lunes, 15 de diciembre de 2025

Que la tortilla se vuelva….

 

                                                                

A finales de los años 60 y el inicio de los 70 se popularizaron en Chile y en América Latina variadas canciones de protesta que fueron interpretadas por figuras notables como Víctor Jara, Rolando Alarcón y por supuesto por el afamado conjunto “Quilapayûn”. Una de ellas fue una adaptación de la letra original “Que la tortilla se vuelva” del compositor español Chicho Sánchez Ferloso, escrita contra el régimen dictatorial de Franco y según algunos entendidos inspirada también de una antigua canción flamenca de 1860.  En los conciertos y las “Peñas folclóricas” de aquel tiempo, en Chile, una asistencia enfervorizada cantaba a vozarrones el estribillo que la popularizó: “…  Cuando querrá el Dios del cielo que la tortilla se vuelva que los pobres coman pan y los ricos mierda, mierda…”

Mas allá del poco fraterno e intolerante estribillo de esta canción que hasta el día de hoy genera sesudas discusiones, su contenido refleja la protesta, la rabia y la voluntad de los sectores vulnerables de la época y de la izquierda que los representaba, por un modelo de sociedad donde el orden de las cosas cambiara y se pusiese término a la enorme pobreza y a las desigualdades existentes. Sobre esto se avanzó bastante durante la presidencia de Salvador Allende, interrumpida por el golpe de estado que puso fin a las medidas sociales. Al término de la dictadura, durante los años de la Concertación se avanzó considerablemente en lo social, fundamentalmente en la importante disminución de la pobreza, en el acceso a la educación, al empleo decente y a la salud de los sectores más postergados, aun cuando el fenómeno de la gran desigualdad persistió hasta nuestros días.

Los gobiernos de Ricardo Lagos, de Michele Bachelet y de Gabriel Boric continuaron con este difícil cometido implementando un significativo aumento del gasto social a través de una  batería de medidas tendentes a favorecer a las personas más vulnerables. El fallecido presidente Sebastián Piñera, a pesar de ser un político de derecha, no obstaculizó la continuidad de esas iniciativas y propuso igualmente otras, como la Pensión Garantizada Universal.

Entre los programas e iniciativas sociales de los últimos 35 años se han destacado, entre otros, algunos como los siguientes:

          * La creación del Fondo de solidaridad e inversión social y el                      Programa de mejoramiento de los barrios, ambos de 1990.

           *  El Registro Social de Hogares, para beneficiar de los diversos programas sociales, creado por Decreto en agosto de 2015, con 9 millones de hogares inscritos en 2024.

                *   Los planes AUGE y GES en el marco de la reforma de la salud iniciados en 2002 y el programa Chile Solidario del mismo año.

                   *    Chile Crece contigo implementado en 2007.

                *    El Pilar Solidario para mejorar las pensiones de los jubilados, complemento al sistema    de las AFP en 2008

                  *     La   Pensión Generalizada Universal (PGU) del año 2022, que reemplazó al Pilar Solidario.

                 *    La Reforma del sistema de Pensiones con fortalecimiento de la PGU y la creación de un Seguro Social contributivo con aporte patronal. Promulgada en 2025

                *  La ley de las 40 horas, por etapas, promulgada en 2024 y el aumento del salario mínimo.

Ademas de diversos apoyos económicos y seguridad alimentaria a través de bonos otorgados por el programa Chile Seguridades y oportunidades como el del Aporte Familiar Permanente, el bono de protección para dueñas de casa, el bono por formalización del trabajo, el Subsidio Familiar Automático (SFA), el aporte para cubrir gastos de alimentos (bolsillo electrónico) y medidas para viviendas.

Los mencionados programas sociales han beneficiado a millones de personas pobres, vulnerables y les han permitido un mayor poder adquisitivo y el acceso a servicios médicos, educacionales y de vivienda. Como dato ilustrativo se calcula que alrededor de 2 millones y medio de personas han sido beneficiadas con el fortalecimiento de la PGU, 400 mil niños con el SFA y millones de personas con los programas AUGE y GES.

Como se puede apreciar, la casi totalidad de este fuerzo social se ha realizado durante los gobiernos progresistas, con excepción de la PGU que se aprobó a fines del gobierno de Sebastián Piñera. Ello ha permitido a millones de ciudadanos salir de la pobreza, tener una mejor calidad de vida y no padecer de la falta de alimentación como ocurrió en otros momentos de la historia nacional. Y todo esto, sin perjudicar a nadie, sin que la Tortilla se tornara haciendo comer mierda a los ricos de este país; muy por el contrario.

El resultado de la  segunda vuelta de la elección presidencial que dio un contundente triunfo a la extrema derecha liderada por el hoy electo presidente Kast deja muchas interrogantes y una multiplicidad de explicaciones: fue culpa del voto obligatorio impuesto durante el gobierno de Boric, dicen algunos; es que Jara es comunista o fue el farreo de la Constituyente  también se argumenta;  una mala política de comunicaciones y haber dejado de lado  de parte de la izquierda los problemas de la seguridad y de la inmigración aseveran otros,   sin dejar pasar problemas de probidad de parte de las autoridades del gobierno de Boric..

Muy probablemente haya un poco de verdad en cada una de esas afirmaciones y también de olvidos fundamentales como el llamado de Cúcuta del ex presidente Piñera que abrió las puertas a una masiva      inmigración en 2019 o de las mentiras programáticas del candidato Kast en los temas de  seguridad dando cifras alucinantes de homicidios que no corresponden a la realidad o sus incongruentes anuncios de medidas para expulsar a los inmigrantes. Todo ello con el fin de crear odio, desconcierto y  pánico.

Sin embargo, ha habido un fundamental olvido de parte de los ciudadanos y ciudadanas pobres de este país: el haber gozado de importantes beneficios sociales que les ha permitido vivir con mayor dignidad. Este olvido fundamental unido a las mentiras del electo presidente y también a las fuertes debilidades del gobierno y de los partidos que lo sostienen pueden explicar tal vez que Kast haya ganado ampliamente no solo en los sectores acomodados, sino también en los más pobres, donde la candidata del progresismo no logró imponerse y cuando lo hizo en algunas localidades, fue por muy pocos votos.

Esperemos que durante el nuevo gobierno no haya ninguna vuelta de tortilla para esos sectores vulnerables que contribuyeron al contundente triunfo de la extrema derecha en la copia feliz del edén.

Diciembre 2025.

 

 

 

 

 


                                                                  

 


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