte proporción cometidos por la derecha chilena, con el correr del tiempo se han transversalizados, afectando a figuras del centro, de la izquierda, incluyendo  a la nuera y al hijo de la Presidenta de la República.


Los costos pagados han sido igualmente significativos; pues unido al deterioro de nuestra imagen como país, a la indignación  y a la burla, se ha aumentado, como lo muestran todas las encuestas, la desafección ciudadana hacia la política y el desprecio y la desconfianza  hacia los poderes del estado.

Tal vez el mayor costo lo esté pagando la Presidenta Bachelet al no haber reaccionado prestamente, con claridad y con firmeza apenas tuvo conocimiento de los hechos que involucraban a su familia. Todo el capital político acumulado por la primera mujer en la historia de Chile que es elegida Presidente de la República y su altísimo porcentaje de popularidad (80%) con el que finaliza su primer mandato, ahora  se desmorona y no logra superar el 27% de aprobación según CADEM.

La importante acción gubernamental tendente a disminuir la altísima desigualdad, a través de la reforma tributaria y educacional se minimiza en medio de los escándalos y de una ofensiva de una derecha cínica, impúdica y corrupta. Lo mismo ocurre  con otras sustantivas iniciativas  aprobadas o en discusión como la ley de Acuerdo de Unión Civil, el fin del sistema electoral binominal por uno de carácter proporcional inclusivo, el proyecto de despenalización del aborto, la Agenda de Probidad y Transparencia, además de otros proyectos entre los que se destaca la  esperada y tímida Reforma Laboral saboteada desde hace dos años  por la derecha, por los empresarios y por los democratacristianos cercanos al empresariado.

¿Es la Presidenta la única culpable de esta debacle política? Sin lugar a dudas la Presidenta tiene una cuota de responsabilidad no menor por lo ya enunciado y por la tardanza en la toma de decisiones importantes como lo que ha ocurrido con el caso Caval y últimamente con el del renunciado administrador Riquelme; con sus indecisiones frente a la necesaria Reforma Constitucional a través de una Asamblea constituyente  y con su vacilante postura ante la Reforma Laboral, rayana en la indiferencia.

Sin embargo, hay también otros actores que contribuyen día a día al deterioro del ambiente político en nuestro país. Ya hemos mencionado a la derecha que intenta por todos los medios blanquear  su pasado y minimizar  sus latrocinios  escudándose en los ilícitos cometidos por personajes de la izquierda o de la nueva mayoría o en las debilidades, cada vez más fuertes, de conducción, de gestión y de comunicación del gobierno. A ello hay que sumar a los asesores y asesoras del segundo piso de la Moneda que han demostrado una supina  incompetencia en sus materias; al equipo ministerial que con sus contradicciones, debilidades, verdades a medias como en el caso del aumento de los pasajes en el Metro o las inconexas declaraciones sobre la no publicación de los bienes de los funcionarios públicos, además de las continuas faltas de rigor político, dan una imagen poco convincente del manejo de la cosa pública.

El gran empresariado ha sido la prima donna de esta tormentosa ópera. Ha sido ese empresariado el que ha financiado ilícitamente a la política y el principal protagonista de los actos de corrupción. Han sido ellos los que han entregado dinero a parlamentarios para que apoyen o propicien leyes favorables a sus intereses; el gran empresariado es el que se ha coludido para aumentar sus ganancias en detrimento de la los consumidores y quienes han cometido delitos de fraude fiscal. Es ese empresariado el más ferviente opositor a las reformas de la Nueva Mayoría y son ellos, los más furibundos detractores de la Reforma laboral. Ya en el pasado, al igual que sus aliados de derecha, se ilustraron con la mentira y no titubearon ni un segundo en propiciar un golpe militar contra la democracia, instaurando una dictadura feroz y servil a sus intereses mercantiles.

Los partidos integrantes de la Nueva Mayoría han igualmente contribuido a la debacle. La Democracia Cristiana, soporte importante y elemento esencial para la gobernabilidad, no solo ha conocido casos de  militantes involucrados directa o indirectamente en actividades de financiamiento ilícito, sino que además ha mostrado públicamente sus contradicciones internas. Un influyente sector  de la colectividad se ha organizado internamente desarrollando una feroz oposición a algunos significativos temas del programa del gobierno del que forman parte. Me refiero a sus posiciones contra la despenalización del aborto en las tres causales enunciadas, al asumir  la defensa de  intereses empresariales en materias de educación y al cuestionar  los aspectos más fundamentales para los trabajadores del proyecto de reforma laboral, el que sin embargo  es defendido, entre otros, por el combativo sindicalista, militante DC y Vicepresidente de la CUT Nolberto Diaz. De igual forma los ataques contra el Partido Comunista han aumentado, cuestionando al mismo tiempo importantes  iniciativas propiciadas por sus aliados de coalición, como la abolición de la Ley de Pesca y lo que ya mencionamos respecto al aborto.Todo ello ha creado tensiones internas y ciertamente debilitan al conglomerado. 

Los otros partidos de gobierno han tenido reacciones similares, defendiendo lo indefendible, buscando fórmulas para perpetuar a una elite de dirigentes como ha sido el caso del Partido Socialista que, más allá de las resoluciones de su último Congreso, con su silencio e inacción a protegido irregularidades; no ha sancionado a militantes que han aparecido involucrados directa o indirectamente en asuntos de financiamiento irregular o en cuestiones de tráfico de influencia. Tampoco se han pronunciado sobre  militantes que en su accionar público han solidarizado con  personeros de derecha imputados por corrupción. Lo mismo se puede decir del resto de los  integrantes de la Nueva Mayoría.

Por si lo anterior fuese poco, personeros de la Nueva Mayoría  desataron muy anticipadamente  la carrera presidencial creando más tensiones a las ya existentes, para regocijo de la derecha y dejando en evidencia la falta de nuevos  liderazgos y de recambio generacional.

El PPD proclamó de manera solemne a Ricardo Lagos Escobar, ex Presidente cuyos méritos y excelencias  son incontestables, pero proclamado prematuramente en un momento complejo para la política nacional y con asuntos prioritarios por atender. Esta proclama ha sido fuertemente respaldada por el senador Andrés Zaldívar quien presuroso por lavar su pasado de actor importante en la campaña del terror contra el Presidente Salvador Allende, promoviendo una de las mayores corridas bancarias en la historia de Chile cuando fue  Ministro de Hacienda de Eduardo Frei Montalva, aparece ahora como predicador del diálogo, de la paz social y adhiere igualmente a la candidatura de Lagos, creando confusión, protesta  y estupor  en el seno de su tienda política.

Los socialistas han hecho presente que disponen de tres personajes  socialistas susceptibles de ocupar el sillón presidencial: Isabel Allende, Ricardo Lagos y José Miguel Insulza. Los tres son personajes históricos  y que de manera muy  directa han sido marcados por la figura de Pinochet.

Isabel Allende, hija del Presidente asesinado por el dictador, sufrió junto a su familia persecución, humillaciones y exilio. Isabel se incorporó valientemente a la lucha contra la dictadura y, en democracia, se ganó  un espacio en la política chilena y en el socialismo, manteniendo muy vigente el apellido de su padre.

Ricardo Lagos se ilustró con coraje en la lucha contra la dictadura; sufrió la cárcel, el exilio y el mundo aún recuerda su dedo acusador enrostrando a Pinochet en el programa de televisión que conducía Raquel Correa. Su gestión presidencial fue bastante  apreciada igualmente por la derecha y por el gran empresariado.

José Miguel Insulza, exiliado durante la dictadura, ha sido un político inteligente, hábil y astuto, sus convicciones lo han hecho derivar de la Democracia Cristiana al Mapu y luego al Partido Socialista. Como servidor del Estado en los Ministerios de Relaciones Exteriores y del Interior demostró una excelente capacidad de conducción, de gestión y de habilidad política manteniendo un diálogo y un entendimiento con la derecha, con los militares y con el empresariado. Logró, en un complejo momento, el apoyo de Pablo Longueira y de la derecha para resolver asuntos de sustantiva importancia para la gobernabilidad como fue el llamado caso MOP-Gate. Pero sobretodo Insulza es recordado tanto por la derecha como por la izquierda y por la comunidad internacional, por haber sido una de las piezas clave  para el regreso del dictador a Chile. La decisión socialista aún no está tomada, pero ya la batalla ha comenzado. Camilo Escalona abrió los fuegos, apoyando a Ricardo Lagos y restándole méritos a Isabel Allende, con las consecuencias que se pueden imaginar.

La figura del ahora Agente chileno ante La Haya ha despertado nuevamente fuertes críticas en el seno de la izquierda, del socialismo y de la ciudadanía, al haber, en cierto modo, justificado  públicamente y   en abierta contraposición a las resoluciones sobre probidad y transparencia del reciente Congreso Socialista,  los actos ilícitos cometidos por la “clase política”, término que igualmente Insulza refuta y al  haber cuestionado que la ciudadanía se pronuncie contra los políticos imputados y recluidos, además de entregar un apoyo solidario a Pablo Longueira; el mismo personaje que hoy es examinado por la justicia    por actos de corrupción y   que confesara  públicamente, hace algún tiempo, haber sostenido conversaciones desde el más allá con el fallecido y asesinado senador por Santiago Jaime Guzmán quien, como se recordará, le ganó la senaduría a Ricardo Lagos gracias al sistema binominal, creado por él mismo, con un 17% ; mientras Lagos obtuvo más del 30% de la votación.

Fuera de las consideraciones mencionadas, es preciso señalar que los tres eventuales candidatos son personajes que durante los últimos 25 años en el largo período de transición a la democracia, se han caracterizados por haber desarrollado o propiciado un clima de cooperación política transversal, a través de los denominados consensos y por haber propiciado  la gradualidad de los cambios como forma de gobernabilidad. Consensos y gradualidades que han sido extremadamente positivos en un momento histórico particular, pero que hoy en día la ciudadanía considera  que es el momento de avanzar más decididamente en vías de una mayor igualdad y de una mayor justicia social, toda vez que con sus votos y propuestas han reclamado reformas sustantivas.

¿Lograremos encauzar este barco que en las aguas procelosas de este verano chileno se encuentra a la deriva? La Presidenta Bachelet podría  hacerlo, si tuviese la voluntad, con un fuerte golpe de timón dirigiendo la proa para que se escuche  más al Soberano y se avance con el cumplimiento del programa de gobierno; rectificando  los errores políticos cometidos asegurando una férrea y disciplinada unidad de la Nueva Mayoría; preconizando una  real penalización de los que han incurrido en escándalos de corrupción y con  un decidido avance en vías de asegurar tres emblemáticas reformas que corren serio peligro de naufragar como son la Reforma Constitucional, a través de una Asamblea Constituyente; la despenalización del aborto en sus tres causales y la Reforma Laboral. De esta manera se  podría evitar que, en un futuro ya  próximo, tengamos que lamentar una oportunidad perdida para el desarrollo democrático y que la herencia política sea algo más que desprecio ciudadano y  alimento para la farándula.
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Esta crónica fue publicada por la Revista Primera Piedra en su número 663 del 29-02-2016.

 
 
 

  

domingo, 27 de diciembre de 2015

Un mundo loco.


                                                        

 

Por Agustín Muñoz.

 

Es  difícil caracterizar en pocas palabras el año 2015. Sin lugar a dudas ha sido un año trágico, irracional, violento, plasmado de odios y de inconsecuencias en la mayor parte del globo.

Comienza  y termina  mal el 2015. El 7 de enero, el fanatismo radical religioso, representado por el Estado Islámico se ensaña contra el semanario parisino Charlie Hebdo, sembrando muerte, angustia, temor y destilando odio e  intolerancia. Lo mismo ocurre casi al término del año, el 13 de noviembre, en los mismos   históricos barrios parisinos. En calles por las que han desfilado las más importantes manifestaciones republicanas con figuras  ilustres como Jean Jaures, asesinado en 1914 en el “Café du Croissant”; Mitterrand; Jean Paul Sartre; André Malraux. En lugares aledaños a la imponente estatua de Marianne, en la Plaza de la República desde donde De Gaulle presenta el 4 de septiembre de 1958 su proyecto Constitucional. Marianne  símbolo de la democracia que se alza sobre las tres alegorías de la libertad, de la igualdad, de la fraternidad fue estremecida por los gritos de los heridos y muertos por las balas asesinas de las kalavnikosh. Sitios empapados de un pasado de gloria, ahora mancillados por el odio.

Otros actos terroristas ya habían ensangrentado a la democracia francesa en 2015: la decapitación de un empresario en Sain Quentin- Fallavier, el ataque a tres soldados en Niza, el atentado al tren Thalis, el asalto al supermercado judío Hyper Cacher en la Puerta de Vincennes y a una imprenta, además de  otras acciones mortales en la periferia de Paris.

No hay, ni podrá haber  justificación alguna para ese terrorismo irracionalidad impulsado por el Estado Islámico que persigue causar pánico, terror y, sobretodo, cambiar los valores democráticos y   formas de vida de la sociedad  francesa por los de una sociedad encerrada en sí misma, intolerante, racista y totalitaria. Esto no puede ocurrir y más allá de las temporales medidas impuestas, a través del estado de urgencia, en beneficio de la seguridad ciudadana; pero que afectan las libertades individuales y colectivas, los franceses ha continuado  con su habitual estilo fraterno, solidario, republicano, amante de la vida y tratando de no confundir islamismo radical totalitario con el credo musulmán que es uno de los propósitos que persiguen los terroristas  de DAESH.

Estados Unidos, que en 2001 fue brutalmente golpeado con los ataques terroristas impulsados por Al Qaeda en Nueva York, fue víctima nuevamente del odio el pasado  2 de diciembre. Esta vez se trató de  la ciudad de San Bernardino en Los Ángeles, California, donde el Estado Islámico atacó un Centro social para discapacitados, asesinando  a 14 inocentes e hiriendo gravemente a 21 otras personas. Diversas amenazas de bombas en establecimientos educativos y actos de violencia con otras motivaciones políticas han obligado a las autoridades norteamericanas a impulsar medidas muy restrictivas que afectan la normalidad de los derechos ciudadanos.

Sin embargo. Europa y los Estados Unidos no han sido  las únicas víctimas de la demencia en este 2015. Rusia ha sido objeto del terror tanto en los aires como en tierra. El Medio Oriente, Asia y África han sido igualmente duramente golpeados. Lo político, lo racial y lo religiosos se mezclan en un torbellino de sangre que angustia y desespera.

Siria ha recibido tantos bombardeos como los que sufrieron Londres y Berlín durante la segunda guerra  mundial y ya la incoherencia política es rayana en lo inverosímil. Un conjunto importante de naciones participan en el conflicto contra el ISIS. Francia apoya a los rebeldes sirios que luchan contra el dictador Bachar Al-Assad, quienes a su vez reciben el apoyo de los Estados Unidos y de otras fuerzas de la OTAN. Estos rebeldes a su vez son atacados por el ejército sirio y por las fuerzas del Estado Islámico, abandonando, en manos de estas últimas, armas y pertrechos de guerra. Estados Unidos se alarma por la cantidad de vehículos Toyota en manos de ISIS y el gobierno japonés responde que la mayoría de ellos fueron comprados por la CIA. Turquía que en lo formal está contra DAECH, compra a estos últimos petróleo con el que financian sus actividades de guerra y de paso, los turcos, atacan a kurdos y rusos quienes, junto a los iraníes, consideran que el primer paso es apoyar al Estado sirio con Bachar Al- Assad a la cabeza y proceden a bombardear a miembros de ISIS y a los rebeldes sirios. Los franceses consideran ahora que lo prioritario no es derrocar a Bachar, sino combatir al terrorismo representado por DAECH y junto a los norteamericanos y al conjunto de la coalición internacional proceden,  además de los bombardeos por aire, a atacar las fuentes de financiamiento de ISIS fuentes que, como lo hemos dicho, están constituidas por el petróleo comprado por los turcos y los flujos financieros controlados por los países del golfo, Qatar, Arabia Saudí, ahora miembros de la coalición. Para continuar con la confusión, a los ataques aéreos se sumarán tropas de suelo constituidas exclusivamente por contingentes de los países árabes y fuerzas kurdas. Finalmente el 18 de diciembre los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptaron por unanimidad un texto que apunta a un reglamento político del conflicto, con una transición política y un calendario; pero sin hacer mención al tema de Al-Assad.

Esta tragedia de muerte y destrucción ha conllevado otra de proporciones. Se trata de los cientos de miles de refugiados que huyen de las zonas de conflictos, como Siria, Afganistán  Libia y países africanos, en busca de paz y de una vida mejor. Europa ha contemplado casi inerte los cientos de miles de personas desplazadas que se agolpan en Turquía, Grecia, Hungría, Croacia, Italia, Austria y luego en Pas-de-Calais, Francia, donde 6.000 refugiados han constituidos verdaderas villas miserias, favelas con escuelas, comercios y cafés, en espera de ser autorizadas a establecerse en Alemania, Inglaterra, países escandinavos o en Suiza.  Los llamados a la solidaridad han sido infructuosos y la inoperancia de la Unión Europea ha sido mayúscula. Alemania, cuya canciller Angela Merkel salvó en un comienzo la indiferencia europea ofreciendo acoger entre 800.000 y un    millón de inmigrantes; debió proceder, ante una masiva demanda de los desplazados y por las presiones políticas internas, al cierre de sus fronteras y a realizar exigencias de control draconianas en las fronteras turcas y griegas. Las negativas de la inmensa mayoría de los países europeos de dar refugio a los inmigrantes, la pasividad e impotencia de la UE, unido a las acciones terroristas de ISIS, ha conducido a que los estados renuncien a uno de los principios más fundamentales de la construcción europea: la libre circulación de personas, al Espacio Schengen y a un retorno a las llamadas reglas de Dublín que obliga a los refugiados a presentar sus solicitudes de asilo o refugio en el primer país europeo de ingreso.

La crisis de los refugiados y el aumento del terrorismo han producido  igualmente efectos políticos desastrosos en varios países con el aumento de la extrema derecha y de los movimientos xenófobos. En los Estados Unidos las declaraciones intolerantes del candidato a la primaria republicana, Donald Trump, acerca de la necesidad de que los ciudadanos lleven armas para responder al terrorismo y de no permitir el ingreso de musulmanes al país, han aumentado sus índices de popularidad. En Europa ha habido un alza en los porcentajes de la derecha extrema y muy recientemente la democracia francesa fue golpeada con los 7 millones de votos obtenidos por el ultraderechista Frente Nacional, motivando decisiones de alto costo político para los socialistas a través del llamado hecho por el Primer Secretario de ese Partido, por el Primer Ministro de Francia y por el  propio  Presidente de la República para que  los socialistas y  las fuerzas de izquierda votaran, en la segunda vuelta de las elecciones regionales, por la derecha republicana en tres sitios donde el FN había sido ventajosamente mayoritario. Uno de ellos  fue precisamente el  de mayor concentración de inmigrantes: Nord- Pas de Calais. Aunque el llamado logró su objetivo, los socialistas obtuvieron una minoritaria votación que  favoreció a la derecha, sobretodo en algunos simbólicos lugares como la región de Paris (Ile-de- France), donde el socialista, presidente de la Cámara de diputados, fue derrotado por la candidata derechista Valérie Pecrésse.

La baja socialista no solo se explica por las razones anteriores, sino también por la inconsecuencia del Gobierno presidido por Francois Hollande al no cumplir sus promesas electorales y  no aplicar su programa, desarrollando en cambio  políticas económicas neo liberales, de austeridad, de  rigor fiscal, de disminución de derechos laborales y otorgando 40 mil millones de euros al empresariado en haberes fiscales  a cambio de la creación de empleos. Huelga decir que en dos años de aplicación de estas granjerías fiscales, la tasa de desempleo ha continuado incrementándose y el poder de compra disminuyendo considerablemente.

La desesperanza francesa no ha sido el único caso en Europa donde las expectativas de cambio social se han visto frustradas. Tal vez el más significativo ha sido el de Grecia donde el izquierdista  partido Syriza obtuvo un claro respaldo popular en las elecciones de enero de 2015, a objeto de impulsar políticas económicas y sociales en beneficio de las clases populares en oposición a las de austeridad propiciadas por la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), respaldo ratificado en el referéndum de junio de 2015. Pero aún así,  las esperanzas del pueblo griego se vieron frustradas pues el gobierno debió inclinarse y ceder a las exigencias del Eurogrupo, aplicando las neoliberales políticas que la voluntad popular griega había rechazado. Es decir: “Aquí no ha pasado nada”.

América Latina no ha estado exenta de alucinantes turbulencias políticas en 2015. Tal vez  lo más significativo  han sido los impactos políticos de la corrupción y del abuso de poder en  algunos de los principales países de la región.

Cuba recibió por tercera vez  en su historia a un  representante de Dios en la tierra el 19 de septiembre, en pleno proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas con los Estados Unidos y de fuertes presiones para poner término al bloqueo económico que afecta a la isla desde el inicio de la revolución. El Papa Francisco insistió en la necesidad de consolidar los vínculos diplomáticos, de avanzar hacia una normalidad comercial y de respeto hacia las personas. Tres aspectos bien encaminados desde el mes de junio de 2015 cuando se oficializa la normalidad diplomática, se abren embajadas  y  se comienzan a abrir puertas en el terreno del intercambio comercial sin poner fin al bloqueo. Sin embargo, en el terreno de las libertades democráticas y de  los derechos humanos las cosas no han variado, aún con bendiciones.

Guatemala conoció increíbles casos de corrupción que afectaron a las más altas autoridades de la República. El Presidente en ejercicio  Otto Pérez Molina estuvo obligado de presentar su demisión al cargo. Encarcelado por importantes escándalos de corrupción y desfalco al igual que la Vicepresidenta Roxana Baldetti, fue reemplazado por Alejandro Maldonado Aguirre hasta las elecciones del 6 de septiembre último que dieron una contundente  victoria al cómico de televisión Jimmy Morales.

La corrupción afectó duramente en 2015 la  popularidad del partido de los Trabajadores (PT) y  de la mandataria brasileña Dilma Roussef quien es objeto de una investigación judicial, mientras el país navega por aguas procelosas y con un  timón muy averiado y en México el Presidente Peña Nieto no logra, a pesar de su férrea voluntad, extirpar del país la desconfianza ciudadana ente la violencia, el caos y la delincuencia.

Argentina y Venezuela han sido fuertemente sorprendidos por la reacción del Soberano en las elecciones presidenciales y parlamentarias que ha habido en estos dos países respectivamente. En el primero, se pone fin a 12 años de un peronismo iniciado, luego de una de las más fuertes crisis económicas de su historia, por el fallecido  Nestor Kirchner y luego por su viuda Cristina Fernández en que más allá de las positivas  políticas sociales que favorecieron a las capas populares, los escándalos de corrupción, el ejercicio abusivo del poder y las divisiones al interior del peronismo contribuyeron a una estrecha derrota que permitió la llegada del ultra liberal  Mauricio Macri a la presidencia de la nación.

Nicolás Maduro en Venezuela sufrió una derrota de proporciones en las legislativas de diciembre de este año y la oposición logró imponerse en medio de un clima de odios, de violencia  y de recriminaciones. El chavismo conoce una dura humillación  luego de 16 años de ejercicio de un poder casi ilimitado. Es cierto que la muerte del carismático líder Hugo Chávez en 2013 y la espectacular caída del precio del petróleo afectaron la consecución de las  políticas sociales de Nicolás Maduro; sin embargo, no es menos cierto que la corrupción institucional y de personas ligadas al poder influenciaron la decisión popular en las urnas. Todo ello acrecentado igualmente por un abuso excesivo y arbitrario del poder, una justicia desprestigiada, además de una incapacidad manifiesta  para controlar la economía.

Como es sabido, Chile no ha escapado, ni ha salido indemne de la corrupción, pues el conjunto de la clase política se ha visto afectada por este fenómeno que durante largo tiempo se quiso ocultar o ignorar. El año 2015 dejará recuerdos muy amargos. En primer lugar en una Presidenta de la República que tuvo uno de los mayores respaldos ciudadanos de nuestra historia republicana y que culmina con bajísimos índices de popularidad debido a la falta de transparencia y tardía reacción a los escándalos de corrupción en los que se involucran primeramente  su nuera e hijo y posteriormente parlamentarios, ministros y altos funcionarios de la coalición gubernamental. Esta pérdida de  credibilidad y apoyo, unido a la baja en el precio del cobre, nuestra siempre principal fuente de ingresos y a las divergencias al interior de la coalición gubernamental  le impidieron continuar con la implementación de una serie de emblemáticas reformas sustantivas. Me refiero esencialmente, a la reforma constitucional, a la reforma educacional, a la reforma laboral y a la débil, pero necesaria reforma tributaria; todas ellas, tendentes a  terminar con la herencia institucional pinochetista y a disminuir nuestra  alta desigualdad que es una de las mayores del mundo. Han sido tantos los políticos y técnicos “chasquillas” que han intervenido en estas reformas, con el objeto de contentar a tirios y troyanos, que cada vez se entiende menos el sentido de las mismas y en el caso de la reforma laboral, desde los propios sindicatos se están alzando voces de que tal vez es mejor dejar las cosas como estaban en un comienzo para evitar males peores.

Fuera de lo anterior ha habido otros paradójicos hechos. La derecha chilena que desde el año 2014 había sido objeto de los mayores escándalos de corrupción en la historia de nuestro país y cuyos principales líderes fueron investigados y condenados por la justicia, aparece ahora dando lecciones de honorabilidad y bloqueando con tinterilladas las pocas acciones positivas de un gobierno agonizante.

El empresariado nacional, tanto el de las históricas familias patricias como el de nuevos ricos, involucrados igualmente en la corrupción política, salen nuevamente a la luz con otros latrocinios y colusiones económicas que muestran su tradicional apetito voraz por el dinero sin importar los daños causados al estado y a los consumidores.

La iglesia, el fútbol y nuestras Fuerzas Armadas han sido nuevamente protagonistas de escándalos morales y financieros cuyas proporciones aumentan cada día.

La izquierda y la Nueva mayoría, por su parte, asustadas y vergonzosas por haber recibido dinero de manos de sus antiguos esbirros buscan en primer lugar, al igual que la derecha, las fórmulas jurídicas o administrativas más viables para evitar   los rigores de la ley, entorpeciendo sin rubor algunas significativas iniciativas propuestas para evitar la corrupción y establecer la probidad. En seguida, la preocupación se centra en la próxima elección presidencial fijando  la atención en figuras que no hayan sido mancilladas por la escandalera o que estén poco ligadas a personajes involucrados, lo que cada día es más difícil. De esta manera aparecen históricos nombres que, en caso de ser electos, batirían todos los records de longevidad presidencial en la historia de Chile y de Latinoamérica, a excepción de República Dominicana que aún  lo sustenta con, el histórico “cortesano de la era de Trujillo”, Joaquín Balaguer.

Mal año este 2015 para todos, para la humanidad, para la paz, para la probidad, para la política.

¿El 2016 será mejor o tendremos que cambiar el título al célebre tango de  Astor Piazzola y Horacio Ferrer por el de “Balada para un mundo loco”?.

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Esta crónica fue publicada el 26 de diciembre de 2015, por el diario electrónico El Mostrador de Chile.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Atentado a la libertad


                                               

Por Agustín Muñoz.
 

La noche del 13 de noviembre será recordada como una de las más trágicas de la historia política francesa.
Ataques terroristas casi simultáneos estremecieron la alegre normalidad de un cálido fin de semana parisino. Primero fue el estadio de Francia donde cerca de ochenta mil personas, entre las que se contaban el Presidente Hollande y el Ministro del interior, presenciaban un partido amistoso entre Francia y Alemania. Tres explosiones no consecutivas, percibidas por muy pocos, acompañarán el jolgorio del primer gol de los franceses en las afueras del estadio. Las explosiones se producen frente a tres comercios de comida rápida muy frecuentados habitualmente. Varios heridos, cuatro muertos, tres de los cuales corresponden a kamikazes. Hollande y su Ministro son evacuados, el partido continúa y al final la noticia se expande, al igual que el estupor, el miedo, la inseguridad.
El popular barrio 10 y el animado barrio parisino de la República, 11éme arrondissement, iluminados por los neones y letreros de restaurants, bares, cafés, teatros y sobretodo resplandeciente de historia democrática conocen casi al mismo tiempo tres otros ataques  siniestros. Le Carillon et Le Petit Cambodge, dos restaurants frecuentados por gente apacible y alegre son objeto de la metralla mortífera, al igual que la pizzeria Casa Nostra, y los cafés La Bonne Biére, Le Comptoir Voltaire et le bistrot La Belle Equipe.
Calles por las que han desfilado las más importantes manifestaciones republicanas con figuras  ilustres como Jean Jaures, asesinado en 1914 en el aledaño “Café du Croissant”; Mitterrand; Jean Paul Sartre; André Malraux. Lugares como la imponente estatua de Marianne, en la Plaza de la República desde donde De Gaulle presenta el 4 de septiembre de 1958 su proyecto Constitucional. Marianne  símbolo de la democracia que se alza sobre las tres alegorías de la libertad, de la igualdad, de la fraternidad hoy estremecidas por los gritos de los heridos y muertos por las balas asesinas de las kalavnikosh. Sitios empapados de un pasado de gloria, ahora mancillados por el odio. Se adiciona a este horror el  de los asistentes al concierto de música Metálica en el teatro Le Bataclan que vivió una cruenta representación de terror y de maldad. El trágico balance  de estos  criminales actos terroristas es hasta el momento de 132 muertos y 352 heridos.
La tristeza y el dolor se han amparado de la ciudad. Las animadas mañanas de los días sábados y domingos en las que habitualmente los parisinos hacen deportes, salen de compras, desbordando las ferias y mercados o simplemente pasean, se han vuelto desiertas. Los autobuses y el metro se han vaciado y la circulación de vehículos ha disminuido notoriamente dando la sensación de una ciudad despoblada. Sólo se escuchan las sirenas y  el paso raudo de ambulancias y policías. Muchos jóvenes han concurrido  a los lugares accesibles de la tragedia donde encienden velas o depositan ramos de flores, otros miran en silencio y hasta un pianista se traslada con su instrumento para rendir un homenaje postrero interpretando a John Lennon.
El Gobierno llama a la unidad nacional, el Presidente considera los ataques terroristas como un acto de guerra y de agresión hacia la Francia y a los valores que ella representa. Se decretan tres días de duelo nacional y  luego de casi 50 años se impone  el estado de urgencia. Se cierran los cines, los lugares públicos, los estadios, las piscinas, las ferias, los mercados.
¿Por qué ocurre todo esto? ¿Por qué el país de los derechos humanos, de los valores republicanos, de la democracia, de la libertad, de la solidaridad, de la cultura y de la tolerancia es objeto de estos infames ataques que comienzan desgraciadamente a repetirse de más en más?
Las respuestas son sin dudas múltiples, extensas y muy contrapuestas entre sí. No es el momento ahora de profundizarlas.
Sin embargo, hay algunas cuestiones que no podemos dejar de examinar.
La primera se refiere al fanatismo radical religioso, representado por el Estado Islámico, que hace de la intolerancia su objetivo esencial, tratando de imponer sus ideas totalitarias hacia las democracias occidentales. Francia por su historia, por sus valores democráticos, por su defensa de la laicidad, de la igualdad, de la tolerancia, es sin dudas un enemigo privilegiado y por  ello ha sido objeto de varios e importantes atentados y ataques terroristas
La segunda, muy en relación con la primera, es la política exterior francesa y su combate contra el extremismo y djihadismo en diferentes frentes para entre otros objetivos, evitar los ataques de que ha sufrido. Esto, sin lugar a dudas la expone a este tipo de acciones criminales, por lo que la diplomacia y la seguridad interior deben acrecentarse más que nunca. Las redes de financiamiento de DAECH y los países que encubren sus transacciones deben ser desmanteladas y objetos de sanciones internacionales De igual manera el rol, la coordinación y la eficacia de los servicios de inteligencia tendrán que  ser seriamente discutidos.
La tercera está relacionada con los propósitos que persigue el Estado islámico con estos ataques que no son otros que causar pánico, terror y sobretodo cambiar los valores democráticos, y   formas de vida de la sociedad  francesa, por los de una sociedad encerrada en sí misma, intolerante, racista y totalitaria. Esto no puede ocurrir y más allá de las temporales medidas que se impongan en beneficio de la seguridad ciudadana, la sociedad francesa debe continuar con su habitual estilo fraterno, solidario, republicano , amante de la vida y no confundiendo islamismo radical totalitario con el credo musulmán pues hacia eso apunta el terrorismo de DAESH.
En fin, hay cuestiones más profundas que habrá que analizar con calma y cautela como  las políticas de integración, de educación,  de exclusión social, de lucha contra la desigualdad que necesariamente deben ser perfeccionadas para contribuir a que estos atentados contra la libertad no se reproduzcan nunca más.
 
 

 

 

miércoles, 14 de octubre de 2015

¿Una Reforma Laboral Gatopardiana?



                                                      


 

                                                                                      Por Agustín Muñoz.

Desde el término de la dictadura y durante el larguísimo período de transición a la democracia - que nos ha hecho una vez más ser ostentadores de records inverosímiles que harían palidecer de envidia al magistral Chesterton - una de las más importantes reivindicaciones de los trabajadores chilenos y de buena parte de la izquierda de nuestro país, fue la derogación del denominado Plan Laboral que, con algunas modificaciones, rige  hasta nuestros días  el sistema de relaciones de trabajo.

El Plan Laboral fue concebido en medio de un feroz ambiente represivo en los laboratorios de experimentación ideológicos de la dictadura, teniendo como artífices a Jaime Guzmán y José Piñera. Su objetivo fundamental fue desarrollar las relaciones laborales en el marco del libre funcionamiento del mercado y de la libertad económica sin obstáculos jurídicos que lo limiten, según el modelo económico preconizado  por las tesis de Milton Friedman.

El Plan Laboral se anuncia en enero de 1979 y se promulga en julio de ese año como respuesta al intenso momento de agitación social que promueve el sindicalismo nacional e internacional. En efecto, la Coordinadora Nacional Sindical liderada por Manuel Bustos, los trabajadores del Cobre, el FUT, el grupo de los Diez y otras estructuras, se movilizan unitariamente  en protesta por la publicación de una serie de represivos Decretos-Ley (2.200; 2.345; 2.346; 2.347; 2376) que atentan contra la libertad sindical y ante el llamado a elecciones sindicales que realiza el ministro de Trabajo Vasco Costa, en el marco del antidemocrático DL 2.376. A las protestas del sindicalismo chileno se unirá el sindicalismo internacional a través de la CIOSL-ORIT y de la AFL-CIO (1) que declaran un boicot comercial contra Chile. Frente a esto y en medio del fuerte litigio fronterizo con Argentina, el Gobierno decide una reestructuración  ministerial reemplazando a Vasco Costa por José Piñera quien anuncia y promulga  el Plan Laboral en las fechas ya indicadas.

Los elementos fundamentales del Plan laboral se pueden resumir así: 1.- Limitaciones a la libertad sindical al promover el atomicismo sindical, la reducción de los objetivos del sindicato, la doble titularidad en la negociación y circunscribir el ámbito de acción sindical solo  dentro de la empresa. 2.- Negociación Colectiva excluyente, reglamentada y limitada  al interior de la empresa. 3.- Restricciones al derecho de huelga al permitir el reemplazo de trabajadores.

Todo lo anterior se materializa en lo fundamental por intermedio de los DL 2.200; 2.755; 2.756; 2.758; 2.759. Posteriormente en julio de 1987 se publica el Código del Trabajo a través de la Ley 18.620 que restringe aún más las disposiciones de los  Decretos ya señalados. Invocando el artículo 19 de la Constitución se reafirma el criterio de la negociación solamente en el ámbito de la empresa, excluyendo de manera definitiva la negociación por sector de actividad y dejando al margen de toda negociación a determinadas categorías de trabajadores entre ellos a los funcionarios públicos y a los  subcontratados.

Las modificaciones introducidas durante los gobiernos de la Concertación, del Presidente  Piñera y del primer gobierno de la Presidenta Bachelet, no cambiaron fundamentalmente la esencia de la legislación laboral de la dictadura; es más, introdujeron los contratos flexibles de trabajo.

Gracias   a la fuerte presión ejercida por la CUT y a los dictámenes de la Inspección del Trabajo, se lograron avances en algunos aspectos en materias de libertad sindical; condiciones de trabajo; jornada de trabajo; empleo: permisos post natal y la ratificación del Convenio núm.87 de la OIT el 1 de febrero de 1999. Esta ratificación estuvo, además, fuertemente motivada por el hecho de que hubiese sido vergonzoso que un chileno, el embajador Juan Somavía,  asumiera la Dirección general de la OIT sin que su país hubiese ratificado uno de los emblemáticos convenios de la Organización.

Cumpliendo con los compromisos establecidos en su programa de gobierno y luego de intercambios y consultas con los principales actores del mundo del trabajo, la Presidenta Bachelet envía al Parlamento el 29 de diciembre de 2014 el Proyecto de Reforma Laboral, llamado de Modernización de las Relaciones Laborales. Luego de casi 6 meses de debate y en medio de una fuerte ofensiva empresarial y política, la Cámara de Diputados lo aprueba con algunas modificaciones el 17 de junio de 2015. Se inicia  ahora en el Senado, en segundo trámite constitucional, la discusión por artículo, con una importante cantidad de indicaciones presentadas.

Lo que de este proyecto, con mucha generosidad, pudieran ser considerados avances si se compara con la actual legislación y  claro retroceso si se compara con la legislación existente hasta antes del golpe de Estado, se pueden resumir en los siguientes puntos:

1.-  La titularidad sindical: El sindicato es el titular de los beneficios que se obtengan y su extensión a los trabajadores no sindicalizados debe ser acordada entre sindicatos y empleador. De igual manera desde el momento de su afiliación al sindicato, recibe los beneficios. La titularidad se extiende a los sindicatos transitorios, eventuales e interempresa. La titularidad sindical  que como lo hemos señalado puede ser considerada positiva, se ve más adelante disminuida por los llamados Pactos de flexibilidad.

2.- Se eliminan los grupos negociadores cuando exista sindicato en una empresa.

3.- Se permite con muchas restricciones, la negociación colectiva de los trabajadores eventuales o transitorios; aún cuando  sin otorgarles derecho a fuero ni a huelga. Igualmente elimina las prohibiciones de negociar a determinadas categorías de trabajadores, muy minoritarias dentro de la empresa.

4.-Se establece la prohibición de contratar trabajadores de reemplazo para los mismos puestos de trabajo  durante la huelga y el descuelgue individual de trabajadores durante el proceso. Sin embargo, el sindicato debe responsabilizarse de proveer servicios mínimos durante la huelga y aún no quedan del todo claro algunos aspectos relativos a la noción de puesto de trabajo y función del trabajador dentro de la empresa.

5.- Se establecen diversas disposiciones relativas a la integración de mujeres en las directivas sindicales; al derecho del sindicato a obtener determinadas informaciones sobre la empresa; la creación de un Fondo de Formación Sindical y Relaciones laborales y procedimientos de apelación para los trabajadores impedidos de negociar.

Más allá de estos avances, hay una importante cantidad de disposiciones que significan una mantención de lo ya existente en la legislación laboral, cuando no un retroceso y una abierta oposición a los compromisos internacionales suscritos por el Gobierno de Chile ante la OIT y otras instituciones. Mencionaremos solo las que a mi juicio  son las más significativas:

 1.- Se mantiene la negociación colectiva exclusivamente en el ámbito de la empresa y se elimina la posibilidad de la negociación por rama de actividad económica. Se excluye de esta manera a un porcentaje importantísimo de trabajadores imposibilitados de constituir sindicatos y de negociar colectivamente. De aprobarse igualmente algunas de  las propuestas que, a fin de proteger a las PYMES, elevaría de 8 a 15 o a 25 el número de trabajadores para constituir sindicatos, más del 50% de las empresas quedarían excluidas de la posibilidad de que sus trabajadores se sindiquen o negocien. No está de más recordar que con anterioridad a la dictadura, a través de las denominadas Comisiones Tripartitas, hubo exitosas experiencias de negociación por rama de actividad económica o por sectores, como la de los trabajadores del cuero y del calzado o las de la construcción.

2.- Los Pactos sobre condiciones especiales de trabajo (pactos de Flexibilidad), de una duración de tres años, establecidos en los artículos 374 a 378 aprobados por la Cámara de Diputados  y que se refieren a importantes derechos de los trabajadores como la distribución  de la jornada de trabajo, descansos, días festivos, horas extraordinarias tiempo de preparación para la jornada de trabajo y jornada pasiva, significan una clara imposición de la flexibilidad laboral aumentando  el poder de la parte empresarial ya que en las empresas con un 30% trabajadores sindicalizados se podrán establecer estos acuerdos entre los sindicatos y los empleadores, siendo el empleador quien determina los criterios. Los trabajadores no sindicalizados también podrían involucrarse en estos pactos a través de acuerdos individuales o por decisión  del empleador si más del 50% de los no sindicalizados opta por ello.

3.- El proyecto no considera la huelga como un derecho fundamental de los trabajadores y le  introduce fuertes limitaciones. Si bien es posible apreciar positivamente el no reemplazo de los trabajadores en huelga, ello se disminuye con las limitaciones establecidas en los artículos 359 y 360 referente a la responsabilidad del sindicato de proveer servicios mínimos y equipos de emergencia para “proteger los bienes de la empresa”, involucrando a todas las empresas y no solo a las estratégicas como ello es concebido en las normas internacionales del trabajo. Se contempla igualmente la posibilidad de reanudación de faenas como atribución de un juez de letras del trabajo.

Las tres disposiciones señaladas en los párrafos anteriores por sí solas contribuyen al desmérito de del proyecto de  Modernización de las Relaciones Laborales. Hay que enfatizar que las relaciones laborales son  un componente esencial del sistema político, económico y social de las democracias y están fundadas en base a los principios de la libertad sindical. Ello se concreta en un marco normativo  de  relaciones individuales y colectivas del trabajo tendente  al pleno ejercicio de los  derechos de sindicalización, negociación colectiva y huelga, que tal como lo hemos examinado, son restringidos en el actual proyecto. Los mencionados derechos son ejercidos sin limitaciones en la gran mayoría de los países desarrollados que integran la OCDE. La negociación por rama de actividad económica y la existencia de sindicatos fuertes jamás ha sido considerada como un obstáculo para la productividad y el desarrollo. Muy por el contrario, gracias a la existencia de sólidos sindicatos se han desarrollado procesos interesantísimos de negociación y concertación  social. En esos países la productividad y el desarrollo se ha alcanzado merced a un proceso de inversión productiva, a la introducción de nuevas tecnologías, a la negociación colectiva y al diálogo social que entre otros importantes temas de discusión contemplan  salarios y condiciones de trabajo decentes junto a políticas de formación profesional.

El desarrollo de la empresa y de la productividad no se funda en estrategias  de precariedad, de bajos costos del trabajo ni en la transgresión de los compromisos internacionales; sino en el respeto de las normas y en el bienestar de los asalariados. Ese ha sido el caso de la mayoría de los países que integran la OCDE que han asumido los desafíos del desarrollo adhiriendo y respetando   los compromisos derivados de los Convenios internacionales, los  que han sido igualmente  suscritos por el Gobierno de Chile. Esos compromisos dimanan fundamentalmente  de los Convenios 87 y 98; de la Declaración de Filadelfia de 1944; de la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo y su seguimiento”, de 1998; de la Declaración de la OIT sobre la justicia social para una globalización equitativa”, de 2008 y de  la adhesión al concepto de “Trabajo Decente” formulado tripartitamente por los mandantes de la OIT en  1999.

No hay que olvidar que Chile es el país más desigual de la OCDE, seguido por México y Turquía y uno de los países más desiguales del mundo. Estas desigualdades se dan también en el mercado de trabajo que, según la propia OCDE, en Chile  se caracteriza por la existencia de un mercado segmentado con altos niveles de precariedad, de informalidad, de contratos  laborales diversos donde la participación laboral de la mujer se encuentra entre las más bajas de sus países miembros. Pensando en estas desigualdades es que la Presidenta Bachelet integró la Reforma Laboral en su programa de gobierno como una forma de contribuir a una mayor equidad y de saldar una antigua deuda con los trabajadores chilenos y  que cobró muchas víctimas en el pasado dictatorial.

Nuestra clase política aún dispone del tiempo de mejorar y perfeccionar este proyecto para que, en el mejor de los casos, no se convierta en la cínica frase creada por Giuseppe Tomasi di Lampedusa, en su conocida novela  Il Gattopardo, de cambiar todo para que nada cambie.

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(1). AFL-CIO: American Federation of Labour and Congres Industrial Organisations.
      CIOSL: Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres.
      ORIT: Organización Regional Interamericana de Trabajadores.
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Esta crónica fue publicada por el diario electrónico El Mostrador de Chile el 13 de octubre 2015.