lunes, 18 de mayo de 2026

Tradiciones, conmemoraciones, celebraciones

 


                                                                                          

En muchas partes del hemisferio aún se conservan una serie de tradiciones y de costumbres que se han transmitido y mantenido a través del tiempo. Muchas de ellas son de índole religiosa ligadas esencialmente a la fe, como la Navidad, celebración casi universal que conmemora el nacimiento de Jesucristo que, hoy en día, pocas personas lo recuerdan ya que los regalos, las suculentas y regadas cenas familiares, los árboles navideños, además de panzudos Santa Claus envueltos en rojas vestimentas invernales en medio de los calores tropicales de A. Latina o de Africa contribuyen a ese olvido.

El calvario y la muerte de Jesûs se rememoran en el mundo cristiano con la Semana Santa, cuya máxima expresión se da en las impresionantes procesiones sevillanas donde las múltiples cofradías se dirigen engalanadas a la imponente catedral a cumplir el vía crucis, para luego regresar a su partida inicial en medio de los rezos, aplausos y gritos de la multitud expectante.

Igualmente, insertas en creencias religiosas son las   peregrinaciones multitudinarias a lugares sacros como la extenuante caminata hacia Santiago de Compostela; la de El Haij, que anualmente concentra millones de musulmanes en La Meca; la de Karbala en Irán o la hindú de Shikhar Kailash en homenaje al dios Shiva. Mucho menos importantes en número, pero imbuidas de fervor religioso son, por ejemplo, algunas que se realizan en América Latina como la de Nuestra Señora de Guadalupe en México, la de Nuestra Señora Aparecida en Brasil, en que la imagen de la Virgen María más grande del mundo observa a los millones de fieles que la veneran anualmente. Menos imponentes, aunque con idéntica fe son     las caminatas hacia la virgen de Lo Vasquez, localidad cercana al mítico Valparaíso en Chile o la que se realiza desde San José de Costa Rica hacia la Basílica de los Ángeles de Cartago para venerar a la patrona de Costa Rica, la milagrosa Virgen morena, llamada igualmente Reina de los Ángeles o Reina de Cartago.

Otras celebraciones tradicionales no religiosas están muy ligadas a mitos ancestrales que dicen relación con las cosechas, con las estaciones del año o con el rigor del invierno, destacándose el famoso Perchten que, en Alemania, Austria o Eslovenia, con máscaras antiguas se pretende obtener purificación para protegerse contra las inclemencias invernales, a diferencia de la celebración de Krampus que recorre las heladas planicies y calles con sus cuernos, colmillos y látigos representando la ferocidad invernal sentida como castigo.

El término del frio, de las tormentas , del hielo , de la nieve y la llegada de la primavera  conlleva  múltiples celebraciones y festejos  con disfraces y  gritos que se confunden con el ruido estruendoso de instrumentos musicales que en más de una ocasión perturbaron a personajes notables de la ficción como a don Juan Tenorio de José Zorrila que, iracundo, exclamó la célebre bravata: “Cuál gritan esos malditos, pero mal rayo me parta si, en concluyendo  la carta, no pagan caros sus  gritos”.  También notables son ciertas tradiciones insertas en la esencia de la cultura nacional como las alegres y espectaculares celebraciones del 17 de marzo en Dublin, en homenaje a San Patricio, patrono venerado de Irlanda.

Los muertos ocupan un lugar preferente en el ámbito de las tradiciones. Millones de personas recuerdan entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre a sus difuntos, principalmente en Europa, Estados Unidos, Japón, India y otras latitudes.

América latina observa rigurosamente esta tradición que no se limita solo a concurrir a los cementerios a homenajear y ornar con flores las tumbas de familiares y amistades, sino que va más allá de ello. Esas fechas son, en algunos países, verdaderas festividades que combinan lo religioso y lo pagano en las que México sin ninguna duda brilla por su originalidad, colorido y exuberancia recogiendo raíces indígenas prehispánicas y un fuerte legado revolucionario. Sus altares perfumados con palosanto y ricamente engalanados con figuras provenientes del mercado de Sonora, exponen las ofrendas de bebidas, de alimentos y de flores de naranja que ofrecen las familias a sus difuntos en cada vecindario, compartiendo con alegre fraternidad las calaveras de azúcar y el pan de los muertos en una mezcla de veneración, de fraternidad y de respeto hacia los que ya partieron, emulando a Carpentier, del reino de este mundo

Halloween, que se celebra la noche del 31 de octubre, tiene sus orígenes en una festividad pagana Celta llamada Samhain, ligada al fin del otoño, de las cosechas y basada en la creencia que esa noche los difuntos resucitaban para visitar sus antiguas moradas. Halloween derivada de All Hallows Eve, víspera de todos los Santos, con el correr del tiempo se expandió a Europa, los Estados Unidos y evidentemente hacia América Latina donde grupos de niños y jóvenes recorren las casas con disfraces de brujas, de vampiros o de esqueletos, solicitando dulces y golosinas a cambio de oraciones, canciones, bailes, buenos deseos o simplemente agradeciendo.

En Francia existe la tradición de ofrecer el 1° de Mayo, a familiares o amistades, una delicada rama de la blanca y perfumada flor de Muguet. Esta costumbre se ha impuesto, en una curiosa mezcla de remotas festividades célticas o romanas en honor a la primavera, de fervor durante la revolución de 1789 y de secuelas populistas del régimen de Vichi en 1941

Más allá de la anecdótica tradición del Muguet, el Primero de Mayo es el día internacional de los trabajadores y es, sin duda alguna, la conmemoración más importante del mundo del trabajo que se celebra universalmente en esa fecha con la excepción de los Estados Unidos y de Canada que lo hacen el primer lunes de septiembre bajo el nombre de Labor day.

En ese día se conmemora la gran huelga general del 1 de mayo de 1886, que tuvo lugar en las más importantes ciudades de los Estados Unidos de Norteamérica como Nueva York, Chicago, Baltimore, Milwanka y otras. Esta huelga fue convocada por las organizaciones sindicales norteamericanas, siguiendo uno de los objetivos de la Asociación Internacional de Trabajadore o Primera Internacional, en vías de obtener mejores condiciones laborales, particularmente la reducción de la jornada a ocho horas de trabajo.

En ese 1° de mayo el paro fue total, así como la brutal represión y la provocación policial ante los cientos de miles de trabajadores que se manifestaron en las calles. La continuidad de la huelga general fue seguida por una brutal represión que deja como saldo, el día 3 del mismo mes, seis obreros asesinados pertenecientes a la empresa Mc Cormic Reaper, además de numerosos heridos y detenidos. La manifestación de protesta realizada el día siguiente, 4 de mayo, en Chicago, en Haymarket Square, culmina con una enorme tragedia al estallar una bomba puesta por un desconocido. Mueren 12 personas, ocho policías y cuatro trabajadores y más de 60 personas quedan en estado grave.

Los organizadores y los principales oradores son inculpados y en uno de los juicios más infamantes de la historia se condena a ocho de los detenidos de los cuales cuatro de ellos (Spies, Fischer,Engel y Parson) fueron ahorcados el 11 de noviembre de 1887; Louis Lingg se suicida en prisión; Schwad y Fielden fueron condenados a prisión perpetua y Neebe a 15 años de reclusión. Seis años más tarde el gobernador de Illinois decide revisar el proceso y se decreta la libertad sin condiciones de los detenidos y la pública rehabilitación de los ejecutados.

Con ocasión del centenario de la “Toma de la Bastilla”, la Segunda Internacional se reúne en Congreso en Paris, en 1889. Allí, los delegados norteamericanos entregan un conmovedor testimonio de los sucesos de mayo de 1886 y por unanimidad se adopta la resolución de apoyar la decisión de la Federación Americana del Trabajo que en St. Louis eligió el 1° de mayo de 1890 para manifestarse mundialmente por la obtención de las 8 horas de trabajo.

El movimiento por las ocho horas logra finalmente su objetivo que se consagra por una resolución de la naciente Organización Internacional del Trabajo (OIT), a través del Convenio núm.1 adoptado el 28 de noviembre de 1919 en Washington. Luego de este triunfo, el 1° de mayo se convierte en el mundo entero, salvo las dos excepciones mencionadas, en el día internacional de los trabajadores.

Esta tradición continua hasta nuestros días a pesar de las evoluciones que han experimentado los trabajadores, el aparato productivo, los intercambios comerciales, el impresionante avance científico-tecnológico, las mutaciones político-sociales y las enormes presiones del gran capital y de las fuerzas políticas ligadas al neoliberalismo.

Esas presiones se intensifican para romper la tradición, para terminar con las históricas conquistas laborales que han mejorado las condiciones de vida de millones de trabajadores en el mundo.

Europa que ha sido la cuna de donde han emergido los movimientos sociales que han dado progreso y prosperidad a sus habitantes, desde hace algunas décadas ha iniciado campañas, acciones políticas y legislativas para terminar con importantes logros laborales propiciando  el aumento del número de horas de trabajo semanal y de  la edad para pensionarse, el fin de la solidaridad de las jubilaciones propiciando los sistemas por capitalización, disminución de las garantías existentes para los desempleados , el fin de feriados emblemáticos como el 1° de mayo etc.

Alemania y Francia se han destacado recientemente por sus empeños ultraliberales. En el primero se prepara una importante reforma del régimen de pensiones y en Francia se avanza raudamente a ello empleando la mentira y el engaño a través de los medios de difusión, de los partidos políticos, de las asociaciones empresariales y de la propaganda.

Un elegante joven ex primer ministro que en algún momento trató de crear una imagen de progresismo como militante socialista y que nunca conoció lo que es el trabajo, que jamás estuvo en contacto con los necesitados pues nació en cuna de oro,  que se educó y trabajó en un universo de privilegios muy distinto al de los obreros, campesinos, mineros, pescadores, comerciantes etc. y  que raramente alcanzan a disfrutar de sus magras pensiones, es el gran precursor, junto al conservatismo  de Bruno Retailleau, de  Edouard Philippe, de Marine Le Pen, de Bardella y demases ,  de trabajar más durante el día, la semana, el año y hasta casi el fin de la vida promoviendo la derogación de las conquistas sociales y la  introducción de los regímenes de capitalización.

Aunque más debilitado, el sindicalismo resiste y hace esfuerzos por movilizar a sus adherentes y hacer sentir su voz hacia la sociedad preconizando el Trabajo Decente y la justicia social. Su capacidad de movilización se ha reducido; ya no son las grandes y masivas marchas que convocaban a miles, y hasta millones de personas en las plazas de La Republique, de La Nation o en el Muro de los Federados en el cementerio de Pere Lachaise.

Si bien los manifestantes han disminuido fuertemente en esos lugares emblemáticos, el fervor sindical y la tradición de lucha continúa, siendo hasta el momento la única barrera importante que se mantiene y que puede retener el avance del tsunami ultraderechista que comienza a destruir los derechos laborales y la democracia.

 

Paris, 1° de mayo 2026.

 

 

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