domingo, 15 de noviembre de 2015

Atentado a la libertad


                                               

Por Agustín Muñoz.
 

La noche del 13 de noviembre será recordada como una de las más trágicas de la historia política francesa.
Ataques terroristas casi simultáneos estremecieron la alegre normalidad de un cálido fin de semana parisino. Primero fue el estadio de Francia donde cerca de ochenta mil personas, entre las que se contaban el Presidente Hollande y el Ministro del interior, presenciaban un partido amistoso entre Francia y Alemania. Tres explosiones no consecutivas, percibidas por muy pocos, acompañarán el jolgorio del primer gol de los franceses en las afueras del estadio. Las explosiones se producen frente a tres comercios de comida rápida muy frecuentados habitualmente. Varios heridos, cuatro muertos, tres de los cuales corresponden a kamikazes. Hollande y su Ministro son evacuados, el partido continúa y al final la noticia se expande, al igual que el estupor, el miedo, la inseguridad.
El popular barrio 10 y el animado barrio parisino de la República, 11éme arrondissement, iluminados por los neones y letreros de restaurants, bares, cafés, teatros y sobretodo resplandeciente de historia democrática conocen casi al mismo tiempo tres otros ataques  siniestros. Le Carillon et Le Petit Cambodge, dos restaurants frecuentados por gente apacible y alegre son objeto de la metralla mortífera, al igual que la pizzeria Casa Nostra, y los cafés La Bonne Biére, Le Comptoir Voltaire et le bistrot La Belle Equipe.
Calles por las que han desfilado las más importantes manifestaciones republicanas con figuras  ilustres como Jean Jaures, asesinado en 1914 en el aledaño “Café du Croissant”; Mitterrand; Jean Paul Sartre; André Malraux. Lugares como la imponente estatua de Marianne, en la Plaza de la República desde donde De Gaulle presenta el 4 de septiembre de 1958 su proyecto Constitucional. Marianne  símbolo de la democracia que se alza sobre las tres alegorías de la libertad, de la igualdad, de la fraternidad hoy estremecidas por los gritos de los heridos y muertos por las balas asesinas de las kalavnikosh. Sitios empapados de un pasado de gloria, ahora mancillados por el odio. Se adiciona a este horror el  de los asistentes al concierto de música Metálica en el teatro Le Bataclan que vivió una cruenta representación de terror y de maldad. El trágico balance  de estos  criminales actos terroristas es hasta el momento de 132 muertos y 352 heridos.
La tristeza y el dolor se han amparado de la ciudad. Las animadas mañanas de los días sábados y domingos en las que habitualmente los parisinos hacen deportes, salen de compras, desbordando las ferias y mercados o simplemente pasean, se han vuelto desiertas. Los autobuses y el metro se han vaciado y la circulación de vehículos ha disminuido notoriamente dando la sensación de una ciudad despoblada. Sólo se escuchan las sirenas y  el paso raudo de ambulancias y policías. Muchos jóvenes han concurrido  a los lugares accesibles de la tragedia donde encienden velas o depositan ramos de flores, otros miran en silencio y hasta un pianista se traslada con su instrumento para rendir un homenaje postrero interpretando a John Lennon.
El Gobierno llama a la unidad nacional, el Presidente considera los ataques terroristas como un acto de guerra y de agresión hacia la Francia y a los valores que ella representa. Se decretan tres días de duelo nacional y  luego de casi 50 años se impone  el estado de urgencia. Se cierran los cines, los lugares públicos, los estadios, las piscinas, las ferias, los mercados.
¿Por qué ocurre todo esto? ¿Por qué el país de los derechos humanos, de los valores republicanos, de la democracia, de la libertad, de la solidaridad, de la cultura y de la tolerancia es objeto de estos infames ataques que comienzan desgraciadamente a repetirse de más en más?
Las respuestas son sin dudas múltiples, extensas y muy contrapuestas entre sí. No es el momento ahora de profundizarlas.
Sin embargo, hay algunas cuestiones que no podemos dejar de examinar.
La primera se refiere al fanatismo radical religioso, representado por el Estado Islámico, que hace de la intolerancia su objetivo esencial, tratando de imponer sus ideas totalitarias hacia las democracias occidentales. Francia por su historia, por sus valores democráticos, por su defensa de la laicidad, de la igualdad, de la tolerancia, es sin dudas un enemigo privilegiado y por  ello ha sido objeto de varios e importantes atentados y ataques terroristas
La segunda, muy en relación con la primera, es la política exterior francesa y su combate contra el extremismo y djihadismo en diferentes frentes para entre otros objetivos, evitar los ataques de que ha sufrido. Esto, sin lugar a dudas la expone a este tipo de acciones criminales, por lo que la diplomacia y la seguridad interior deben acrecentarse más que nunca. Las redes de financiamiento de DAECH y los países que encubren sus transacciones deben ser desmanteladas y objetos de sanciones internacionales De igual manera el rol, la coordinación y la eficacia de los servicios de inteligencia tendrán que  ser seriamente discutidos.
La tercera está relacionada con los propósitos que persigue el Estado islámico con estos ataques que no son otros que causar pánico, terror y sobretodo cambiar los valores democráticos, y   formas de vida de la sociedad  francesa, por los de una sociedad encerrada en sí misma, intolerante, racista y totalitaria. Esto no puede ocurrir y más allá de las temporales medidas que se impongan en beneficio de la seguridad ciudadana, la sociedad francesa debe continuar con su habitual estilo fraterno, solidario, republicano , amante de la vida y no confundiendo islamismo radical totalitario con el credo musulmán pues hacia eso apunta el terrorismo de DAESH.
En fin, hay cuestiones más profundas que habrá que analizar con calma y cautela como  las políticas de integración, de educación,  de exclusión social, de lucha contra la desigualdad que necesariamente deben ser perfeccionadas para contribuir a que estos atentados contra la libertad no se reproduzcan nunca más.
 
 

 

 

miércoles, 14 de octubre de 2015

¿Una Reforma Laboral Gatopardiana?



                                                      


 

                                                                                      Por Agustín Muñoz.

Desde el término de la dictadura y durante el larguísimo período de transición a la democracia - que nos ha hecho una vez más ser ostentadores de records inverosímiles que harían palidecer de envidia al magistral Chesterton - una de las más importantes reivindicaciones de los trabajadores chilenos y de buena parte de la izquierda de nuestro país, fue la derogación del denominado Plan Laboral que, con algunas modificaciones, rige  hasta nuestros días  el sistema de relaciones de trabajo.

El Plan Laboral fue concebido en medio de un feroz ambiente represivo en los laboratorios de experimentación ideológicos de la dictadura, teniendo como artífices a Jaime Guzmán y José Piñera. Su objetivo fundamental fue desarrollar las relaciones laborales en el marco del libre funcionamiento del mercado y de la libertad económica sin obstáculos jurídicos que lo limiten, según el modelo económico preconizado  por las tesis de Milton Friedman.

El Plan Laboral se anuncia en enero de 1979 y se promulga en julio de ese año como respuesta al intenso momento de agitación social que promueve el sindicalismo nacional e internacional. En efecto, la Coordinadora Nacional Sindical liderada por Manuel Bustos, los trabajadores del Cobre, el FUT, el grupo de los Diez y otras estructuras, se movilizan unitariamente  en protesta por la publicación de una serie de represivos Decretos-Ley (2.200; 2.345; 2.346; 2.347; 2376) que atentan contra la libertad sindical y ante el llamado a elecciones sindicales que realiza el ministro de Trabajo Vasco Costa, en el marco del antidemocrático DL 2.376. A las protestas del sindicalismo chileno se unirá el sindicalismo internacional a través de la CIOSL-ORIT y de la AFL-CIO (1) que declaran un boicot comercial contra Chile. Frente a esto y en medio del fuerte litigio fronterizo con Argentina, el Gobierno decide una reestructuración  ministerial reemplazando a Vasco Costa por José Piñera quien anuncia y promulga  el Plan Laboral en las fechas ya indicadas.

Los elementos fundamentales del Plan laboral se pueden resumir así: 1.- Limitaciones a la libertad sindical al promover el atomicismo sindical, la reducción de los objetivos del sindicato, la doble titularidad en la negociación y circunscribir el ámbito de acción sindical solo  dentro de la empresa. 2.- Negociación Colectiva excluyente, reglamentada y limitada  al interior de la empresa. 3.- Restricciones al derecho de huelga al permitir el reemplazo de trabajadores.

Todo lo anterior se materializa en lo fundamental por intermedio de los DL 2.200; 2.755; 2.756; 2.758; 2.759. Posteriormente en julio de 1987 se publica el Código del Trabajo a través de la Ley 18.620 que restringe aún más las disposiciones de los  Decretos ya señalados. Invocando el artículo 19 de la Constitución se reafirma el criterio de la negociación solamente en el ámbito de la empresa, excluyendo de manera definitiva la negociación por sector de actividad y dejando al margen de toda negociación a determinadas categorías de trabajadores entre ellos a los funcionarios públicos y a los  subcontratados.

Las modificaciones introducidas durante los gobiernos de la Concertación, del Presidente  Piñera y del primer gobierno de la Presidenta Bachelet, no cambiaron fundamentalmente la esencia de la legislación laboral de la dictadura; es más, introdujeron los contratos flexibles de trabajo.

Gracias   a la fuerte presión ejercida por la CUT y a los dictámenes de la Inspección del Trabajo, se lograron avances en algunos aspectos en materias de libertad sindical; condiciones de trabajo; jornada de trabajo; empleo: permisos post natal y la ratificación del Convenio núm.87 de la OIT el 1 de febrero de 1999. Esta ratificación estuvo, además, fuertemente motivada por el hecho de que hubiese sido vergonzoso que un chileno, el embajador Juan Somavía,  asumiera la Dirección general de la OIT sin que su país hubiese ratificado uno de los emblemáticos convenios de la Organización.

Cumpliendo con los compromisos establecidos en su programa de gobierno y luego de intercambios y consultas con los principales actores del mundo del trabajo, la Presidenta Bachelet envía al Parlamento el 29 de diciembre de 2014 el Proyecto de Reforma Laboral, llamado de Modernización de las Relaciones Laborales. Luego de casi 6 meses de debate y en medio de una fuerte ofensiva empresarial y política, la Cámara de Diputados lo aprueba con algunas modificaciones el 17 de junio de 2015. Se inicia  ahora en el Senado, en segundo trámite constitucional, la discusión por artículo, con una importante cantidad de indicaciones presentadas.

Lo que de este proyecto, con mucha generosidad, pudieran ser considerados avances si se compara con la actual legislación y  claro retroceso si se compara con la legislación existente hasta antes del golpe de Estado, se pueden resumir en los siguientes puntos:

1.-  La titularidad sindical: El sindicato es el titular de los beneficios que se obtengan y su extensión a los trabajadores no sindicalizados debe ser acordada entre sindicatos y empleador. De igual manera desde el momento de su afiliación al sindicato, recibe los beneficios. La titularidad se extiende a los sindicatos transitorios, eventuales e interempresa. La titularidad sindical  que como lo hemos señalado puede ser considerada positiva, se ve más adelante disminuida por los llamados Pactos de flexibilidad.

2.- Se eliminan los grupos negociadores cuando exista sindicato en una empresa.

3.- Se permite con muchas restricciones, la negociación colectiva de los trabajadores eventuales o transitorios; aún cuando  sin otorgarles derecho a fuero ni a huelga. Igualmente elimina las prohibiciones de negociar a determinadas categorías de trabajadores, muy minoritarias dentro de la empresa.

4.-Se establece la prohibición de contratar trabajadores de reemplazo para los mismos puestos de trabajo  durante la huelga y el descuelgue individual de trabajadores durante el proceso. Sin embargo, el sindicato debe responsabilizarse de proveer servicios mínimos durante la huelga y aún no quedan del todo claro algunos aspectos relativos a la noción de puesto de trabajo y función del trabajador dentro de la empresa.

5.- Se establecen diversas disposiciones relativas a la integración de mujeres en las directivas sindicales; al derecho del sindicato a obtener determinadas informaciones sobre la empresa; la creación de un Fondo de Formación Sindical y Relaciones laborales y procedimientos de apelación para los trabajadores impedidos de negociar.

Más allá de estos avances, hay una importante cantidad de disposiciones que significan una mantención de lo ya existente en la legislación laboral, cuando no un retroceso y una abierta oposición a los compromisos internacionales suscritos por el Gobierno de Chile ante la OIT y otras instituciones. Mencionaremos solo las que a mi juicio  son las más significativas:

 1.- Se mantiene la negociación colectiva exclusivamente en el ámbito de la empresa y se elimina la posibilidad de la negociación por rama de actividad económica. Se excluye de esta manera a un porcentaje importantísimo de trabajadores imposibilitados de constituir sindicatos y de negociar colectivamente. De aprobarse igualmente algunas de  las propuestas que, a fin de proteger a las PYMES, elevaría de 8 a 15 o a 25 el número de trabajadores para constituir sindicatos, más del 50% de las empresas quedarían excluidas de la posibilidad de que sus trabajadores se sindiquen o negocien. No está de más recordar que con anterioridad a la dictadura, a través de las denominadas Comisiones Tripartitas, hubo exitosas experiencias de negociación por rama de actividad económica o por sectores, como la de los trabajadores del cuero y del calzado o las de la construcción.

2.- Los Pactos sobre condiciones especiales de trabajo (pactos de Flexibilidad), de una duración de tres años, establecidos en los artículos 374 a 378 aprobados por la Cámara de Diputados  y que se refieren a importantes derechos de los trabajadores como la distribución  de la jornada de trabajo, descansos, días festivos, horas extraordinarias tiempo de preparación para la jornada de trabajo y jornada pasiva, significan una clara imposición de la flexibilidad laboral aumentando  el poder de la parte empresarial ya que en las empresas con un 30% trabajadores sindicalizados se podrán establecer estos acuerdos entre los sindicatos y los empleadores, siendo el empleador quien determina los criterios. Los trabajadores no sindicalizados también podrían involucrarse en estos pactos a través de acuerdos individuales o por decisión  del empleador si más del 50% de los no sindicalizados opta por ello.

3.- El proyecto no considera la huelga como un derecho fundamental de los trabajadores y le  introduce fuertes limitaciones. Si bien es posible apreciar positivamente el no reemplazo de los trabajadores en huelga, ello se disminuye con las limitaciones establecidas en los artículos 359 y 360 referente a la responsabilidad del sindicato de proveer servicios mínimos y equipos de emergencia para “proteger los bienes de la empresa”, involucrando a todas las empresas y no solo a las estratégicas como ello es concebido en las normas internacionales del trabajo. Se contempla igualmente la posibilidad de reanudación de faenas como atribución de un juez de letras del trabajo.

Las tres disposiciones señaladas en los párrafos anteriores por sí solas contribuyen al desmérito de del proyecto de  Modernización de las Relaciones Laborales. Hay que enfatizar que las relaciones laborales son  un componente esencial del sistema político, económico y social de las democracias y están fundadas en base a los principios de la libertad sindical. Ello se concreta en un marco normativo  de  relaciones individuales y colectivas del trabajo tendente  al pleno ejercicio de los  derechos de sindicalización, negociación colectiva y huelga, que tal como lo hemos examinado, son restringidos en el actual proyecto. Los mencionados derechos son ejercidos sin limitaciones en la gran mayoría de los países desarrollados que integran la OCDE. La negociación por rama de actividad económica y la existencia de sindicatos fuertes jamás ha sido considerada como un obstáculo para la productividad y el desarrollo. Muy por el contrario, gracias a la existencia de sólidos sindicatos se han desarrollado procesos interesantísimos de negociación y concertación  social. En esos países la productividad y el desarrollo se ha alcanzado merced a un proceso de inversión productiva, a la introducción de nuevas tecnologías, a la negociación colectiva y al diálogo social que entre otros importantes temas de discusión contemplan  salarios y condiciones de trabajo decentes junto a políticas de formación profesional.

El desarrollo de la empresa y de la productividad no se funda en estrategias  de precariedad, de bajos costos del trabajo ni en la transgresión de los compromisos internacionales; sino en el respeto de las normas y en el bienestar de los asalariados. Ese ha sido el caso de la mayoría de los países que integran la OCDE que han asumido los desafíos del desarrollo adhiriendo y respetando   los compromisos derivados de los Convenios internacionales, los  que han sido igualmente  suscritos por el Gobierno de Chile. Esos compromisos dimanan fundamentalmente  de los Convenios 87 y 98; de la Declaración de Filadelfia de 1944; de la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo y su seguimiento”, de 1998; de la Declaración de la OIT sobre la justicia social para una globalización equitativa”, de 2008 y de  la adhesión al concepto de “Trabajo Decente” formulado tripartitamente por los mandantes de la OIT en  1999.

No hay que olvidar que Chile es el país más desigual de la OCDE, seguido por México y Turquía y uno de los países más desiguales del mundo. Estas desigualdades se dan también en el mercado de trabajo que, según la propia OCDE, en Chile  se caracteriza por la existencia de un mercado segmentado con altos niveles de precariedad, de informalidad, de contratos  laborales diversos donde la participación laboral de la mujer se encuentra entre las más bajas de sus países miembros. Pensando en estas desigualdades es que la Presidenta Bachelet integró la Reforma Laboral en su programa de gobierno como una forma de contribuir a una mayor equidad y de saldar una antigua deuda con los trabajadores chilenos y  que cobró muchas víctimas en el pasado dictatorial.

Nuestra clase política aún dispone del tiempo de mejorar y perfeccionar este proyecto para que, en el mejor de los casos, no se convierta en la cínica frase creada por Giuseppe Tomasi di Lampedusa, en su conocida novela  Il Gattopardo, de cambiar todo para que nada cambie.

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(1). AFL-CIO: American Federation of Labour and Congres Industrial Organisations.
      CIOSL: Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres.
      ORIT: Organización Regional Interamericana de Trabajadores.
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Esta crónica fue publicada por el diario electrónico El Mostrador de Chile el 13 de octubre 2015.

 

 

sábado, 26 de septiembre de 2015

Y Dios entró en La Habana


Por Agustín Muñoz V.


Con este título se publica, a fines de 1998 en Madrid, una de las obras más significativas del célebre y ya fallecido escritor español, Manuel Vásquez Montalván. A diferencia de sus exitosas series de  novelas negras, el protagonista no será el simpático detective Pepe Carvalho, sino el más alto dignatario de la Iglesia católica: el Papa  Juan Pablo II,  el polaco Karol Wojtila, el primero de los tres  Papas que han visitado Cuba en los últimos 17 años.

Las 713 páginas del libro de Vásquez Montalván no sumirán al lector en la consabida atmósfera de misterio de sus tradicionales novelas, ni en los detalles culinarios con que acostumbra aventurarse, sino   que constituirán una objetiva lección acerca de la historia cubana, de la revolución, de sus dificultades, de sus éxitos y de los muchísimos problemas que ha debido enfrentar hasta la visita que Juan Pablo II realiza a la Isla entre el 21 y el 26 de enero de 1998. Lo que en general el autor español pone en exergo son, por una parte, las deficiencias de una economía mono productora sumida en el marasmo como consecuencia del derrumbe de la Unión Soviética, del criminal bloqueo impuesto por las leyes Torricelli y Helms-Burton, la falta de cuadros capacitados, a pesar del misticismo de la población enfrentada a escasez, racionamiento, prostitución, delincuencia y otras lacras como consecuencia del “período especial” y, por otra parte, la contradicción existente entre la notoria ausencia de libertades públicas, los numerosos presos  de conciencia existentes y el apoyo crítico  del pueblo cubano y de alguno de sus prestigiados líderes históricos  como Alfredo Guevara, a la revolución, a su Presidente, Fidel Castro y a las instancias dirigentes, sin olvidar por cierto de relatar las complejas situaciones por las que atraviesa la Iglesia Católica en un país donde menos del 50% se reclama del catolicismo. A esta primera visita divina le seguirán otras dos.

Joseph Aloisius Ratzinger,  Benedicto XVI, es el segundo Papa que visita Cuba entre el 26 y el 28 de marzo del 2012. Su visita difiere de la primera dado que en Cuba el poder había sido transferido por Fidel a su hermano Raúl Castro y este iniciaba una serie de esperanzadoras reformas en el terreno económico, un fuerte  despliegue diplomático tendente a mejorar las relaciones con los Estados Unidos y Europa y apreciados, aunque muy insuficientes gestos en materia de derechos humanos al liberar a detenidos políticos y autorizar la salida al extranjero de disidentes. El papa junto con apreciar estas  y otras  políticas termina su visita criticando el bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos y llamando a la reconciliación nacional.

La actual visita del Papa Francisco, Jorge Mario Bergoglio, iniciada el 19 de septiembre y que se extenderá hasta el día 22, se da en pleno restablecimiento de relaciones diplomáticas con los Estados Unidos, algo aún utópico durante las visitas papales anteriores y con muchos signos positivos de que el bloqueo económico llegue a su fin, aún cuando subsiste el complejo tema de las libertades y de los derechos humanos, que será tema de fuertes discusiones en el Congreso de los Estados Unidos. Se da igualmente esta tercera  visita en medio de un muy buen ánimo de parte de los dirigentes cubanos por  continuar estrechando sus vínculos con la Iglesia.

Las  relaciones de Cuba con la Iglesia fueron extremadamente conflictivas desde el inicio de la revolución teniendo numerosos puntos de conflicto entre los que se destacan la persecución al controvertido cardenal cubano Manuel Arteaga Betancourt quien debió asilarse en abril de 1961 en la sede de la embajada argentina para evitar ser fusilado o al menos arrestado por sus conductas políticas y personales, sellando así un largo quiebre entre la Iglesia y la Revolución y, la promulgación del texto constitucional de 1976 en que se declara el “carácter socialista del Estado cubano que educa al pueblo en la concepción materialista del universo..”.  

Desde la visita del Papa en 1998, la Iglesia Católica ha ido lentamente recuperando algunas de sus esferas de influencia, que de alguna manera siempre mantuvo con Fidel. Éste, desde el momento en que los obispos intercedieron para proteger su vida luego del asalto al cuartel Moncada, nunca cortó completamente los lazos de comunicación con la Iglesia, pensando tal vez en el sabio consejo que el exiliado general Perón le diera, según Vargas Llosa,  al sanguinario Leonidas Trujillo: “Cuídese de los curas mi general. No fue la rosca oligárquica ni los militares quienes me tumbaron, fueron las sotanas”.
 El dialogo y las relaciones, no siempre conflictivas, sostenidas con el conservador cardenal norteamericano John O’Connor, quien viajaba frecuentemente a La Habana y recibía periódicamente tradicionales puros enviados por Fidel, confirman la voluntad de no cortar las relaciones. Raúl Castro ha seguido los históricos pasos de su hermano aceptando la mediación de la Iglesia con la disidencia, con los presos de conciencia y dando recientemente su aprobación para la salida de algunos de ellos hacia España y hacia otros países.

Es de esperar que, al término de esta visita, Dios entre definitivamente en La Habana y que el fin del bloqueo económico y  el restablecimiento de las libertades públicas no sea solamente un acto de pura fe.

 

24/09/2015.

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Esta Crónica, que contiene leves modificaciones, fue publicada por el diario Electrónico chileno “El Mostrador” el día 24/09/2015-

 
 

miércoles, 12 de agosto de 2015

La muerte de un hombre malo


                                                                                                                             Por Agustín Muñoz.  

 

Manuel Contreras Sepúlveda, oficial  en retiro del ejército chileno, creador y director de la Dirección de Inteligencia Nacional, DINA, murió el 7 de agosto a las 22:30 horas, en las dependencias del hospital militar de Santiago.

Las fuertes lluvias, el frío santiaguino y las tormentas eléctricas del invierno capitalino contribuyeron a dar una atmósfera  de tenebrosidad al deceso de uno de los personajes más siniestros de la historia de nuestro país. A pesar de su largo historial represivo y de haber sido condenado a más de medio milenio de cárcel por los crímenes cometidos, no murió en una prisión, no fue degradado y conservó su rango y pensión de General de Ejército.

Sus funerales fueron clandestinos. No hubo ninguna ceremonia oficial. Se hizo, como en los mejores tiempos de la represión,  un operativo de despiste para evitar las manifestaciones de repudio y su cuerpo fue cremado muy rápidamente, entregándose a unos muy pocos familiares sus cenizas. Toda esta misteriosa y secreta cremación alimentó en algunas redes sociales, durante poco tiempo afortunadamente,  el imaginario cibernauta. Se dijo que no estaba muerto, que seguía vivo; hubo dudas e  interrogantes como las que surgieron en otras épocas con otros asesinos. Hitler es un ejemplo: durante años se especuló acerca de la no veracidad de su muerte. Se dijo que había escapado en un avión piloteado por su sobrina, Hanna Reitsch, además de  otras especulaciones.

Nuestro criollo Tucho Caldera, sádico homicida  de la localidad de San Felipe, fusilado en 1947 en la más estricta reserva, pues de manera inusual no se permitió el ingreso de periodistas y otros testigos, contribuyó igualmente a la mitología nacional ya que  corrió el rumor de que había sido protegido por un antiguo empleador,  el Presidente Gabriel González Videla. Su nombre y la posibilidad de estar vivo infundieron muchas dudas  entre campesinos de la zona.   

Mitomanía chilensis unida al estupor frente a la falta de transparencia; frente  a las públicas concesiones  otorgadas por la Concertación, por la Derecha, por la Nueva Mayoría a un reo condenado por delitos violatorios de  los Derechos Humanos, pues se le otorgaron privilegios que sobrepasan la bondad, el espíritu humanitario: cárcel especial, comidas a la carta, esparcimientos diversos en su reclusión, cancha de tenis, hospital de privilegio, entrevistas en televisión (en las que aparecía soberbio y sonriente) y otras granjerías.

Mitomanía alimentada igualmente por la impotencia, por la sed de justicia, las  que conforman una suerte de voluntad de que el asesino continúe con vida para que purgue en este mundo los crímenes y actos de sadismo cometidos y que en algún momento se establezca la verdad.

La gente espera el juicio terrenal y no el divino. El Infierno, siniestro lugar del más allá, no es suficiente. Los tormentos descritos por Dante a los que, como Contreras, son acreedores para integrar el primer Giro del Séptimo Círculo del Infierno, no bastarían para castigar las perversidades del General; ni siquiera lo serían  los castigos del Noveno Círculo, el más terrible,  donde son confinados los traidores como Pinochet. La idea de un infierno ligada al castigo es insuficiente, aún cuando éste sea el espejo de los fracasos e incapacidades  de la sociedad por resolver sus problemas de justicia.

Contreras, al igual que Pinochet, mancilló  a  su institución  con terribles  baldones de traición, sangre y cobardía. Fue un ideólogo de la violencia institucional, fue un asesino solapado, un torturador, un manipulador que, entre otras cosas,  contribuyó poderosamente a expandir el terror y la represión más allá de las fronteras.

El asesinato de Orlando Letelier en los Estados unidos; el del General Carlos Prat en Argentina; la creación de la Operación Cóndor en el Cono Sur de Latinoamérica que hizo desaparecer, que asesinó, que torturó, que apresó a miles  de personas de nacionalidades diversas con la complicidad de argentinos, brasileños paraguayos y uruguayos; los intentos de asesinato a Bernardo Leighton y Carlos Altamirano, el caso de los 119 desaparecidos etc.,  son solo unos pocos ejemplos de su maldad infinita.

Contreras no solo ordenaba, también actuaba. Desde su reducto de Tejas Verdes planificó, al igual que  Heydrich y Beria,  su estrategia de poder basada en la concentración de los servicios de inteligencia y el ejercicio de  la represión a través de la Dina, émula de Gestapos o de Lubiancas. Desde allí y con el aval del Capitán General construyó su pequeño imperio e infundió el pavor incluso entre los uniformados.

Se ha dicho que le gustaba torturar personalmente  a sus prisioneros y que obligaba a sus subordinados directos e indirectos a ejercer sevicias y a asesinar a los detenidos a fin de que la culpabilidad fuese colectiva. En esto no fue muy diferente a otros símiles latinoamericanos como el Tigre Acosta de la ESMA argentina o los esbirros del dictador Trujillo en República Dominicana.

Al igual que el  despiadado Jorge Eduardo Acosta y de su Jefe directo el Almirante Emilio Eduardo Mazzera, quiso, Contreras, desarrollar un proyecto político de infiltración hacia los Partidos y hacia las organizaciones de exiliados. Utilizó para ello y para otros crímenes a colaboradores del mundo de la política y del sindicalismo, algunos quebrados por las fuertes torturas infligidas a ellos y a sus familiares. En diversas conferencias y declaraciones a la prensa, el Mamo Contreras se jactó de haber asistido personalmente a reuniones y actividades de solidaridad organizadas por el exilio chileno. La incógnita persistirá sobre la veracidad de sus aseveraciones sobre todo aquella   que  se refiere a una cena  organizada a mediados  de los setenta por el Partido Socialista en Finlandia donde habría asistido Carlos Altamirano. Esta declaración, hecha a la prensa, la utilizó ante los Tribunales de Justicia de nuestro país, el abogado de Altamirano, el jurista Manuel Valenzuela, para probar que el Secretario general del PS se encontraba en el extranjero y poder así acogerse a la prescripción y poder regresar a Chile en  el año 1992, ya que el requisito indispensable de esta prescripción era probar que la persona llevase más de 15 años fuera del territorio nacional y como Altamirano había salido clandestinamente del país, no había como probar su salida.

La muerte de Contreras dejará muchas interrogantes. Las más importantes son sin lugar a dudas las que se refieren al  destino de los desaparecidos, a la organización de la represión, a los cómplices activos y pasivos, a los consorcios y  empresas privadas que apoyaron financieramente a la DINA, a los empresarios que aportaron capital para la represión y a la complicidad del conjunto de la Fuerzas Armadas y de algunos de sus integrantes que ocuparían cargos de relevancia en esas instituciones.

Pero también deja varias otras como el rol de los civiles que sabiendo todo, o casi todo, callaron; el de los medios de comunicación que violando toda ética mintieron, engañaron y se prestaron para cubrir los crímenes; la impotencia, el temor y  la abulia de nuestros gobernantes y dirigentes políticos durante la democracia que no tuvieron ni la voluntad manifiesta, ni emprendieron acciones para que los castigos a los violadores de los Derechos Humanos hubiesen sido ejemplares. Nadie, hasta hace muy poco habló o tomó, por ejemplo, iniciativas tendentes a degradar a Contreras u a otros; a pesar de que uno de los gobiernos de la Concertación no titubeó en hacer todos los esfuerzos internacionales para traer a Pinochet de regreso de su prisión en Inglaterra.

Una interrogante importante dice relación con Contreras como individuo, como persona formada bajo los cánones de una sociedad democrática, de un estado republicano, educado en un instituto militar que se supone otorga valores morales que tienden al perfeccionamiento del ser humano. ¿Qué ocurrió en nuestra sociedad para haber producido personajes como él?

¿Qué recuerdos aparte de su sadismo y de sus asesinatos dejará el Mamo a su familia, al país, a la historia?

Probablemente el solo recuerdo de que fue un HOMBRE MALO.

 

 

jueves, 9 de julio de 2015

EX PRESOS POLITICOS


                                                       

                                                                                                                  Por Agustín Muñoz

 

Cuesta entender lo que pasa en medio de los bocinazos, del ruido de los motores y del calor que se niega a abrirle paso al invierno santiaguino. No son muchas las personas que marchan por un costado de la Alameda custodiadas por carabineros amenazantes, como en los tiempos duros de la dictadura. La mayoría son mujeres mayores  de una edad incierta y los hombres de una sesentena bien pasada. Se ve también a alguna gente más joven, entusiasta, combativa, a proximidad de los más viejos.  Las pancartas explican en palabras breves lo que  los gritos y las consignas no logran expresar en su total dimensión: “Justicia y verdad para los ex presos políticos de la dictadura”. “No más pensiones miserables”. “Los presos políticos no robamos ni boleteamos”. “Estamos en huelga de hambre hoy, pero llevamos 25 años pasando hambre”.” Chacabuco, Pisagua, Puchunca: Presente”. “Asociación de hijos y familiares de ex presos políticos”.  Hay otros carteles similares que reflejan la angustia y el drama de los que por sus ideas fueron perseguidos, torturados, vejados y encarcelados. Muchos murieron, desaparecieron y sus familias continúan el combate por la verdad, por la justicia.

Cuesta entender que los gobiernos democráticos, elegidos por el pueblo, los Presidentes de la República  que fueron perseguidos por la dictadura, los Ministros y altos dirigentes políticos que fueron reprimidos, torturados, vejados, encarcelados, exiliados y retornados sean indiferentes a la difícil situación económica  por la que han atravesado y atraviesan  la gran mayoría de sus ex compañeros de cautiverio con pensiones reparatorias casi miserables, sin un acceso adecuado a la salud y a la educación de sus hijos y postergados constantemente ante argumentos que privilegian los imperativos de las políticas económicas neoliberales aplicadas por los gobiernos de la Concertación, de la Derecha y de la Nueva Mayoría por sobre la justicia y la solidaridad.

Cuesta entender que el Estado chileno, con instituciones basadas en principios republicanos y democráticos  haya promulgado leyes como la 19.992 que, en su artículo 15 del título IV, tiende a limitar y a ocultar el ejercicio a  la verdad y a la justicia por  violaciones a los derechos humanos al imponer  50 años de silencio para el acceso a los testimonios de los ex presos políticos y de sus familiares

Cuesta entender que en democracia se les haya tratado tan mal. Son gentes que por su pasado quedaron con múltiples secuelas físicas y síquicas; sin posibilidades de acceder a empleos en la empresa privada o en la función pública. En la gran mayoría de los casos su pensión fluctúa entre 140.000 y 170.000 pesos dependiendo de la edad. Es decir: 220 dólares para los menores de 70 años y 270 para los mayores de 74 años. 38.206 personas calificaron para esta pensión llamada Valech (Ley 19.992). Solo unos pocos, 2.325 personas, beneficiaron  de la ley 19.123 o Ley Rettig, modificada posteriormente con la Ley  19.980. Estos reciben 612.000 pesos, equivalentes a 971 dólares. Junto a la verdad y a la justicia, la homologación de los montos de las pensiones Valech con los de la Rettig es otra de de las justas reivindicaciones de los ex presos políticos.

Pero sobretodo cuesta entender la indiferencia. Han pasado tantos años y los gobernantes parece que desean desentenderse de este pasado que ahora molesta. Es verdad que últimamente se han conformado mesas de diálogo en las que participan asociaciones que representan a la gran mayoría de los involucrados por la tortura y la prisión aún cuando  han quedado fuera algunas agrupaciones que seguramente, más tarde, serán incorporadas. Sin embargo los esfuerzos no han sido lo que una sociedad democrática, moderna, justa y solidaria debería haber realizado. Los ex presos políticos representan la memoria de aquellos que lucharon por darle dignidad a este país. Son ellos los testimonios de lo que fue la barbarie institucional y los que con su sacrificio forjaron el camino para lograr una sociedad democrática  con instituciones respetables.

Cuando miramos experiencias reparatorias latinoamericanas o europeas nos damos cuenta del poco esfuerzo y de la mezquindad chilena en estas materias. Argentina compensó con indemnizaciones dignas la prisión, el exilio, la tortura. Indemnizó a los hijos y cónyuges de los que fueron reprimidos a través de 5 importantes leyes reparatorias. Las 24.043, 24.411, 24.321, la 25.914 y la 26.564. Hace un año se promulgó  la Ley 26.913 que otorga pensiones decentes a los ex presos políticos de cualquier nacionalidad.

Hay que recordar además  que en Argentina se condenó, se degradó y se encarceló en prisiones comunes, sin privilegios especiales  a los militares que estuvieron comprometidos con violaciones a los Derechos humanos, cosa que en chile no será nunca posible. Francia es otro ejemplo de reconocimiento a los que lucharon por la democracia y el estado de derecho en que fuera de honores especiales a través de condecoraciones simbólicas se otorgaron igualmente compensaciones justas y reparaciones decentes a los que estuvieron detenidos en prisiones alemanas o francesas durante la ocupación y a los represores se les degradó y condenó incluso hasta con la pena de muerte.

Por todo esto cuesta mucho entender que en nuestro país en medio de tanto escándalo de corrupción de la clase política, donde gobierna una Nueva Mayoría que se supone representa valores democráticos, solidarios, fraternales y con una Presidenta socialista, todo lo que concierne a una justa reparación a los ex detenidos  políticos se alargue tanto, se vea con recelo, con indiferencia.

También  cuesta entender, que un grupo de presos políticos que buscó refugio, tal vez equivocadamente, en la sede del Partido Socialista de Chile, haya  sido expulsado brutalmente por la policía uniformada perteneciente al  mismo cuerpo policial que probablemente los detuvieron y reprimieron hace algo más de 40 años.

Chile tiene aún bastantes deudas pendientes con aquellos que a costa de un sacrificio personal y familiar abrieron paulatinamente las puertas para el derrocamiento del régimen militar y para el  establecimiento de  una sociedad democrática y justa. Entre esos están los que fueron prisioneros de la dictadura. Urge entonces saldar adecuadamente  esa deuda, con verdad, justicia y  reparaciones dignas.

martes, 9 de junio de 2015

¿BORRÓN Y CUENTA NUEVA?

                                           


 
Por Agustín Muñoz
En nuestro país la política nos muestra a cada instante situaciones sorprendentes y paradójicas que harían palidecer de envidia al gran escritor Chesterton, maestro incontestable de lo inverosímil.
En un período de diez meses hemos sido testigos de una alucinante evolución de denuncias e investigaciones en las que se evidencia, de manera explícita, la fuerte relación entre política y dinero manifestada en diversos actos de corrupción, de fraude, de cohecho y de tráfico de influencias. En ellos aparecen involucrados  los más connotados  actores políticos y económicos de la sociedad chilena, produciendo una crisis institucional, de legitimidad y de confianza que se acentúa día a día.
Si en un comienzo la ciudadanía pensaba que la corrupción era un dominio reservado para la derecha política y que además formaba parte del ADN de la dictadura, con el avance de las investigaciones se percató que esto también tocaba al centro y a la izquierda, pues distinguidos dirigentes de la antigua concertación y de la ahora Nueva Mayoría aparecían persistentemente relacionados con aportes ilegales o recibiendo financiamiento por asesorías, reales o ficticias, de empresarios enriquecidos bajo el amparo de la dictadura.
El ex Presidente Piñera y algunos miembros de su equipo gobernante han sido igualmente  objetos de denuncia o de investigaciones de parte de los tribunales y la otrora inmaculada imagen de la Presidenta Bachelet se ve mancillada por el tremendo negociado en el que aparecen directamente involucrados su hijo, Sebastián Dávalos; su nuera; un reputado banquero y otras figuras del espectro político.
El impacto que produce en el país el llamado caso CAVAL, nombre de la empresa que a 50% pertenece a la nuera de Bachelet, fue demoledor; produciendo un descrédito mayúsculo de la otrora triunfante figura presidencial y ahondando más aún  la mala percepción ciudadana hacia la política.
De nada sirvió el inicial  escueto mea culpa de la Presidenta, ni el forzado perdón expresado por Dávalos Bachelet, ni la sincera y emotiva entrevista, concedida a Mario Kreuztberger en el Canal de televisión católico, el mismo medio en el que el Catón de los golpistas con tenida de sacerdote destilara putrefacta bilis contra Salvador Allende. En esa entrevista, en la que además de  declararse  profundamente afectada, de reiterar el no haber estado al corriente de las trapacerías de su hijo, hace un anuncio sustantivo que no fue del todo apreciado, a pesar de su importancia: el inicio de un proceso constituyente. Tampoco sirvió el cambio de su gabinete, el día 11 de mayo, en el que cesa en sus funciones a su equipo político de confianza y a su Ministro de Hacienda. Su segundo mensaje presidencial del 21 de mayo recién pasado, en el que puso énfasis en la necesidad de restablecer las confianzas y la transparencia y la creación de penas para los delitos económicos, además de  los balances habituales, tampoco logró motivar una positiva percepción ciudadana hacia su persona, hacia su gobierno, hacia la clase política. Ninguna de sus acciones, ninguno de sus anuncios han logrado restablecer las confianzas perdidas ni avanzar hacia una paulatina superación de la crisis institucional existente. Es que día que pasa nos encontramos con nuevas situaciones sorprendentes, con nuevas inculpaciones, con paradójicas declaraciones.
Hay muchos botones de muestra en este bazar de la política.
Por el lado de la derecha, es decir de la UDI y de RN son pocos los que hasta el momento se salvan de acusaciones o de procesos judiciales.
La fiscalía ha ya formalizado a muchos, entre los más recientes sobresalen Iván Moreira, Felipe de Mussy, Jovino Novoa, Pablo Zalaquet, Alberto Cardemil, Jaime Orpis y el independiente ligado a la derecha Carlos Bianchi. Muchos otros son objeto de acusaciones e investigaciones diversas, entre ellos Claudio Eguiluz, ex Vicepresidente de Renovación Nacional, por millonarias facturas emitidas entre los años 2011 y 2013 a SQM.
 A pesar de ello, el descaro y la impudicia de  los dirigentes de los partidos, que en tiempos de la dictadura avalaron sin excepción crímenes y atropellos a los derechos humanos, no deja de asombrar.
Primero se escudaron en la teoría del error y del empate técnico. En otras palabras, los actos cometidos no constituyen delitos, sino errores que no pueden ser sancionados penalmente, los que además han sido igualmente cometidos por personeros  de la Concertación y de la Nueva Mayoría; es decir; emulando al evangelio de Juan en su capítulo 8: “…el que esté libre de pecados que lance la primera piedra”, tratan de clamar impunidad. En seguida contraatacaron en cuanto medio de comunicación estuvo a su alcance, acusando a integrantes del gobierno y desafiando agresivos, ante las cámaras, a voceros y opinólogos  de la Nueva Mayoría que no atinaban a defenderse, como le ocurrió al ex vocero Francisco Vidal, o pidiendo a gritos la renuncia del recientemente nombrado Ministro Jorge Insunza.
Finalmente, han desarrollado un sin precedente lobby comunicacional llamando a un entendimiento y clamando por  sanciones no penales, pues según ellos, los hechos imputados corresponden a irregularidades administrativas y no son constitutivos de delitos en sí. Esto ha sido enfatizado por el Presidente de la UDI, Hernán Larraín, en referencia al caso del Senador Jaime Orpis, implicado en la investigación de  Corpesca.
Por el lado de la Nueva mayoría la cosa no es mejor.
El ex Ministro Francisco Vidal fue uno de los primeros en ponerse el parche antes de la herida, vaticinando, a inicios del mes de abril, que  la mano venía mala y que habría mucha gente involucrada, pues tanto los partidos políticos como los centros de estudios e investigación ligados a partidos o movimientos políticos  tuvieron que recurrir a financiamientos o asesorías de parte de empresas o particulares para solventar gastos de campañas y para poder seguir funcionando.
Hace apenas dos semanas, la flamante y recientemente electa  presidenta del Partido Socialista, la senadora Isabel Allende en una entrevista concedida a los periodistas Fernanda Paúl y Guillermo Muñoz, a propósito del  financiamiento a las precampañas electorales, confiesa abiertamente que toda la clase política es culpable de haber incurrido en trampas o utilización de resquicios para sortear la legalidad en materia de propaganda electoral y de  financiamiento. En otras palabras es un mea culpa, pero al mismo tiempo la explicitación de que “Todos somos culpables”  y como es sabido, cuando todos somos culpables, al final nadie es culpable. Sin embargo, en algo tiene razón la popular  Senadora pues los casos que la opinión pública y la justicia conocen, como  hemos visto,  es ya un cuento de nunca acabar.
En menos de un mes, en lo que respecta a la Nueva Mayoría, desde el cambio de Gabinete hasta la fecha hemos conocido las implicancias del caso Martelli, el operador del ex ministro Peñailillo, propietario de la empresa Asesorías y Negocios y recaudador de fondos de las campañas presidenciales de la Concertación, en prestaciones y asesorías destinadas a financiar precampañas y campañas electorales.
Lo anterior motivó el cambio de gabinete, la investigación y posterior renuncia  de Peñailillo, la salida de Michel Jarrat, ex director del Servicio de Impuestos Internos y la puesta en evidencia del financiamiento de las empresas SQM SALAR, Celulosa Arauco y Copec a las precampañas y campañas  de la Concertación y de la Nueva Mayoría, a través de la emisión de boletas ideológicamente falsas y de la participación de Asesorías y Negocios en estos financiamientos en que están involucrados el ex ministro del interior y sus principales asesores.
Uno de los últimos personeros investigados  por emisión de facturas ideológicamente falsas a SQM, Aguas Andinas y Endesa, ha sido Claudio Yaconi uno de los hombres clave y de la máxima confianza del ex Presidente Frei Ruiz Tagle.
El recientemente electo presidente de la democracia cristiana, senador Jaime Pizarro ha sido fuertemente cuestionado, incluso por sus propios correligionarios, por su presunta relación con la empresa Ventus Consulting cuyo propietario es su hijo Sebastián Pizarro. La empresa mencionada emitió boletas que fueron consideradas por el Servicio de Impuestos Internos como presuntamente falsas.
Igualmente en este lapso ha habido nuevas implicancias  del caso Corpesca. A lo ya mencionado de Jaime Orpis, se suman ahora cuestionamientos concretos en contra de algunos senadores integrantes de la Comisión que aprobó la Ley de Pesca por haber recibido dineros de la empresa perteneciente al Grupo Angellini y beneficiaria directa de esta Ley. Entre esos senadores destacan los nombres del senador independiente Antonio Horvath, del demócrata cristiano Hosain Sabaj, de Alejandro García Huidobro de la UDI y del socialista Fulvio Rossi. Hay que mencionar que Andrés Zaldívar ha sido desde hace bastante  tiempo cuestionado por existir incompatibilidades al haber votado en la Ley de Pesca y, últimamente el senador Alejandro Navarro, en un comunicado, publica una lista con el nombre de la totalidad de los parlamentarios y los montos de los aportes reservados recibidos durante la campaña del 2013. El senador exige que los honorables expliquen a la opinión pública si en esos aportes hay dineros provenientes de las empresas pesqueras. Huelga decir que nadie ha sincerado nada y que Navarro ha sido duramente criticado por miembros de la Nueva Mayoría.
Como si todo esto fuese poco, el Ministro Secretario general de la Presidencia Jorge Insunza, militante PPD, nominado el 11 de mayo, se vio en la obligación de renunciar a su cargo al ser cuestionado por haber prestado asesorías a Codelco y a  la empresa minera Antofagasta Minerals a través de la sociedad Virtus Consultores de la cual es propietario junto con su esposa Claudia Jara. Hay que recordar que los informes a la empresa minera fueron realizados y presentados en el período en que Insunza presidió la Comisión de Minería de la Cámara de Diputados en 2014. Trago muy amargo para una Presidenta que recién bendecida por el Papa, se entera en Paris de esta demisión, en medio de una importante visita oficial.
La censura ciudadana parece ser unánime ante esta debacle que parece que no tuviera fin. Tanto las organizaciones sociales, como las Ongs y al interior de los propios partidos políticos mayoritariamente se alzan voces reprobatorias. Las organizaciones estudiantiles se han manifestado en las calles, aún cuando estas manifestaciones no han tenido la magnitud de las protestas de los movimientos de Indignados que estremecieron a Europa, tal vez como una muestra de un postrer apoyo a un gobierno en el cual se tuvo fe. Las encuestas son elocuentes al respecto.
La última encuesta Plaza Pública Cadem, la número 73, muestra el peor desempeño de la Presidenta con un 25% de aprobación y un 62% de desaprobación en cuanto a la forma como conduce su gobierno y un 57% muestra desconfianza, rabia y desilusión ante la mandataria.
La encuesta CEP de abril de 2015 ya le daba un nivel de desaprobación del 56% y el nivel de desconfianza se situaba en un 62%
Esta misma encuesta muestra a pesar de las  hecatombes, en la parte de evaluación de personajes políticos, un respaldo a tres personajes ligados  a la izquierda: Isabel Allende, Marco Enríquez-Ominami y Ricardo Lagos con un 45%, un 43% y un 42% respectivamente, seguidos por Sebastián Piñera con un 39%
La encuesta Adimark del mes de mayo le da a la Presidenta un 29% de aprobación y el nivel de rechazo subió a 66%
Estos porcentajes son refrendados por otros sondeos de opinión los que marcan igualmente un fuerte castigo a la clase política (CERC-MORI).
Muchos se preguntan, ante tantos cuestionamientos, imputaciones y descubrimientos de nuevas acciones delictuales o moralmente reprobables: ¿cuál debe ser el camino a seguir para recuperar las confianzas perdidas, para restablecer la credibilidad en la política y no poner en riesgo a la democracia? ¿Qué hacer para  erradicar la corrupción de la política?
Frente a estas complejas interrogantes tal cual lo hemos dicho en crónicas anteriores, las respuestas no son fáciles.
Diversas propuestas son periódicamente evocadas. Algunas con una apenas disimulada voluntad de aplicar un perdonazo, como la del senador Juan Pablo Letelier quien, en medio de los sonoros aplausos del diario El Mercurio, preconiza que la solución debe estar en un cambio de las reglas del juego del financiamiento a la política, pero que la solución a los casos de corrupción conocidos no pasa por la judicialización de los mismos, sino por un acuerdo político, insistiendo en que es el sistema político quien debe resolver en definitiva y no los tribunales. Argumento similar ya había sido evocado por el ex director de Impuestos Internos Ricardo Escobar, atribuyendo a los ilícitos cometidos el nombre de faltas tributarias. Esta doctrina ha sido igualmente aceptada con entusiasmo por Jovino Novoa y otros inculpados.
Otros argumentan la necesidad de  clarificar al máximo, investigar administrativamente y judicializar  los casos más fragantes, aplicar sanciones, establecer reglas claras para el financiamiento de la política  y  detener las reformas emprendidas o anunciadas, estableciendo un gran acuerdo nacional  en el que impere por sobretodo la eficacia  económica para que el país pueda recuperar su crecimiento y en seguida realizar las reformas sociales más urgentes. Los que sustentan esta tesis son igualmente partidarios de dar un fuerte grado de racionalidad a la política y a la administración del estado a través de una convocatoria a gente de experiencia con fuerte capacidad técnica. A este llamado de la selva cuyos árboles no pueden disimular el derechismo grosero que los empapa, algunas almas de la otrora izquierda adhieren con entusiasmo y como sus vocaciones son siempre del más alto interés público ya han explicitado sus presidenciales apetitos presentándose como los neos Radamés  ante la patria en peligro.
Últimamente han surgido también  planteamientos más radicales y aún más  irresponsables como el de una renuncia de la presidenta Bachelet, sin sopesar los dramáticos  efectos institucionales que una acción de este tipo acarrearía en una nación ya en crisis.
No obstante, lo más cuerdo, sensato y ético pareciera encontrarse, en primer lugar, en  la urgencia  de conocer la verdad. Es decir en el rápido reconocimiento de las culpas de todas aquellas personas o instituciones  que hayan recibido financiamientos ilícitos, directos o indirectos, para financiar campañas o precampañas; ser investigadas por las instancias correspondientes  y en seguida recibir las sanciones penales o administrativas que correspondan. Para aquellas situaciones  en las que la única condena aplicable sea  la sanción moral;  los partidos o movimientos políticos, una vez depurados, deberían disponer de un veto ético hacia la persona concernida para  el ejercicio de actividades públicas. La aplicación de las propuestas de la Comisión Engel para recuperar la fe pública, una ley de financiamiento de los partidos y severas limitaciones a la reelección de parlamentarios y alcaldes son de una urgencia extrema.

La consecución de las reformas es igualmente imprescindible para recuperar la confianza ciudadana y sobretodo iniciar una seria reforma constitucional como dijo la Presidenta “realmente incidente”, con mecanismos claros y en los cuales  participe de manera activa la ciudadanía en su conjunto, plebiscitando la propuesta y obviamente   descartando de la conducción de este proceso a instituciones deslegitimadas como el Parlamento.
Se trata en definitiva de dignificar la política, de escuchar realmente al ‘soberano’ para que haya credibilidad, gobernabilidad, justicia social, derechos democráticos y en ningún caso un borrón y cuenta nueva. Lo peor que nos pudiese pasar sería que nada cambiara, que todo siguiera igual y que la apatía terminara absorbiendo a la ciudadanía o que se abriesen los espacios para dar paso a un populismo demagógico.